2026/09/17

El mes de mis recuerdos..

 Desde que tengo uso de razón, creo que siempre he vivido un poco dentro de mi cabeza...


Dándole vueltas a las cosas, pensando demasiado, haciéndome preguntas, intentando entender lo que siento y, muchas veces, buscando respuestas que ni siquiera sabía si existían.


He recorrido muchos caminos dentro de mí.


Algunos bonitos, otros bastante complicados... y algunos por los que, sinceramente, no me apetecía volver a pasar.


Pero todos me han enseñado algo... Sobre la vida, sobre los demás y, sobre todo, sobre mí.


Y quizá por eso escribo. Porque hay cosas que no sé decir de otra manera.


Hay sentimientos que se quedan dentro dando vueltas, recuerdos que aparecen cuando menos los esperas, heridas que creías cerradas y que de repente vuelven a doler un poquito...


Y entonces escribo. Pongo en palabras lo que llevo dentro y, de alguna manera, parece que pesa un poco menos.


No sé cómo explicarlo...


Es como sacar algo de dentro de mí y dejarlo sobre el papel, mirarlo desde fuera, entenderlo un poco mejor... Y seguir.


Porque creo que todos llevamos alguna herida que no enseñamos.


Alguna historia que nos cuesta contar, algún recuerdo que todavía duele, alguna parte de nosotros que aprendió a esconderse para poder seguir adelante.


Yo también las tengo.


Y quizá escribir sea mi manera de hacer las paces con ellas. No de olvidarlas, sino de conseguir que ya no duelan tanto.


Por eso, cuando escribo, no siempre sé exactamente qué voy a decir. Simplemente empiezo... Y dejo que salga.


A veces salen recuerdos, otras veces sentimientos, otras simplemente pensamientos que llevaba demasiado tiempo guardados.


Y entre palabra y palabra, voy encontrando un poquito de calma.


Quizá por eso sigo escribiendo... Porque mientras escribo, me encuentro.


Y a veces, entre todo ese ruido que llevo dentro, aparece una pequeña certeza, una idea, una emoción... algo que me recuerda que todavía hay mucho por sentir, por descubrir y por soñar.


Y entonces entiendo que escribir no solo me ayuda a sacar lo que duele...


También me ayuda a volver a encontrarme. Porque quizá cada palabra sea una pequeña puerta. Y quién sabe...


A lo mejor detrás de alguna de ellas todavía me espera una parte de mí que no conocía... O un sueño... O una historia que todavía está por escribir. 



2026/09/14

De verdad nos escuchan...

 Te pedí un poco de sal y tú sacaste la pimienta.

'No, no, quería sal', te dije. 'Solo le falta un poquito y estará perfecto'.

Entonces me diste una servilleta. Después un vaso de agua, otro tenedor, un plato más grande, pan recién cortado y todas las especias que encontraste en la cocina: romero, tomillo, orégano, canela.

Las pusiste frente a mí, una detrás de otra, como si la cantidad pudiera corregir que ninguna fuera sal.

'¿Qué más quieres?', preguntaste. 'Te estoy dando todo'.

Y era verdad. Me dabas de todo, menos lo que te pedía.

Volví a preguntarte por la sal, y me trajiste el postre.

Volví a preguntarte por la sal, y llenaste mi copa.

Volví a preguntarte por la sal y empezaste a enumerar todo lo que habías puesto encima de la mesa, hasta que la palabra 'sal' empezó a parecerme enorme. Exigente, desagradable, imposible.

Así que probé la comida y dije que estaba buena. Aunque faltara algo. Aunque yo supiera qué. Aunque el salero estuviera justo en tu mano.

A veces todavía me pregunto si pedí demasiado. Pero no, yo solo quería una pizca de sal.

Pero tú habrías vaciado la cocina entera antes de escucharme...


2026/09/09

AGOTA.MIENTO

 AGOTA.MIENTO

Físico, mental, cósmico, místico, ‘scrollístico’… Quizás debería irme al último pueblo de Nebraska y ‘farmear aura’ con una vaca, porque este mundo, casi inmundo, parece una emboscada parodiable.


Qué agotamiento tener que lidiar con la especie humana; con la que no entiende nada, con la que critica todo, pero no hace ni el huevo.

 Con la que tiende sus mentiras al sol y acaban disecadas. Sí, un agotamiento profundo cuando intento nadar en una psique ajena llena de vanidades o vacía de verdades. Nada, que me hundo. Joder, es como tirarse a una piscina sin agua.


