2026/10/08

Reflexiones..

 Reflexiones:


1. Los zapatos a la fuerza, sí entran, pero al final del día aprietan.


2. Que en una relación,cual sea, siempre habrá un tercero o varios.


3. Que por amor se puede perdonar, lo que una vez se dijo, que nunca se perdonaría.


4. Que las mentiras, son tan convincentes , que la gente termina creyéndolas fielmente.


5. Que las verdades se ocultan en lo más recóndito, que es posible que nunca, jamás salgan a la luz...o quizás sí.


6. Existe la triple cara, y sí, tuve dudas de eso.


7. Que en la rudeza de un hombre siempre habrá vulnerabilidad, que en la sensibilidad de una mujer siempre habrá fiereza.


8. Que una mujer enamorada, puede cometer las estupideces más grandes.


9. Que un hombre por conveniencia, puede ser capaz de humillarse , hasta perder su dignidad.


10. Que no existen los secretos, siempre hay ecos retumbando.


11. Que a veces lo que parece, con frecuencia ES.


12. Que se pueden inventar enfermedades, para justificar las acciones.


13. Que ni psicólogos, ni expertos, podrán nunca comprender la complejidad del ser humano.


14. Que las emociones, pisotean la razón, hasta magullarla y ya no sentir dolor.


15. Que preferimos las mentiras, que son la felicidad, porque la "verdad", tortura .


16. Que a un hombre por dominante, fuerte que sea de mente o espíritu, siempre, habrá una mujer que lo manipule, que ni cuenta se dé y lo niegue por los siglos de los siglos.


17. Que si te vas a ir, no des la vuelta para un "adiós" porque es un hecho que vas a regresar.


18. Que los amigos, como cuando eramos niños, solo existen en tu imaginación.


19. Que si el amor, no se hace público, entonces no existe.


20. Que en lo clandestino, jamás habrá compromiso.


21. Que si en la adolescencia estamos confundidos, en la edad adulta, también. 


22. Que hay quien prefiere sembrar a manta aún cuando las semillas caigan en tierra seca que centrarse en un solo cultivo y cosechar sus frutos...


23. Que tendremos muchos avances en tecnología pero en lo que se refiere a abrazar almas...somos unos completos ignorantes.



LAS ACCIONES HABLAN MÁS QUE LAS PALABRAS


No dejes para mañana a quien tengas que mandar a la mierda hoy.

La vida ya es suficientemente pesada como para ir arrastrando gente que estorba, desgasta o amarga el paso.

Postergar límites es autoengaño, y la paciencia mal usada se convierte en castigo propio.

Quien no suma, resta.

Y quien resta, sobra… así de simple, sin dramatismos ni discursos.

Hoy es un buen día para soltar lastre, cerrar puertas y respirar tranquila.

Porque la paz no se negocia

y el alivio de mandar a la mierda a tiempo… también es amor propio.

Mirad, Reinas, las palabras son muy bonitas… cualquiera puede decir «te quiero», «te necesito», «voy a cambiar» y hasta escribirte un poema si hace falta. Pero a mí las palabras ya no me impresionan. Yo miro lo que haces. Porque decir que quieres a alguien mientras lo haces sentir solo, prometer respeto mientras faltas al respeto y jurar que nunca harás daño mientras lo haces una y otra vez… eso no es amor, es teatro.

A mí no me cuentes lo que sientes: demuéstramelo. Porque cuando de verdad quieres a alguien, se nota en cómo lo tratas cuando estás enfadado, en cómo permaneces cuando vienen los problemas, en cómo cumples cuando nadie te obliga y en cómo cuidas aquello que dices que te importa. Lo demás es bla, bla, bla… y para discursos ya tenemos a los políticos. 

Así que, Reinas, dejad de intentar descifrar palabras que los hechos llevan tiempo traduciendo. Quien te quiere, te lo demuestra; quien te respeta, se comporta; y quien te valora, no necesita perderte para darse cuenta. Porque al final las palabras pueden mentir, pero las acciones siempre terminan confesando la verdad..



2026/10/05

Era hacer sitio.

 Tu nueva vida te va a costar la vieja... Piénsalo bien, porque ese es el precio.


Y no, no siempre es fácil.


Porque cambiar de vida no significa solamente empezar algo nuevo, muchas veces significa dejar atrás cosas, personas, lugares y hasta una versión de ti a la que llevabas demasiado tiempo acostumbrada.


Y eso duele... Aunque sepas que ya no quieres seguir ahí.


A veces nos quedamos donde no somos felices simplemente porque conocemos ese lugar, porque sabemos cómo movernos en él, porque lo desconocido da miedo.


Pero llega un momento en el que también cansa seguir siendo la misma persona solo para que los demás estén cómodos.


Abrir la mente es abrir caminos...


Es permitirte pensar de otra manera, cambiar de opinión, descubrir que quizá aquello que antes querías ya no es lo que quieres ahora.


Y no pasa nada. La vida cambia, nosotros también.


