2025/09/04

Cicatrices

 Las cicatrices de la vida permanecen, pero no como heridas abiertas, se quedan como marcas, como memoria de aquello que dolió, pero también de todo lo que superamos. 

Porque no hay forma de atravesar esta vida sin arañazos, sin tropiezos, sin caídas que nos arrastren hasta el suelo y aunque en el momento parezca imposible, el tiempo va cerrando lo que una vez parecía imposible de sanar.


Las cicatrices son la evidencia de que hubo una batalla y si están ahí, es porque la sobreviviste, son huellas de los duelos que lloraste, de las personas que tuviste que soltar, de los errores que cometiste y de las veces que elegiste levantarte. Algunas duelen al tocarlas, otras simplemente están, pero todas, de algún modo, nos enseñan.


A veces tratamos de esconderlas, como si hablar de nuestras heridas fuera sinónimo de debilidad, pero las cicatrices no son un signo de fracaso, son testimonio de evolución. No te hacen menos, te hacen humano/a, te recuerdan que, aunque hubo momentos en los que estuviste rota/o, también tuviste el valor de recomponerte.


Así que sí, puede que las cicatrices sean para siempre, pero no son castigos, son capítulos cerrados, ya no sangran, ya no duelen igual y con el tiempo, incluso, pueden convertirse en la parte más fuerte de ti.

Las cicatrices no desaparecen, pero dejan de doler cuando entiendes que no te recuerdan lo que perdiste, sino todo lo que lograste sanar.



No hay comentarios:

Publicar un comentario