Qué agotamiento las colas, la burocracia, las aglomeraciones, el desapego, los péndulos, los pedestales de cartón, los pedales que no tiran. Las esperas interminables y los sin sangre. 

Que sí, que slow life, que yo también quiero vivir en paz y bonito, pero aligeren por Dios, que no tengo vidas de repuesto. 

Qué cualquier día me voy con lo puesto intentando recuperar una contraseña y escaneando un QR. Ando en otra onda. No miento.


Qué agotamiento la gente maleducada. No me inciten, que el cansancio me provoca locura y me pierde la boca. 

Lo tengo claro, me agota depender de terceros que no aprobaron primero de eficiencia.

 Poniendo de manifiesto que no soy la más eficiente ni hábil, pero consciente de que el futuro no existe y la cura para l@s imbéciles tampoco. Sí, me agota y me aburre ir en automático, así que prefiero meter marchas. 


Feliz vuelta a la rutina 😉

…………………………......

PD.1. Si no has pensado en irte al último pueblo de Nebraska, dejarlo todo y montar un chiringuito en la playa o hacer una mochila y viajar al primer destino que salga en el panel del aeropuerto, tranquil@, aún soportas esta realidad. 

PD.2. Benditos animales.


Besazos apretaos’

Estar resfriada es un desastre..

 Hay días en los que se nos olvida todo lo que ya hemos superado.

Nos olvidamos de aquellas tormentas que casi nos doblaron, de las noches de llorar a escondidas, de las veces que seguimos tirando cuando por dentro estábamos funcionando con un mísero 3% de batería... Y sin encontrar el cargador.

Y entonces pasa cualquier gilipollez...Y pensamos:

“Ya está... No puedo más.” 

Perdona, pero...NO PUEDES MÁS???... Vamos a ver criatura... Haz memoria, alma de cántaro!!!.

Que tú has sobrevivido a cosas bastante más serias que ese pequeño desastre que tienes hoy delante.

Has pasado por rupturas, decepciones, pérdidas, traiciones, cambios, sustos, personas que te hicieron daño y situaciones en las que pensaste que no ibas a salir.

Y saliste... Regular algunas veces, es verdad... Con el corazón hecho croquetas otras... Pero saliste. 

Te han visto caer, sí.

Lo que no han visto son todas las veces que te levantaste cuando no había nadie mirando.

No han visto las lágrimas... Ni las dudas... Ni esas conversaciones contigo misma en las que básicamente estabas negociando si seguir o mandar todo a la mierda.

Y seguiste. 

Quizá no igual... Porque después de ciertas cosas una ya no vuelve exactamente a donde estaba.

Vuelves con alguna cicatriz, bastante menos paciencia y una capacidad extraordinaria para detectar gilipolleces a kilómetros. 

Y eso también es aprendizaje.

Así que si hoy estás cansada, estás triste o simplemente tienes un día de esos en los que no quieres saber nada de nadie...

Tranquila, no has vuelto al principio... Estás teniendo un mal día.

Y un mal día no borra todo lo que ya has conseguido.

Puedes llorar... Puedes parar... Puedes pedir un abrazo... Puedes decir “hoy no puedo”... Y mañana ya veremos.

Que tampoco hace falta solucionar la vida antes de desayunar. 

Porque ser fuerte no significa estar estupenda todos los días.

Significa que incluso cuando te rompes, de alguna manera encuentras la forma de volver a juntarte.

A veces con pegamento... A veces con cinta adhesiva...Y alguna vez directamente con un milagro. 

Pero aquí seguimos... Después de todo lo vivido... Después de tantas guerras que nadie vio... Después de tantas veces pensar que no podíamos más...

podemos.

Así que recuerda quién eres. Recuerda todo lo que has atravesado...Y, sobre todo, recuerda una cosa:

Has sobrevivido a demasiadas cosas como para dejar que un mal día te haga pensar que no puedes.

Porque después de todo lo que has sobrevivido... ya tienes demasiadas guerras ganadas como para morir ahora de un catarro. 



Educa tu cerebro..

 Donde no hay, no se puede pedir; y, además, es imposible. No podemos educar a quien nunca se ha preocupado por hacerlo. Es cierto que nos educan en casa, pero también nos educamos a nosotros mismos a lo largo de la vida, tanto en lo personal como en lo intelectual.


Hay quien prefiere gastar el dinero en clases de pádel porque quizá le hagan sentir que tiene cierta clase, cuando ese mismo dinero sería mucho más productivo invertido en libros que verdaderamente cultiven y enriquezcan su cerebro.


