2026/05/10

Amor, desamor o falta de ganas..

 Con el tiempo dejas de creer tanto en las palabras… y empiezas a fijarte más en quién realmente encuentra la manera de quedarse.


Porque quien quiere algo de verdad, llega, aunque sea tarde, aunque tenga mil cosas encima, aunque el orgullo le grite que no escriba, aunque la vida le desordene los planes… llega. Quizá cansado, quizá roto, quizá lleno de dudas… pero llega.


Los demás siempre tendrán una excusa preparada, demasiado trabajo, demasiado estrés, demasiado lío, demasiado complicado… y al final te das cuenta de que el problema nunca fue el tiempo, fue la falta de ganas.


Porque cuando alguien te importa de verdad, no desapareces durante días como si nada, no conviertes el cariño en algo intermitente, no haces sentir a la otra persona que pedir un poco de atención es pedir demasiado.


Y sí, claro que todos tenemos vida, problemas, heridas y momentos donde no podemos con todo, pero hay una diferencia enorme entre no poder… y no querer.


A veces nos empeñamos en justificar ausencias, silencios y frialdades solo porque queremos mucho a alguien, pero el amor no debería sentirse como estar mendigando interés, ni esperando migajas emocionales mientras intentas convencerte de que “ya cambiará”.


Porque quien quiere estar, está, y quien no… siempre encontrará una forma elegante de no hacerlo.


Y al final entiendes algo muy simple, pero muy real: no existe ningún viaje bonito si no tienes un lugar al que quieras volver, una persona que se sienta hogar incluso en mitad del caos, alguien con quien descansar el alma después de todo.


Porque cuando le importas a alguien de verdad… nunca te hace sentir "en pausa". 



2026/05/09

La verdad sobre el hantavirus.

 Para este punto ya todos escuchamos hablar del crucero con hantavirus y del todo el caos y miedo que generó en los que viajaron con los infectados y claro, luego de días de estar escuchando y leyendo noticias sobre este brote, ha surgido una pregunta que nos tiene nerviosos a todos, ¿estamos frente a una nueva pandemia?, y peor aún, ¿este será el nuevo 2020?

Si de solo leer la palabra ‘infectados’ ya sientes que te falta el aire y quieres salir corriendo a comprar papel de baño como si fuera marzo de 2020, respira profundo. En los últimos días, el internet se volvió loco con la noticia de un crucero de lujo en el Atlántico Sur donde un brote de hantavirus causó varias muertes. La embarcación terminó en Cabo Verde y ahora España se prepara para recibir a los pasajeros no afectados en las Canarias

Obviamente, el trauma del encierro salió en minutos, pero antes de que entres en pánico total y empieces a cancelar todos tus planes del año, vamos a analizar qué onda con este virus de la mano de expertos, porque la información falsa vuela extremadamente rápido cuando se trata de redes sociales.


¿Qué rayos es el hantavirus y por qué está en un crucero?

Lo primero que tienes que saber es que el hantavirus no es el “nuevo villano” de la temporada; de hecho, lo conocemos desde los años 50 y tampoco es un virus que salió de la nada, se trata de una enfermedad zoonótica. Esto significa que se transmite de animales a humanos, específicamente a través de roedores


El contagio pasa cuando tienes contacto con la saliva, orina o excrementos de estos animales infectados. Según explica Víctor Jiménez Cid, catedrático de Microbiología, existen muchas variantes, pero la que causó el caos en el crucero es la cepa Andes, que es típica de Sudamérica. Lo “raro” de esta cepa es que es la única que ha reportado contagios entre personas, pero no te asustes, no funciona como el COVID.


Aquí es donde todas podemos soltar un suspiro de alivio, a diferencia del bicho que nos encerró hace unos años, el hantavirus no se transmite por el aire, para que tú te contagies de otra persona, se necesita un contacto íntimo y prolongado, así que no, no es como que alguien estornude a tres metros de ti en el metro y ya te vas a morir, No..


El mecanismo más común de contagio es inhalar aerosoles que se forman de las heces de los roedores en ambientes cerrados o sucios. El Dr. José Barberán López, del Hospital HM Montepríncipe, aclara que, aunque el virus puede ser grave y afectar pulmones o riñones causando fiebres hemorrágicas, no tiene ese potencial explosivo de contagio masivo que nos traumó en el pasado.


Deberíamos preocuparnos por una pandemia?

