2026/08/24

Escrito con un poco de humor..

 He decidido que igual va siendo hora de buscar pareja. Sí... Lo sé... Es una decisión arriesgada.


Después de tantos años viendo el panorama, podría decirse que tengo más vocación de arqueóloga que de novia. 😂


Pero una es valiente💪🏻... Así que ahí va mi anuncio:


Busco hombre... Preferiblemente humano, aunque a estas alturas no quiero poner demasiadas condiciones. 😂


No necesito un príncipe, porque los príncipes suelen venir con demasiada capa y poca gestión emocional.


Me conformo con un hombre que sepa lo que quiere, que tenga conversación y que no considere «jajaja» una respuesta válida para cualquier situación.


Que si le gusto, se note... Y si no le gusto, también.


Sería un descanso relacionarse con alguien que no necesite hacer un máster en estrategia para decir "me apetece verte".


Busco alguien que no desaparezca para generar interés... A estas alturas, si desapareces, no pienso perseguirte... Pienso asumir que has sido abducido y continuar con mi vida. 😂


También sería estupendo que supiera mantener una conversación sin convertirla en una entrevista de trabajo:


—¿Qué buscas?


—Conocer a alguien.


—¿Y tú?


—Pues ahora mismo, una conversación que no parezca una oposición.


Gracias... Siguiente candidato. 😂


Me gustaría alguien cariñoso, pero sin confundirse con un oso amoroso.


Divertido, pero no un payaso profesional.


Inteligente, pero sin necesitar demostrarlo cada tres minutos.


Seguro de sí mismo, pero sin esa curiosa costumbre de creerse irresistible porque tiene una foto en el gimnasio levantando una mancuerna o haciéndose un selfie delante del espejo, enseñando pectorales.


Y, por favor... Que tenga vida propia.


No quiero ser su madre, su psicóloga, su despertador, su agenda ni el servicio técnico de sus emociones.


Quiero un compañero.


Alguien con quien reírme, viajar, hablar hasta las tantas, quedarnos en silencio sin que resulte incómodo y discutir, si hace falta, sin que ninguno tenga que ganar el campeonato mundial de tener razón.


Que sepa pedir perdón, que cumpla lo que dice, que tenga sentido del humor y, sobre todo, sentido común.


No busco que me complete... Ya estoy bastante completa, gracias.


Tampoco quiero que me rescate... No estoy esperando en ninguna torre.


Y si alguna vez necesito que me rescaten, seguramente llamaré a los bomberos, que para eso llevan años preparándose. 😂


Quiero algo mucho más sencillo... Un hombre que me dé ganas de compartir con él esa vida que ya me gusta.


Mi café... Mis viajes... Mis madrugones de las cinco... Mis silencios... Mis risas... Mis rarezas... Mis carreras con mi moto....


Y hasta esos días en los que lo único que quiero es estar en casa sin hablar con absolutamente nadie.


Porque quizá encontrar pareja no sea encontrar a alguien que consiga revolucionarte la vida.


Quizá sea encontrar a alguien con quien puedas pensar: "Mira qué bien estaba yo sola... y qué suerte que hayas aparecido tú".


Eso sí... Si además abre correctamente el puñetero hilo rojo del paquete de galletas... No descarto enamorarme perdidamente. 😂



Sabías esto?

 Todo lo que os comparto es información como enfermera...No te mediques por tu cuenta gracias.


💊 Partir una pastilla por la mitad parece lo más inocente del mundo. Con tres tipos concretos, es peligroso.


Las de liberación prolongada. Están construidas como una cebolla, con capas que se van disolviendo poco a poco para que el fármaco salga a lo largo de doce o veinticuatro horas. Si la partes o la trituras, rompes esa arquitectura: toda la dosis del día entra de golpe. En un medicamento para la tensión eso puede ser un desmayo; en un opioide, una intoxicación.


Las de cubierta entérica. Llevan una capa que aguanta el ácido del estómago y solo se abre en el intestino. A veces es para proteger el fármaco del ácido, y a veces es para proteger tu estómago del fármaco. Partirla es quitarle el casco.


