Tengo muy claro que cuando alguien necesita hablar mal de otra persona, muchas veces está contando mucho más de sí mismo que de aquella persona de la que habla.
Puede ser que quiera tener algo que tú tienes... Que le gustaría atreverse a hacer lo que tú has hecho... Que no entienda cómo has conseguido algo que ella todavía no ha conseguido... O simplemente que le moleste verte siendo feliz mientras su propia vida no le termina de gustar.
Y mira qué casualidad... Ninguna de esas cosas habla realmente de ti.
Habla de lo que esa persona siente cuando te mira.
Porque cuando estás en paz contigo misma, no necesitas estar pendiente de la vida de los demás.
No necesitas quitarle valor a nadie para sentir que tú vales más.
No necesitas inventar historias, buscar defectos, señalar errores ni intentar apagar la luz de otra persona para sentir que la tuya brilla un poquito más.
Cuando estás bien contigo, te alegras de que a los demás les vaya bien.
Y cuando no lo estás... quizá te resulte mucho más fácil mirar hacia fuera que hacia dentro.
Por eso ya no me sorprende demasiado cuando alguien habla mal de mí.
Con los años he aprendido a escuchar de otra manera.
Antes me preguntaba: Qué habré hecho para que esta persona piense así de mí?
Ahora, algunas veces, pienso... Qué tendrá que estar pasando dentro de ella para necesitar decir todo eso?
Porque las palabras también dicen mucho de quien las pronuncia.
Y como siempre digo... "Lo que de la boca sale, del corazón procede."
Así que quizá la pregunta no sea qué estás diciendo de los demás...
Quizá la pregunta sea: Qué es lo que tienes dentro para necesitar hablar así de alguien?
Envidia?.. Rencor?.. Frustración... Carencias?.. O simplemente una vida que no te gusta demasiado?
Yo prefiero no saberlo, cada uno lleva dentro lo suyo.
Y al final, hay algo que tengo bastante claro...
Cuando tu corazón está lleno de paz, no tienes tiempo para hacerle la guerra a nadie.
Y cuando estás feliz de verdad con tu vida... la vida de los demás deja de ser un tema tan interesante.
Así que habla de mí si quieres. Yo no voy a correr detrás de cada palabra que salga de tu boca.
Porque quizá mientras tú estás contando mi vida... yo estoy demasiado ocupada viviendola.