2026/06/20

Cansada de entender a todo el mundo.

 Hay días y días, y este es uno de esos en los que descubres que no estabas triste, estabas cansada... Cansada de entender a todo el mundo, cansada de justificar lo injustificable, cansada de dar más de lo que recibías, cansada de esperar cosas que nunca llegaban.


Y durante mucho tiempo pensaste que tenías que seguir intentándolo un poco más, un poco más de paciencia, un poco más de esfuerzo, un poco más de comprensión, un poco más de empatía...


Hasta que la vida te enseña algo que cambia por completo tu forma de mirar las cosas, y es que hay personas que mejoran cuando las amas y hay otras personas que simplemente se acostumbran a que las ames... Y no es lo mismo.


Porque mientras tú te vaciabas intentando demostrar cariño, ellas se acostumbraban a recibirlo, mientras tú hacías espacio para ellas, ellas nunca aprendieron a hacer espacio para ti, mientras tú comprendías, ellas nunca te comprendieron a ti.


Y entonces entiendes que el amor no debería sentirse como una lucha constante, ni como una espera eterna, ni como un examen que tienes que aprobar todos los días... El amor, en cualquiera de sus formas, debería de ser un lugar donde sentirse protegido, donde descansar, no donde agotarse, ni desgastarse...


Y quizá por eso algunas personas llegan a tu vida para enseñarte a dar, pero otras llegan para enseñarte algo todavía más importante: A dejar de dar donde nunca hubo intención de cuidar lo que entregabas.


Porque a veces la mayor muestra de amor propio no es insistir, es saber y entender cuando retirarse, y dejar de regar aquello que nunca florecerá realmente.



La vida no espera..

 Cuanto más vivo, más me doy cuenta de la cantidad de tiempo que perdemos esperando.


Esperando el momento perfecto, la oportunidad perfecta, la versión perfecta de nosotros mismos, esperando tener más tiempo, más dinero, más seguridad, más certezas, como si la vida fuera algo que estuviera a punto de empezar y nosotros solo estuviéramos en la sala de espera.


Y qué curioso es eso... porque mientras esperamos, los días siguen pasando.


Pasan los cafés tranquilos de una mañana cualquiera, las conversaciones que nos arrancan una sonrisa, los paseos sin rumbo, las personas que queremos, los pequeños momentos que parecen insignificantes y que un día, sin saber por qué, terminan convirtiéndose en recuerdos que daríamos cualquier cosa por volver a vivir.


A veces creemos que la felicidad llegará cuando consigamos algo, cuando encontremos a alguien, cuando solucionemos aquello que nos preocupa, cuando la vida encaje exactamente como habíamos planeado.


Pero la vida casi nunca funciona así.


Porque cuando alcanzamos una meta, aparece otra, cuando resolvemos un problema, llega uno nuevo y, si no tenemos cuidado, podemos pasar años enteros persiguiendo el siguiente destino sin disfrutar del camino.


Hace tiempo entendí algo que me hizo reflexionar mucho: quizá la vida no estaba esperándome al final de ninguna meta.


Quizá la vida era esto.


Era ese café entre las manos, era una mañana cualquiera, era una conversación que te hace sentir bien, era una carcajada inesperada, era caminar sin prisa y darte cuenta de que, aunque no todo sea perfecto, hay cosas que ya son bonitas tal y como están.


Y creo que ahí está una de las lecciones más importantes que he aprendido.


Que no hace falta que ocurra algo extraordinario para que un día merezca la pena, que no necesitamos vivir constantemente esperando el próximo capítulo para disfrutar del que estamos escribiendo ahora.


Porque al final no echamos de menos los años.


Echamos de menos los momentos que no supimos ver mientras los estábamos viviendo.


Y qué pena sería llegar al final de un camino y descubrir que pasamos media vida preparándonos para vivir... mientras la vida, silenciosa y paciente, nos iba acompañando en cada paso, en cada café, en cada sonrisa y en cada instante sencillo que nunca volverá a repetirse exactamente igual..

2026/06/19

No necesitas la aprobación de nadie..

 Como siempre, mi mente no para ni un segundo... 


Imagínate que el problema nunca fue que no fueras suficiente, que quizá has pasado demasiado tiempo intentando demostrar tu valor, ganarte el cariño, merecer oportunidades, convencer a otros de todo lo que eres.... Imagínate que no tienes que hacerlo más.


Que las personas correctas no necesitan que te expliques tanto, que quienes te quieren de verdad no te hacen sentir que siempre estás a prueba... y que los lugares donde perteneces no te obligan a encogerte para poder encajar.


A veces vivimos agotados porque creemos que tenemos que ser más inteligentes, más fuertes, más guapos, más interesantes, más de todo...


Pero llega un momento en el que entiendes algo importante: no naciste para convertirte en alguien digno de amor, de respeto o de oportunidades, ya lo eres...Y desde ahí cambia todo.


Porque dejas de perseguir la aprobación y empiezas a elegir tu paz, dejas de preguntarte quién te quiere y empiezas a fijarte en quién te cuida, dejas de correr detrás de lo que no te ve y empiezas a valorar lo que sí.


Y entonces ocurre algo curioso... Cuando ya no intentas demostrar constantemente quién eres, empiezas a descubrirlo... Imagínate que siempre fuiste suficiente. 

Para ti que siempre sacas unos minutos para leerme un abrazo 🤗 



2026/06/18

Sigues a esta sociedad?

 “Tengo treinta y tantos años y soy soltera. No se me fue el tren a ningún lado. Nadie me dejó, no soy quedada ni amargada, no estoy incompleta, no estoy loca y mucho menos soy solterona. Sólo soy soltera. Soltera profesional, esas que nos salimos del modelo de mujer que nos vendió Disney, las telenovelas y sobre todo del modelo que nos enseñó la familia desde que nacimos.