Puedes cambiar de rumbo sin tener que dar explicaciones. Puedes alejarte de lo que ya no te hace bien. Puedes empezar otra vez, aunque no tengas muy claro hacia dónde vas.


Porque a veces no necesitas tenerlo todo claro...Solo necesitas saber que ya no quieres seguir igual.


Y quizá la felicidad tampoco sea algo tan grande como nos han hecho creer.


A veces es mucho más sencilla... Se siente como un pequeño jardincito creciendo dentro de ti.


Un día notas que vuelves a tener ganas de algo, otro día te sorprendes riéndote de verdad, otro empiezas a dormir tranquila, a sentir paz...


Y poco a poco, casi sin darte cuenta, vuelves a sentirte tú. Entonces entiendes que dejar atrás aquella vida no era perderlo todo...


Era hacer sitio.


Hacer sitio para lo que viene, para lo que todavía no conoces, para esa versión de ti que quizá llevaba mucho tiempo esperando que te atrevieras.


Así que sí... Tu nueva vida te va a costar la vieja.


Pero quizá ese sea uno de los precios más bonitos que puedes pagar.


Porque hay momentos en los que elegirte también significa dejar de aferrarte a lo que ya no te deja crecer.

2026/10/04

CINCO FAVORES A LA VIDA

 CINCO FAVORES A LA VIDA


No quiero pedirle demasiado a la vida.

Bastante ha hecho con traerme hasta aquí.

Me ha dado personas

que jamás habría sabido inventar,

días que todavía me alumbran cuando cierro los ojos y también algunas noches que creí que no terminarían nunca.

Me ha llenado las manos

y después me las ha dejado vacías.

Así es ella. Da sin firmar contratos

y quita sin pedir permiso.


Lo entendí tarde:

nada de lo que amo me pertenece.


Por eso, antes de irme,

quisiera pedirle cinco favores.

Solo cinco gracias más...


El primero: que no me vuelva inmune.


Que todavía me conmueva una voz,

una mirada, alguien llegando.

Que los años no me conviertan

en una persona que ya lo vio todo.

Quiero conservar un pedazo de asombro

para seguir descubriendo que estar vivo, incluso después de tanto, continúa siendo una rareza extraordinaria.


El segundo: que me deje querer sin administrar el amor.


Sin guardar abrazos para después.

Sin hacerme el ocupado

cuando alguien me necesite.

Sin esa absurda costumbre de creer

que habrá otra ocasión.

Quiero que la gente que amo se entere mientras pueda escucharme.

La muerte ya tendrá tiempo

para los silencios.


El tercero: que cuando me rompa, no me abandone yo también.


Porque caer, caeré.

Perderé personas, lugares, certezas.

Habrá días en que apenas pueda conmigo. Solo pido recordar, cuando esté en el suelo, que desde ahí también se empieza.

Que levantarse no siempre significa ponerse de pie; algunas veces comienza simplemente decidiendo quedarse un día más.


El cuarto: que nunca me falte alguien a quien agradecer.


Aunque ya no esté.

Aunque nombrarlo duela.

Que pueda mirar hacia atrás sin exigir

que todo haya durado para reconocer

que valió la pena. Porque también fueron vida quienes pasaron por la mía y dejaron su silla vacía. Tal vez amar sea precisamente eso: haber recibido algo tan grande que ni siquiera la ausencia consigue devolvernos

a quienes éramos antes.


Y el quinto… que cuando llegue mi hora, me encuentre usado.


Sí, usado.


Con el corazón gastado de querer.

Con algunas cicatrices abiertas a la luz.

Con errores que finalmente

aprendí a perdonarme.

Que no encuentre intacta la vida

que me prestaron.

No quiero devolverla nueva.

Quiero devolverla vivida.


Y si todavía me concede una gracia más —aunque prometí pedir solamente cinco—, que hoy no se me olvide que todavía estoy aquí.


Porque algún día pediré tiempo

y ya no habrá.

Hoy lo tengo.

Y eso es la vida diciéndome:

"todavía puedes".



2026/10/01

NI TEMPLOS NI ALTARES

  NI TEMPLOS NI ALTARES


Hay gente que cree que si reza, empata. Que puede arrodillarse ante un altar, pronunciar cuatro palabras sagradas y salir creyendo que el cielo ha borrado las miserias que aquí abajo dejó a su paso.


Qué ingenuidad tan soberbia.


Hay culpas que no se lavan con agua bendita, conciencias que ningún templo consigue blanquear y almas que pueden pasar una vida entera pronunciando el nombre de Dios sin conseguir que Dios ignore lo que hicieron.


Yo no necesito templos, ni altares, ni venganza. Me basta con sentarme en silencio y contemplar cómo el tiempo coloca a cada cual exactamente donde merece estar.


Porque hay quienes se arrodillan para pedir perdón al cielo, mientras el cielo ya ha tomado nota de todo.

Jamás ni por descuido ni por venganza se tocan las heridas de los demás.