Las de fármacos peligrosos al tacto o al respirar. Algunos citostáticos y hormonales no deben triturarse nunca, porque el polvo se inhala o se queda en las manos de quien la parte —que suele ser la hija o la cuidadora, no el paciente.


Cómo se reconocen sin ser farmacéutico: casi siempre lo dicen las letras del nombre. XR, ER, SR, LP, CR, MR, Retard, Depot, Flas, EC. Si el nombre de tu pastilla lleva alguna de esas, no se toca sin preguntar.


Y una señal más simple todavía: si no tiene ranura, no está pensada para partirse. La ranura es una decisión del fabricante, no un adorno.


Esto importa porque partir pastillas es de las cosas más frecuentes que se hacen en casa, casi siempre con buena intención: para ajustar una dosis, para que pase mejor, para que le entre a un mayor que se atraganta.


Si a alguien de tu casa le cuesta tragar, eso tiene solución y no es partir la pastilla: existen presentaciones líquidas, en gotas, bucodispersables y parches. Se pide, y casi siempre hay.


¿Has partido alguna pastilla sin saber si se podía?


🩺 Consulta siempre en la farmacia antes de partir o triturar cualquier medicamento o a tu médico. 

Calma...Soledad..

 Hay días en los que lo único que quiero es que nadie me pregunte cómo estoy.


No porque esté mal... Ni porque quiera estar sola de los demás.


Simplemente porque llevo todo el día contestando.


Contestando mensajes, llamadas, preguntas, explicando cosas, escuchando a otros... y llega un momento en el que mi alma solo quiere silencio.


Ni siquiera música... Ni televisión de fondo... Nada.


Solo quitarme los zapatos, dejar las cosas en cualquier sitio, prepararme un café y sentarme un rato sin tener que ser nada para nadie.


Y entonces entiendo que la soledad no siempre es echar de menos a alguien.


A veces es necesitar dejar de estar disponible.


Qué raro suena cuando lo dices así... Pero qué bien se siente.


Porque hay días en los que no quiero conversaciones profundas, ni planes, ni respuestas.


Quiero mirar por la ventana... Pensar en cualquier cosa... O en nada.


Dejar que mi cabeza vaya donde quiera sin tener que llevarla de vuelta a ningún sitio.


Creo que el alma también se cansa de estar pendiente de todo.


Y quizá necesita momentos en los que no ocurra absolutamente nada.


Momentos que no sirven para nada... Que no producen nada... Que no se fotografían... Que no se cuentan.


Y, sin embargo, cuando terminan, sientes que te han devuelto un poquito de ti.


Quizá por eso ahora entiendo mejor esas tardes en las que parece que no has hecho nada y, sin embargo, has descansado más que en todo el día.


Porque no siempre necesitamos que nos pase algo.


A veces necesitamos que, durante un rato... no nos pase absolutamente nada.


Y qué maravilla cuando una aprende que también ahí... puede estar bien. 



2026/08/22

Amor de Verdad..

 No tengas miedo de estar con una mujer fuerte...


Quizá al principio te sorprenda su manera de mirar la vida, su forma de decir lo que piensa, esa costumbre de levantarse sola cuando algo la rompe y de no quedarse donde siente que tiene que dejar de ser ella para que alguien se quede.


Pero no confundas su fuerza con dureza.


Una mujer fuerte también siente muchísimo.


Ama profundamente, se preocupa, se entrega, cuida, abraza, escucha... y muchas veces lleva por dentro batallas que nadie conoce.


Solo ha aprendido a no hacer de sus heridas una excusa para dejar de ser buena.


Y si algún día te quiere de verdad, no tendrás simplemente una pareja a tu lado...


Tendrás a alguien que estará contigo cuando todo vaya bien, pero que no saldrá corriendo cuando las cosas se pongan difíciles.


Será esa mano que aparece cuando más la necesitas.


La que creerá en ti cuando tú mismo estés cansado de hacerlo.


La que celebrará tus victorias como si fueran suyas y se sentará a tu lado en tus derrotas sin hacerte sentir menos.


Porque una mujer fuerte no necesita que la rescaten...


Pero cuando ama, sabe convertirse en refugio.