Después vamos por la vida apáticos, quejándonos de los desengaños amorosos, de que «las mujeres son así o asá»… Normal, si tu convicción es que el principal interés de una mujer está en tu cartera y, al mismo tiempo, tú afirmas interesarte por su cerebro. La contradicción resulta evidente: si alguna vez te cruzaras con una mujer verdaderamente inteligente, probablemente solo quedaría aún más en evidencia lo pusilánime que eres.


Si tu objetivo es terminar sola, amargada y rodeada de aplausos falsos, la receta es facilísima: no escuches jamás a quien te quiere de verdad, confunde a la gente servil con amigos leales y culpa a tu signo zodiacal de tus malas decisiones.


 Asegúrate de tratar las relaciones como si fueran contratos de alquiler con cláusulas abusivas y, sobre todo, no se te ocurra mirarte al espejo con honestidad. 


Es fascinante ver cómo hay quien invierte noventa años de existencia en perfeccionar la técnica de tropezar exactamente con la misma piedra mientras le echa la culpa al empedrado.

He dichoooooo!


2026/09/07

Reflexiones de vida..

 Qué fascinante es esa gente que exige lealtad ciega, apoyo incondicional y paciencia infinita, pero cuando el viento sopla un milímetro en su contra, te borran de la lista sin pestañear.

Son los reyes del embudo: lo ancho para sus berrinches, su falta de empatía y sus ausencias justificadas; lo estrecho para tus necesidades, tu tiempo y tus límites.


 Se pasan el día midiendo cuánto les da el resto, pero jamás han puesto en la balanza lo poco o nada que aportan ellos. 


Exigen que estés a la altura de sus expectativas sobrehumanas, mientras ellos ni siquiera se molestan en cumplir con la educación más básica.

Te buscan cuando necesitan un público para sus monólogos trágicos o un chivo expiatorio para sus frustraciones. Eso sí, el día que te atreves a decir "hoy no puedo", "eso me dolió" o simplemente pones un freno, te convierten automáticamente en el villano de su película. 


Pasar de ser su refugio a ser su enemigo mortal les toma exactamente tres segundos y cero autocrítica.

Se alimentan del caos porque en la paz tendrían que escucharse a sí mismos, y eso les aterroriza. Pero mira, ya no estamos para apagar incendios ajenos cuando es la propia persona la que va caminando con el bidón de gasolina y la cerilla en la mano.

Si vas a exigir madurez, empieza por practicarla. Y si pretendes que me quede a soportar tus injusticias bajo el chantaje de tu "fragilidad", ve buscándote a otro actor para tu teatro. Yo ya bajé el telón.

¡He dicho!



Respeto? Ganatelo..

 Adoro a los profesionales de la "sincericidio", esa gente que confunde la falta de empatía y la mala educación con una supuesta virtud de ir siempre con la verdad por delante.

Guardaos las verdades no solicitadas. La honestidad sin educación ni tacto es simplemente crueldad empaquetada con un lazo transparente. 

Se os olvida que vuestra opinión sobre mi vida no es un decreto ley, y que a mí las críticas veladas me resbalan con una elegancia pasmosa.

Mi educación no era una invitación para que convirtierais mi paciencia en vuestro campo de tiro, era la compostura que a vosotros os falta. 

No esperéis que celebre vuestra brusquedad cuando solo demuestra una profunda falta de clase.

Se terminó la época de disculparme por ser demasiado: demasiado intensa, demasiado clara, demasiado libre. 

Quien no sepa gestionar la verdad de mi presencia, que busque una sombra más cómoda donde esconderse. 

Me cansé de doblar mis bordes para caber en la vida de gente que solo sabe querer a medias. 

Mi corazón no es un puerto de paso ni un refugio temporal; es un territorio sagrado que aprendió a defenderse a base de sacudirse el polvo, levantarse la barbilla y seguir caminando.

Hoy celebro mi independencia emocional, esa que no depende del aplauso ajeno ni se tambalea ante la ausencia de nadie. 

He descubierto que la soledad bien llevada es una fortaleza inexpugnable y que la mejor versión de mí misma no necesita encajar en ningún cuento de hadas. 

No vine a este mundo a ser perfecta ni a complacer expectativas; vine a ser brutalmente auténtica, leal a mis principios y libre

El error fue mío por escuchar con respeto a quien solo hablaba para herir, pero el acierto ha sido retirarle el micro a mitad del discurso.