Hay algo que cada vez tengo más claro en la vida, y es que el amor, la forma de sentir, la manera de ser de cada persona, NO DEBERIA SER NUNCA MOTIVO DE DOLOR, y aun así, todavía hay personas que sufren por ser quienes son… y eso es lo que de verdad debería hacernos parar y pensar.
Muchas veces hablamos desde lo que nos enseñaron, desde lo que creíamos que era “lo normal”, sin darnos cuenta de que cada persona tiene su propia verdad, su forma de sentir, su manera de amar… y ninguna es más válida que otra.
Porque al final no se trata de entenderlo todo al detalle, se trata de algo mucho más humano: de respetar, de no juzgar, de no hacer sentir a nadie que tiene que esconderse o justificarse por ser como es... A mí, de verdad, me da igual a quién ame cada persona, cómo sienta o cómo viva, porque lo único que importa es que pueda hacerlo en paz, sin miedo, siendo libre, siendo buena persona y siendo feliz.
Ojalá llegue el día en el que dejemos de hablar de lo “normal” y empecemos a hablar simplemente de personas, de almas que solo quieren vivir tranquilas, querer y ser queridas.
Y ojalá nunca olvidemos algo tan simple y tan grande a la vez: ¡VIVA LA GENTE, AME A QUIEN AME Y SEA COMO SEA! ¡VIVA LA GENTE CON ALMA Y CORAZÓN!.