La respuesta corta de los expertos es un rotundo NO. No estamos ante un escenario de pandemia global, el hantavirus es endémico, lo que significa que solo aparece en zonas específicas donde viven los animales que lo portan. Además, es un virus “fácil” de controlar con protocolos de aislamiento sencillos.

Si se aplica un protocolo razonable, el riesgo es mínimo”. El brote en el barco probablemente afecte solo a quienes estuvieron muy cerca de los enfermos en la fase inicial de los síntomas (fiebre, cansancio, dolor muscular) y sí, la tasa de mortalidad puede dar miedo, pero la verdad es que muchas veces la infección pasa casi desapercibida como una gripa fuerte.

La persona correcta..

 Después de algún que otro “para siempre” que duró menos que un paquete de hielo en agosto, un par de cuentos chinos nivel Netflix y varias decepciones con gente que prometía el cielo pero no sabía ni sostener una conversación incómoda… acabas entendiendo algo muy simple: cuando aparece la persona correcta, todo deja de sentirse tan complicado.


Porque la persona correcta no juega al ahora sí, ahora no, no desaparece cuando las cosas se ponen reales, no te deja adivinando lo que siente como si estuvieras resolviendo un escape room emocional.


La persona correcta no dura dos noches ni tres copas de más, dura en los días normales, en los silencios, en los domingos tontos, en los “avísame cuando llegues”, en las buenas noches que no se olvidan, en los pequeños detalles que hoy parecen casi ciencia ficción.


Es alguien que te hace sentir tranquila sin aburrirte, que te da alas sin soltarte la mano, que no necesita controlarte para elegirte cada día, alguien capaz de recordarte el primer beso, la primera risa absurda, el primer abrazo de esos donde ya notas que algo cambia por dentro.


La persona correcta no viene a salvarte la vida como en las películas, bastante tiene con gestionar la suya, pero sí se queda a tu lado mientras ordenáis juntos el caos, te escucha cuando ni tú te entiendes, te abraza cuando no sabes explicar qué te pasa y convierte lo cotidiano en un lugar bonito donde quedarse.


Y no, no es perfecta, gracias a Dios, porque bastante miedo dan ya las personas que parecen sacadas de una frase motivacional de taza de desayuno. La persona correcta también tiene heridas, días malos y manías raras… pero sabe cuidarte incluso en medio de todo eso.


Es la que entiende que amar no es poseer, que no le perteneces… pero aun así no quiere compartir tu ausencia con nadie más. La que construye contigo poco a poco, sin prisas, sin espectáculos, sin hacer del amor una competición de egos.


Y después de tantas historias mal escritas, te das cuenta de que el amor bonito sí existe y que ya llegará cuando tenga que llegar, sin regalarte amores equivocados, sin prisa, sin pausa, cuando tenga que hacerlo… y no hará ruido.



2026/05/05

Madurar eso es para las frutas.

 No soy una mujer que lo tenga todo claro, ni que vaya dando lecciones, soy más bien alguien que ha pasado media vida buscando, intentando entender, equivocándome, volviendo a empezar, madurando… y aún sigo en ello, pero ya no busco donde buscaba antes.


Antes miraba fuera, en lo que otros decían, en lo que parecía correcto, en lo que se suponía que tenía que ser o hacer, y con el tiempo entendí que muchas de esas respuestas no eran mías, que por mucho que encajaran… a mí no me llenaban.


Ahora escucho de manera distinta, más hacia dentro, más despacio, más honesto, como si algo en mí, muy profundo, me fuera hablando sin palabras, sin ruido, sin necesidad de convencerme de nada, solo mostrándome lo que realmente soy.


Mi historia no es perfecta, ni ordenada, ni bonita de principio a fin, tiene contradicciones, decisiones que no entendí en su momento, errores, aciertos, momentos de locura, de pérdida, de reconstrucción… pero es mía, real y sin adornos.


Y quizá por eso hoy me siento más en paz, porque ya no intento encajar en lo que no soy, porque he dejado de mentirme, porque he entendido que vivir de verdad no siempre es fácil, pero es lo único que realmente merece la pena y si lo haces al lado de personas de buen corazón, aunque sean pocas... La vida es maravillosa. 



2026/05/02

Porque lo llaman amor cuando es otra cosa..

 A veces me paro a pensar en el amor, en todo lo que se dice sobre él, en lo fácil que es nombrarlo… y en lo difícil que parece entenderlo cuando toca vivirlo de verdad, porque viendo, escuchando y leyendo tantas historias, me da la sensación de que muchas veces no hablamos de lo mismo.