Y quizá esa sea una de las cosas más bonitas que puedes encontrar en una persona...


Alguien que sepa caminar sola, pero que cuando te elija, decida caminar contigo.


Así que no tengas miedo de una mujer fuerte.


Ten miedo, más bien, de no saber reconocer lo que tienes delante.


Porque cuando una mujer así te quiere de verdad...


No solo tendrás su amor.


Tendrás su lealtad, su corazón y un ejército entero detrás de ti... aunque ella solo tenga dos manos. 



2026/08/21

POR QUÉ TE ENFERMAS JUSTO CUANDO EMPIEZAN LAS VACACIONES ?

ROBERT SAPOLSKY EXPLICÓ POR QUÉ TE ENFERMAS JUSTO CUANDO EMPIEZAN LAS VACACIONES 


Muchas personas lo viven cada año:


👉 "Aguanté todo el año y el primer día de vacaciones amanecí con gripa." 

👉 "Siempre me enfermo justo cuando por fin puedo descansar." 

👉 "Trabajo enfermo sin problema, descanso enfermo también."


Y les dicen:


👉 "Es mala suerte." 👉 "Ha de ser el cambio de clima." 

👉 "Te enfermas por no cuidarte."


Pero Sapolsky, neuroendocrinólogo de Stanford, explicó el mecanismo con claridad.


Mientras estás en modo emergencia, tu cuerpo pospone todo lo que puede esperar. Y las defensas son parte de eso.


Sapolsky estudió durante décadas cómo el estrés crónico afecta al organismo. La respuesta de estrés es brillante a corto plazo: moviliza energía para lo urgente y suspende funciones que pueden esperar —digestión, reparación, y también parte de la actividad del sistema inmune—. Sostenida durante meses, esa suspensión pasa factura. Y cuando por fin baja la exigencia, el sistema se reajusta: por eso tanta gente se enferma en el primer fin de semana largo, en vacaciones o justo después de entregar un proyecto enorme.


La idea incómoda es esta:


👉 No te enfermaste por descansar: te enfermaste porque llevabas meses sin hacerlo.

 👉 Que puedas "funcionar bien bajo presión" no significa que no te esté costando. 

👉 Y el cuerpo cobra cuando puede, no cuando le conviene a tu calendario.


Pero aquí está lo importante:


La conclusión no es "no descanses": es no llegar al descanso en ese estado. 

Lo que más ayuda, según esta línea de investigación, es no acumular ,descansos reales durante el año, movimiento, sueño suficiente.

 y algo que Sapolsky subraya mucho: 

el apoyo social y la sensación de tener algo de control son de los mayores amortiguadores del estrés que existen. Tu cuerpo aguantó todo el año. Lo justo sería no obligarlo a aguantar otro igual. (Y cualquier síntoma persistente, revísalo con tu médico.)



2026/08/19

La muerte antes que el mal gusto..

Preferimos la muerte antes que el mal gusto": la peligrosa moda del papel decorativo que escondía un veneno mortal


 Durante los siglos XVIII y XIX, el verde era el color de moda: elegante y vibrante, estaba presente en vestidos, papeles pintados para empapelar habitaciones, juguetes y objetos decorativos. Lo que pocos sabían entonces era que ese color podía ser mortal. El avance de la química durante aquella época trajo nuevos pigmentos, y uno de los más codiciados fue el “verde de Scheele”, una tonalidad de color esmeralda obtenida mediante compuestos de cobre y arsénico.


Desde su aparición en 1775, creado por el químico sueco Carl Wilheim Scheele, este pigmento se hizo extremadamente popular en la industria textil, la papelería, la pintura y hasta en los dulces. Las élites lo adoraban por su tonalidad brillante, resultado de unos compuestos inorgánicos que daban un tono más intenso que los pigmentos vegetales anteriores. Pero esta belleza tenía un precio letal.


Al principio, nadie relacionó el pigmento con los problemas de salud, hasta que empezaron a darse casos de personas que enfermaban. Trabajadoras de fábricas que teñían telas con verde de Scheele tenían vómitos, úlceras y problemas respiratorios; algunas incluso perdieron el cabello o sufrieron alucinaciones. También las personas que vestían ropa teñida de verde o decoraban sus casas con papel pintado de ese color empezaban a sentirse mal.