Las vulnerabilidades se respetan, nunca se aprovechan, porque al final, somos lo que hacemos con la confianza que nos dan. 




2026/09/29

Ser un águila 🦅..

 Las urracas siempre van en manada... Las águilas volamos solas.


Y no es que las águilas tengamos problemas para socializar... Es que llega un momento en la vida en el que te das cuenta de que estar rodeada de gente no significa estar bien acompañada.


Las urracas necesitan ir todas juntas... Una dice: “Mira, qué ha hecho esta” y las otras ya están haciendo un comité de investigación, con informe, anexos y hasta reconstrucción de los hechos.


Una sola no puede montar el espectáculo... Pero juntas tienen una capacidad extraordinaria para convertir una conversación de cinco minutos en una temporada completa de Netflix.


Y luego está el águila... El águila va por libre.


No necesita un grupo de WhatsApp para decidir si le cae bien alguien.


No necesita siete personas para confirmar que algo que ha visto con sus propios ojos ha ocurrido.


Ni necesita sentarse con las amigas para analizar durante tres horas por qué alguien ha puesto “jajaja” en un mensaje en lugar de “jajajajaja”.


El águila observa... Y sigue volando.


Porque también llega una edad en la que empiezas a valorar muchísimo el silencio... La tranquilidad... El no tener que explicar cada cosa que haces... Y, sobre todo, el maravilloso lujo de que tu vida no sea un asunto de interés general.


Yo cada vez entiendo más a las águilas.


Hay personas que necesitan estar siempre acompañadas porque el silencio les pone delante de sí mismas y, claro... qué susto.


Mucho mejor hablar de la vecina, del ex, de la prima de la cuñada y de una señora que viste el martes en el super.


Eso une muchísimo!!!.


Y ojo, que yo también disfruto de una buena conversación y de reírme con gente que quiero... Pero una cosa es compartir la vida y otra necesitar público hasta para ir al baño.


Prefiero pocas personas y buenas conversaciones.


Prefiero un amig@ con la que pueda estar tres horas hablando de todo... o tres horas sin decir absolutamente nada.


Prefiero la gente que no necesita una audiencia para sentirse importante.


Y, sobre todo, prefiero no tener que pertenecer a ninguna manada para sentir que pertenezco a algún sitio.


Porque quizá la diferencia no esté en estar solo o acompañado... Quizá esté en saber estar contigo mismo.


Las urracas vuelan juntas... Las águilas vuelan solas. 


Y yo, sinceramente... después de ver algunos grupos, algunas conversaciones, algunos "patios de colegio", algunos niveles de cotilleo...


cada día tengo más claro que lo mío no es un problema de soledad.


Es que tengo muy buenas vistas desde aquí arriba. 



2026/09/28

Amor Propio...

 Nadie te irrita... Tú reaccionas.


Y aunque parezca una diferencia pequeña, en realidad puede cambiar por completo la manera en la que vives.


Durante mucho tiempo pensé que ciertas personas tenían el poder de sacarme de quicio.


Una palabra, un tono, una mirada, una provocación.


Hasta que entendí algo incómodo: nadie puede entrar en mi paz si yo no le abro la puerta.


Podrán hablarme mal, juzgarme, intentar provocarme, incluso tratar de hacerme sentir pequeña.


Pero lo que hagan pertenece a ellos.


Lo que yo haga con eso, me pertenece a mí.


Maquiavelo ya hablaba, hace siglos, del poder de perder la calma por causa de otro... Y cuanto más lo pienso, más razón encuentro en esa idea.


Porque cuando alguien consigue alterar tus emociones con una sola palabra, le estás entregando algo que debería ser exclusivamente tuyo: el control sobre tu paz.


Y no hay libertad verdadera cuando cualquier persona puede decidir cómo vas a sentirte.


Por eso, ahora intento no responder desde la rabia. Respiro, observo, me doy unos segundos.


Y muchas veces descubro que aquello que hace un momento parecía enorme, deja de tener importancia cuando decido no reaccionar.


No se trata de permitirlo todo, ni de callar ante una injusticia, y mucho menos de aceptar que alguien te falte al respeto.


Se trata de poner límites sin perderte a ti misma en el intento.


Porque hay una diferencia enorme entre defenderte y dejar que el comportamiento de otra persona gobierne tus emociones.


Tu calma también es un límite.


Y quizá una de las formas más poderosas de demostrar que alguien ya no tiene poder sobre ti sea dejar de regalarle la reacción que estaba buscando.


No necesitas ganar todas las discusiones, ni tener la última palabra, ni demostrarle a nadie que tienes razón.


A veces, la verdadera victoria consiste simplemente en poder marcharte de una situación sin llevarte la rabia contigo.


Porque al final he entendido algo: quien consigue provocarte puede tocar tu herida, pero solo tú decides cuánto tiempo vas a dejarle la mano ahí.


Cuida tu paz, no todo merece una respuesta... Y no todas las personas merecen acceso a tu calma.