Porque se confunde demasiado, se llama amor a lo que duele, a lo que desgasta, a lo que controla, a lo que genera inseguridad, y claro… así es normal que no funcione, porque lo que se intenta sostener no es amor, es otra cosa disfrazada.


Y sin embargo, el amor de verdad no debería sentirse así, no aprieta, no ahoga, no obliga, el amor cuida, respeta, acompaña… y también sabe soltar, porque querer de verdad es querer el bien del otro, aunque a veces no coincida contigo, y eso no es perder, eso es amar sin ego.


Pero hay algo que, para mí, lo cambia todo y casi siempre falta… hablar, decir lo que sentimos, lo que necesitamos, lo que nos duele, sin esperar a que el otro adivine, sin esconderse detrás del orgullo o del miedo, porque el amor no es suposición… es comunicación.


Porque muchas historias no se rompen por falta de sentimiento, se rompen por falta de palabras, por silencios mal gestionados, por no decir a tiempo lo que habría cambiado todo, y al final no es que no hubiera amor… es que no se supo cuidar.


Yo ya no quiero un amor a medias, ni algo que se mantenga por costumbre, quiero algo tranquilo, pero de verdad, amable, consciente, respetuoso… un amor que se note en los detalles, en la forma de estar, en cómo se habla y en cómo se cuida.


Porque no todo el mundo se queda, hay personas que pasan, otras que ni siquiera rozan… y luego están esas pocas que se quedan dentro, las que cambian algo en ti, las que importan de verdad, y eso, eso no debería perderse por no saber hacerlo bien.


Al final lo tengo claro… el amor no se adivina, no se sufre, no se fuerza… el amor se habla, se cuida, se construye… y cuando es de verdad… se queda... Llámame loca, pero así lo creo.


2026/04/30

Soy una mujer sin filtros 😜

 Si te muestras seca, eres borde y fría, si te muestras tímida, eres manejable, si te muestras dulce, eres débil, y si no encajas en ninguna de esas etiquetas, ya se inventarán otra para que no se les escape la necesidad de clasificarte.


Si hablas claro, eres intensa, si callas, eres rara, si pones límites, eres complicada, si te adaptas demasiado, entonces es que no tienes personalidad, y así, pase lo que pase, siempre habrá una forma de interpretarte que encaje más con quien mira que contigo misma.


Si confías rápido, eres ingenua, si te tomas tu tiempo, eres distante, si quieres de verdad, eres exagerada, si no quieres lo suficiente, eres fría, y al final parece que el problema nunca es la mirada… sino lo que esperan encontrar en ti.


Alguien me dijo alguna vez que las personas no vemos las cosas tal y como son, sino tal y como somos, y con el tiempo entiendes que no solo es verdad, es que además cada uno te describe desde su propio filtro, no desde lo que eres, sino desde lo que puede o quiere entender.


Y quizá por eso llega un punto en el que dejas de intentar encajar en todas esas versiones, porque al final, lo único que importa… es no perderte tú entre tanto juicio ajeno. 



2026/04/29

imperfecta con caracter..

 A veces pienso que lo mío no es rebeldía, es otra cosa, es no saber mirar hacia otro lado cuando algo no está bien, es esa sensación de que hay cosas que no se deben permitir, aunque no te afecten directamente, aunque lo fácil sea callar y seguir.


No soy perfecta, ni mucho menos, tengo mis dudas, mis días, mis errores, pero hay algo en mí que no se apaga cuando veo una injusticia, como si se encendiera algo por dentro que no me deja quedarme quieta, que me empuja a decir, a hacer, a no ser cómplice con el silencio.


No es que busque conflicto, ni que quiera demostrar nada, es simplemente que no me sale quedarme de brazos cruzados cuando alguien está siendo tratado mal, cuando alguien está en una posición débil, cuando lo fácil sería pasar… y sin embargo algo dentro me dice que no.


Supongo que cada uno es como es, y esto en mí viene de lejos, de lo vivido, de lo aprendido, de lo que me ha tocado ver y sentir, pero lo tengo claro, prefiero incomodar a veces que ser indiferente siempre, prefiero equivocarme por intentar hacer algo que acertar quedándome al margen.


Porque al final no va de ser heroína ni de cambiar el mundo entero, va de no traicionarme, de ser fiel a lo que siento, de hacer lo que esté en mi mano, aunque sea poco, aunque sea pequeño… porque hay cosas ante las que no sé, ni quiero, mirar hacia otro lado.