2026/02/05

CÓMO CAGARLA CONMIGO.

 ¿CÓMO CAGARLA CONMIGO?

Mintiéndome, sobre todo cuando no hay necesidad, sobre todo cuando ya sé la verdad… No estoy para aguantar circos, obras de teatro y espectáculos, y menos si son malos. La mentira como estilo de vida se ha convertido en una patología que me da tanto miedo como risa. A mí no me comas la cabeza; te vas a misa y confiesas tus pecados. Cuánto frustrado suelto…


Cómo cagarla conmigo. Aprovechando el concepto ‹‹sinceridad›› para lanzar dardos afilados. Se puede decir la verdad sin el exponente de la crueldad intolerable. Bastante cruel es el mundo como para tener que ingerir el veneno que algun@s llevan dentro. Después de misa, te vas a terapia, que es muy bueno hablar de los traumas. 


Cómo cagarla conmigo. Pronunciando la frase: ‹‹yo soy así››, después de joderte y romperte el alma y los esquemas. Así, ¿cómo? ¿Un poquito gilipollas? Porque yo también puedo ser así… Pero claro, cómo vas a pedir inteligencia y madurez emocional si hay personas que no entienden ninguno de los tres términos. Yo termino por la vía fácil. Adiós y con Dios, amig@.


Cómo cagarla conmigo. Siendo un falso o falsa de manual. Con risas y abrazos por delante y criticando con otros por detrás. Os voy a contar un secreto: esos ‹‹otros›› siempre acaban hablando de más. Qué maravilla cuando las palabras vuelan y aterrizan en mis oídos. Sonrío, pero me has perdido. 


Cómo cagarla conmigo: juzgando sin saber, creyendo que soy una ONG, haciendo un jeroglífico egipcio para contestar sí o no. Metiendo el dedito en la llaga sabiendo que duele… Escucha, no juegues con fuego que acabas sin dedo.

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PD.1. Cada día quiero más a mi perro. Es del único ser vivo que aguanto desplantes y arañazos.

PD.2. Tengo mucho frío, no voy a discutir.



INTOLERANCIAS.....

 INTOLERANCIAS

Intolerancia a la lactosa, a la histamina, a las mujeres, a l@s gilipollas. 


Intolerante a las personas que quieren ser el niño en el bautizo, la novia en la boda y el muerto en el entierro. Tenéis tierra en los ojos. Con la elegancia que otorga el saber estar y saber qué lugar ocupas en cada momento…

 Oda al esperpento. Alta intolerancia a los pedantes, estos ni al baño van que se asustan. Ya lo decía Dante: ‹‹Si no se modera tu orgullo, él será tu mayor castigo››. No puedo con ellos, intolerante, se me atraviesan y me provocan gases. 

Alta intolerancia al sonido de los látigos, a los circos baratos, a las bestias bípedas, a las redes que asfixian, a las ruedas que no… ruedan. 

Alta intolerancia al frío polar, mi organismo no es capaz de procesar el temblor, y a los rancios y rancias que pretenden cesar tus sueños con un mal temporal. Ojo, que en el maletero llevo cadenas, mantas, balizas, bengalas y un tigre. 


Alta intolerancia al positivismo barato y tóxico de manuales de Mr. Wonderful. No, hij@. No siempre que quieres, puedes. No todo saldrá bien aunque te esfuerces. 

No existe la felicidad constante. Me cuesta digerir tanta tontería cortante. Alta intolerancia a la falsa moral, al ruido mental y a las obras que nunca acaban..


Alta intolerancia a los que se van al norte, pero nunca dejan de pensar en el sur… 

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PD.1. Mala me ponen.

PD.2. Con la baliza no harás nada, con el tigre harás más.


Besazos apretaos’


Usemos las redes sociales con cabeza.

 Bienvenidos a las redes sociales.


Un lugar mágico, un lugar donde la gente te agrega como amigos o te sigue, pero cuando te ve por la calle pasa de largo o se cruza de acera ¡Para no saludarte o decirte hola! 

Un lugar donde te felicitan por tu cumpleaños porque las app, se lo recuerda. Donde los envidiosos se retuercen por tus logros y se mueren de envidia, sin darse cuenta, que también tienes tus días malos. Porque como dije en más de una vez, les gusta verte bien, pero no mejor que ellos.  


Donde tus mayores seguidores son tus enemigos que visitan una y otra vez tu perfil, muriendo de envidia. 

Donde tus Ex te bloquean o te miran desde el teléfono de un amigo, para saber si ya estas con alguien o aun sigues guardando el luto.  


Maravillosas redes sociales, donde escribes lo que realmente piensas y siempre hay alguien que se da por ofendido, lo mal interpreta o creen que tu estado va dirigido para ellos. 


Bienvenidos a las redes sociales donde tus comentarios, tus fotos y tu vida, está expuesta al escrutinio público. 


Pero os recuerdo que las redes sociales no son tóxicas, tóxicas son las amistades que decidimos tener en ellas y que no aportan nada… “por eso amigos si no aporta, aparta”


Usemos las redes sociales con cabeza y no seamos tan sadomasoquistas.



2026/02/04

La mente juega a su placer.

