Durante mucho tiempo me llamaron borde, seca, distante... y unos cuantos adjetivos más.
Y qué curioso... casi siempre venían de personas que se molestaban porque no hacía exactamente lo que ellas esperaban de mí.
Porque parece que, cuando aprendes a decir que no, cuando dejas de complacer a todo el mundo, cuando empiezas a poner límites o cuando te niegas a pasar por ciertos aros, hay quien confunde tu dignidad con mal carácter.
Y no...No soy borde... Simplemente ya no me esfuerzo por caer bien a costa de sentirme mal.
No soy seca... Es que aprendí que la educación no consiste en permitir cualquier cosa.
Y tampoco soy difícil... Lo que ocurre es que dejé de ser fácil de manipular.
Con los años he descubierto algo muy sencillo...
La mayoría de las personas no nos conocen por cómo somos, sino por cómo reaccionamos a ellas.
Porque cada uno recibe una versión diferente de nosotros.
Quien me trata con respeto encontrará respeto.
Quien me ofrece sinceridad encontrará sinceridad.
Quien me ofrece cariño encontrará una persona cercana, leal y capaz de dar mucho más de lo que imagina.
Pero quien llega con exigencias, juegos, manipulaciones o falta de consideración... probablemente se encuentre con una versión de mí que no le guste tanto.
Y es normal... Porque cada uno se comporta en relación al comportamiento que recibe.
Por eso ya no me preocupa demasiado que algunas personas me consideren borde... Me preocuparía más haber llegado a una edad en la que sigo permitiendo cosas que sé perfectamente que no merezco.
Porque la paz que se siente cuando dejas de vivir para agradar a todo el mundo... no tiene comparación.
Y quien confunda mis límites con mi carácter, probablemente nunca entendió la diferencia.
Porque una cosa es ser amable... y otra muy distinta convertirte en una alfombra para que los demás pasen por encima.
Y yo hace tiempo que entendí que se puede ser buena persona sin permitirlo todo, se puede ser educada sin callarse, se puede tener un gran corazón sin abrirle la puerta a cualquiera.
Así que si para algunas personas eso es ser borde... Supongo que seguiré siendo borde.