Sin embargo, en un primer momento estos síntomas no se asociaron con el pigmento ya que las enfermedades respiratorias eran comunes por otros muchos motivos, especialmente en espacios cerrados y mal ventilados. Además, aunque parezca increíble, entonces el arsénico era un componente común en otros productos cotidianos y su toxicidad no era plenamente comprendida. En las casas de la alta sociedad, el verde de Scheele estaba por todas partes: cortinas, moquetas, juguetes…


Antes muertos que sencillos

Al cabo de unos años se descubrió que, en ambientes húmedos, el pigmento podía desprender un polvo fino o vapores de arsina, un gas altamente tóxico. Algunos médicos alertaron del riesgo, pero incluso entonces chocaron con la resistencia de la industria y de una sociedad fascinada por la estética. Era un color tan deseado que muchos lo pagaron con la vida gustosamente. Como ironizaba un periódico británico de la época, “preferimos la muerte antes que el mal gusto”.


Una de las víctimas más conocidas de esta moda pudo haber sido Napoleón Bonaparte. Aunque su muerte en 1821, se atribuyó oficialmente a un cáncer de estómago, análisis posteriores de su cabello revelaron altos niveles de arsénico. Muchos historiadores sugieren que su prolongado encierro en la húmeda y mal ventilada casa de la isla de Santa Elena..

Decorada precisamente con papel teñido de verde de Scheele, pudo haber contribuido a su deterioro. Y lo más irónico es que fue él mismo quien eligió este papel, porque al igual que a muchos, le encantaba.

No fue hasta finales del siglo XIX que se tomó conciencia real del problema. Campañas médicas y la creciente evidencia científica llevaron a una retirada progresiva de los pigmentos con arsénico en Europa. Sin embargo, la moda tardó en cambiar, y la historia del verde asesino es un recordatorio perturbador de cómo la estética y la industria pueden chocar con consecuencias imprevistas. Hoy, cuando admiramos los intensos verdes de algunos cuadros o vestidos antiguos, cuesta imaginar que detrás de esa belleza se escondía un veneno mortal.

2026/08/18

Sin hacer ruido...

 Hay algo que me resulta cada vez más difícil de entender...


En este circo llamado vida, parece que hemos decidido poner los focos sobre los payasos y dejar en la sombra a las personas de verdad.


Le damos atención al que grita, al que provoca, al que exagera, al que convierte su vida en un escaparate... 


Mientras apenas miramos a quien está sosteniendo a su familia, cuidando a alguien enfermo, levantando su vida después de un golpe o tendiendo una mano sin contárselo a nadie.


Qué curioso...


Para algunos, hacer ruido se ha convertido en una forma de existir.


Y para otros, existir significa simplemente estar.


Estar cuando hace falta... Cumplir cuando nadie mira... Cuidar sin fotografiarlo... Ayudar sin publicarlo... Querer sin anunciarlo.


Y quizá por eso cada vez me fío menos de los focos.


Porque un foco puede iluminar una cara... pero no puede decirte qué hay detrás de ella.


Puede convertir a alguien en protagonista durante cinco minutos... y no decirte absolutamente nada de cómo trata a las personas cuando se apaga el escenario.


A mí me interesan mucho más los que no necesitan público.


Los que siguen siendo buenas personas cuando nadie les está mirando.


Los que no necesitan aplausos para hacer lo correcto.


Los que no presumen de tener valores... simplemente los tienen.


Porque al final, cuando termina el espectáculo, cuando se apagan las luces y ya no queda nadie para aplaudir...


Los payasos vuelven a guardar el maquillaje.


Y los rostros verdaderos siguen siendo los mismos.


Quizá por eso habría que mirar un poco menos hacia el escenario...


Y bastante más hacia las sombras.


Porque algunas de las personas más valiosas que vamos a conocer en nuestra vida...


Puede que estén justo ahí.


Sin focos... Sin aplausos... Sin hacer ruido... Y, aun así, iluminándolo todo.