  Y es que a los veinte se te perdonaba que fueras soltera y la gente casi te aplaudía por ello, pero a los treinta parece que es un pecado. La libertad femenina tiene fecha de caducidad para la sociedad.

  Así que en vez de sentirme mal porque no encajo con lo que todos quieren que sea, lo tomé como un incentivo para crecer y hacerme más profesional en lo que soy: soltera

No somos el camino de nadie, solo somos una coincidencia.

Unos seremos fugaces, algunos inadvertidos, otros inolvidables, a pesar de habernos ido.

Otros, por suerte, seremos todo el tiempo que nos dure un 'para siempre.



SE EMPÁTICO..

 Piensa por un momento en todo lo que una persona ha tenido que superar para llegar hasta donde está hoy...


Las noches en las que lloró sin decirle nada a nadie, las decepciones que se tragó en silencio, las veces que sonrió mientras se estaba rompiendo por dentro, los miedos que venció, las despedidas que tuvo que aceptar, las batallas que libró cuando nadie estaba mirando.


... Imagina que pudieras verlo todo.


Probablemente dejarías de juzgar tan rápido... Porque descubrirías que muchas de las personas que parecen más fuertes han estado a punto de rendirse más de una vez... Que algunas de las sonrisas más bonitas esconden historias que jamás imaginarías.


Y que muchas personas no necesitan críticas, necesitan un poco de comprensión.


La verdad es que nunca sabemos por completo lo que alguien está cargando...

Nunca sabemos qué noticia recibió esta mañana, qué pérdida sigue intentando superar, qué miedo le quita el sueño qué herida está aprendiendo a cerrar...


Por eso la amabilidad tiene tanto valor, porque no requiere conocer la historia de alguien para tratarlo con humanidad...


Y quizá también deberías recordarlo cuando se trata de ti. Porque has sobrevivido a días que pensabas que no podrías soportar, has seguido adelante cuando no sabías cómo hacerlo, has reconstruido partes de ti que llegaron a hacerse pedazos.


Y aunque a veces se te olvide... Eso también merece reconocimiento, porque no todas las cicatrices se ven, y no todas las victorias reciben aplausos... Pero siguen siendo victorias.


... Piensa en todo lo que has superado para estar aquí. 🩵Como muchos ya saben es el color de las Enfermeras,para todas esas personas que necesitan un 🫂 



2026/06/17

No dejes para mañana..

 Imagina que dentro de diez años lo darías todo por regresar a este instante y volver a sentir exactamente lo que hoy estás viviendo.


Un día cualquiera, no uno perfecto, no uno especial... Este, con tus prisas, con tus preocupaciones, con tus mensajes sin responder, con esa rutina de la que a veces te quejas.


Porque lo curioso de la vida es que nunca echamos de menos los grandes momentos cuando los estamos viviendo, echamos de menos los pequeños: Las llamadas que creíamos que siempre estarían ahí, las risas que parecían normales, las personas que pensábamos que tendríamos para siempre, la voz de alguien, un abrazo, una conversación cualquiera en una tarde cualquiera...


Y un día descubres que aquello que parecía cotidiano era, en realidad, extraordinario, solo que no lo sabías...


Quizá por eso la vida corre tan deprisa.

Para obligarnos a entender, aunque sea tarde, que nada está garantizado, que este día no volverá, que esta versión de ti tampoco... que las personas que amas están envejeciendo al mismo ritmo que tú.


Y que mientras lees estas palabras, algo que hoy das por hecho se está convirtiendo silenciosamente en un recuerdo... Por eso no esperes a que algo termine para comprender su valor, no esperes a que alguien falte para decirle que lo quieres, no esperes a mañana para vivir un poco más despierta.


Porque algún día mirarás atrás y entenderás que estos eran los buenos tiempos, incluso cuando no lo parecían...


... Imagínate que hoy es uno de los días que un día echarás de menos. 


2026/06/16

Quizás sea magia ..

 A veces pensamos que el amor empieza cuando alguien aparece, y yo cada vez creo más que no es así...


Creo que algunas historias empiezan mucho antes, en silencio, cuando después de todo lo vivido vuelves a tener ganas... Ganas de compartir algo que antes disfrutabas sola, ganas de contar una tontería que te ha pasado durante el día, ganas de mirar el teléfono y sonreír sin darte cuenta, ganas de volver a hacer espacio en una vida que ya habías aprendido a llenar por ti misma.


Porque lo verdaderamente extraordinario no es encontrar a alguien, lo extraordinario es que, después de ciertas decepciones, después de ciertos golpes y de algunas despedidas que te cambiaron para siempre, el corazón siga teniendo el valor de abrir una ventana.


Y qué acto de valentía tan poco reconocido es ese... volver a entusiasmarse, volver a permitirse sentir, volver a mirar hacia delante sin comparar constantemente con lo que quedó atrás...


Hay personas que creen que la fuerza está en no necesitar a nadie, yo creo que la fuerza está en seguir creyendo en las personas después de haber conocido sus peores versiones, en seguir apostando por la ternura en un mundo lleno de prisas, en seguir entregando verdad después de haber recibido mentiras, en seguir teniendo un corazón suave después de que la vida intentara endurecerlo.


Porque quizá la magia nunca estuvo en encontrar a alguien perfecto... Quizá la magia está en descubrir que todavía existen personas capaces de devolverle brillo a lugares de ti que llevaban demasiado tiempo en silencio.


Y cuando eso ocurre, no hace falta ponerle nombre, ni correr, ni entenderlo todo... A veces basta con agradecerlo, porque hay regalos que no llegan envueltos, llegan en forma de emoción.