 La verdad es que nuestra mente nos juega malas pasadas, a todos y más veces de las que queremos admitir, nos hace pensar y repensar hasta el cansancio, nos llena de miedo, de vergüenza, de ansiedad, sin que realmente haya pasado nada, solo imaginando lo que podría suceder. Y así perdemos tiempo, energía, momentos que podrían ser buenos, preocupándonos por cosas que muchas veces ni siquiera llegan a pasar.


Cuántas oportunidades hemos dejado escapar por miedo, al ridículo, al qué dirán, a que nos miren distinto… Cuántas veces hemos dicho “no” o hemos dejado de intentar algo solo porque nuestra cabeza se adelanta, inventa problemas, amplifica dudas. Cuánto dejamos perder por culpa de nuestra propia mente.


Y lo peor es que no nos damos cuenta de que mientras tanto la vida sigue, y seguimos dejando pasar cosas y personas que podían habernos hecho felices, que podían habernos enseñado algo, que podían habernos acercado a quienes realmente importan.


Por eso pienso que hay que aprender a frenar, a respirar, a escuchar más el presente y menos las historias que nos inventa la cabeza, porque la mente puede asustarnos sin razón, y no hay nada más triste que perder la vida preocupándose por cosas que tal vez nunca pasen.




2026/02/03

Aveces pasa por algo.

 A veces no es la vida la que pesa…

es todo lo que seguimos cargando dentro.


Esa conversación que ya terminó,

pero que tu mente repite como si aún estuviera ocurriendo.

Ese “¿y si hubiera…?”,

ese miedo que se disfraza de precaución,

esa ansiedad que llega cuando intentas controlar lo que no está en tus manos.


Nos aferramos porque creemos que soltar es perder,

cuando en realidad soltar es descansar.


Soltar no significa olvidar ni minimizar lo que dolió.

Soltar es dejar de permitir que eso gobierne tu presente.

Es comprender que no todo necesita una respuesta,

que no toda herida requiere una explicación,

y que no todo pensamiento merece tu energía.


Respirar profundo no es solo llenar los pulmones.

Es darle espacio al alma.

Es decirle a tu cuerpo: ya no estamos en peligro.

Es recordarte que este momento, aquí y ahora,

es suficiente.


Lo que sigues repitiendo en tu mente

no te está protegiendo,

te está agotando.


Y la paz no llega cuando todo se resuelve,

llega cuando decides dejar de pelear con lo que ya fue.


Suelta la culpa de no haber sabido antes.

Suelta la exigencia de hacerlo todo perfecto.

Suelta la necesidad de cargar con emociones que ya cumplieron su función.


No necesitas ese peso para avanzar.

No te hace más fuerte.

No te hace más consciente.

Solo te mantiene atado a un lugar al que ya no perteneces.


Respira.

Confía.

Y suéltalo.


No lo necesitas

a donde vas. 

Reflexión de vida..

 Nos preocupamos tanto a veces de las relaciones que tenemos con la gente de nuestro alrededor. Que todo fluya, que haya buen rollo, todo por intentar  caer bien. 


Y sin embargo no nos ocupamos de lo realmente importante, de la relación que tenemos con nosotros mismos. Nosotros que somos nuestros críticos más exigentes y no podemos poner distancia de lo que sentimos, como haríamos con alguien que no quisiéramos en nuestra vida. 


No nos queda más remedio que perdonar los errores cometidos, aceptar e intentar minimizar nuestros defectos y por encima de todo, debemos encontrar siempre la manera de amarnos, incluso en los momentos en que somos mas vulnerables, que estamos más irascibles y no podemos estar a la altura de lo qué quizá se espera de nosotros.


No somos perfectos.


Creo que por eso estaría bien empezar a vernos a nosotros mismos, a mirarnos en serio, en vernos con otros ojos, más benévolos quizá. No exigirnos tanto y tal vez eso nos ayudaría a ser más tolerantes con los demás.







Aprende a elegir despacio.

 A veces pienso que estar sola no tiene nada que ver con que falten opciones, opciones hay, personas guapas, dinero... Pero todo eso son solo pluses y una ya no se conforma. No es orgullo, ni frialdad, es haber aprendido a estar en calma y no querer romperla por cualquiera. Cuando te acostumbras a vivir en paz, empiezas a mirar distinto a quien entra en tu vida.


Con el tiempo dejas de buscar brillo y empiezas a buscar profundidad, madurez emocional, coherencia, alguien que sepa hablar sin huir, que entienda lo que sientes y lo que provoca, que no se asuste cuando la conversación se pone incómoda. Porque lo físico atrae, sí, pero lo que sostiene es otra cosa, y eso no abunda, no es tan común.


Muchas personas estamos solas por decisión, no por falta de amor alrededor, porque hemos aprendido a estar en paz con nosotras mismas. Y cuando conoces esa paz, ya no quieres cambiarla por vínculos vacíos o a medias, ni llenar silencios con cualquiera, porque estar sola no pesa tanto como compartir espacio con alguien que no cuida, no entiende o no está a la altura de lo que tú ya te das. Por eso se aprende a elegir despacio, e incluso a no elegir.


En un mundo que corre, que aparenta y que confunde valor con precio, a veces estar sola es el acto más consciente y más sano. No es aislamiento, es elección y no es soledad, es respeto propio... Al final la pregunta no es por qué hay tantas personas solas, sino cuántas están realmente preparadas para compartir una vida con alguien que ya aprendió a no necesitar, sino a elegir.