No siempre fui como soy.
Hubo un tiempo en el que confiaba demasiado deprisa.
Creía que las personas cuidaban los corazones con la misma delicadeza con la que yo intentaba cuidar el suyo.
Pensaba que bastaba con ser sincera, con actuar desde el cariño, para encontrar personas que hicieran lo mismo.
Qué ingenua era.
Con el tiempo descubrí que no todo el mundo sabe cuidar lo que recibe.
Que hay personas que confunden la cercanía con comodidad... y la confianza con permiso para hacer daño.
Durante mucho tiempo pensé que el problema era haber dado demasiado.
Hasta que entendí algo que cambió mi manera de mirar la vida.... Nunca fue un error confiar. El error fue hacerlo antes de tiempo.
Hoy sigo creyendo en las personas.
Pero ya no entrego mi confianza al principio de la historia... Ahora dejo que sean los hechos quienes hablen antes que las palabras.
Porque una amistad necesita tiempo... El respeto se demuestra... Y el cariño no se promete... se sostiene.
Hay quienes dicen que he cambiado.
Y es verdad.
Ahora escucho más mi intuición.
Ya no intento convencerme de que alguien merece un lugar en mi vida solo porque yo quiera que lo merezca.
Porque la vida no me enseñó a desconfiar de las personas... Solo a dejar de confiar antes de tiempo.