Te pienso y eso basta para sentirte cerca, aunque mis manos no puedan encontrarte, aunque mis ojos no puedan mirarte y aunque la distancia se empeñe en recordarme que no estás aquí.
Te pienso en esos momentos en los que todo parece estar en calma, cuando el mundo sigue su camino y, sin darme cuenta, apareces en medio de mis pensamientos. No necesitas llamarme, no necesitas decir mi nombre, porque hay personas que tienen una manera tan especial de quedarse en nosotros que basta cerrar los ojos para volver a sentirlas.
A veces quisiera tenerte cerca, poder abrazarte sin mirar el reloj, escuchar tu voz sin depender de una llamada y contarte todas esas pequeñas cosas que me suceden durante el día. Quisiera compartir contigo hasta los silencios, porque cuando alguien importa de verdad, incluso sin decir nada se convierte en una bonita manera de estar juntos.
Pero mientras llega ese momento, me conformo con pensarte. Con imaginar tu sonrisa, recordar tus palabras y encontrar un poquito de ti en las cosas más sencillas. Porque hay sentimientos que no necesitan tener a alguien enfrente para seguir creciendo.
Y es que no siempre se necesita un abrazo para sentir cariño, ni una caricia para saber que alguien hace falta. A veces, el corazón encuentra su propia manera de acercarse a quien extraña.
Te pienso cuando cae la noche, cuando las horas parecen más largas y cuando quisiera que estuvieras aquí para hacer más bonito cualquier instante. Te pienso cuando escucho una canción, cuando veo algo que me gustaría compartir contigo y cuando me sucede algo que, por alguna razón, quisiera contarte primero.
No sé si tú también me piensas de la misma manera, si en algún momento del día mi recuerdo aparece entre tus ocupaciones o si alguna noche también te descubres sonriendo por algo que vivimos o dijimos.
No lo sé, y quizá tampoco necesito saberlo todo.
Por ahora, me basta con saber que existes, que en algún lugar estás viviendo tus días, que la vida sigue su curso y que, a pesar de no tenerte cerca, hay un rincón de mis pensamientos donde siempre encuentro tu presencia.
Porque cuando alguien llega de una manera especial, no necesita estar presente a cada momento para hacerse sentir. Se queda en los pequeños detalles, en las palabras que recordamos, en las sonrisas inesperadas y en esas ganas inexplicables de volver a coincidir.
Y si alguna vez te preguntas cuánto puedes significar para alguien, recuerda que hay personas que no necesitan verte todos los días para llevarte en el corazón.
A veces basta un pensamiento, un recuerdo o una pequeña ilusión para sentir que la distancia desaparece por unos segundos.
Y así me sucede contigo…
Te pienso, te extraño, te recuerdo y, aunque no pueda tenerte cerca en este instante, hay algo de ti que siempre acompaña mis días.
Porque hay presencias que no necesitan estar al lado para sentirse cerca… y hay personas que, sin saberlo, se convierten en ese pensamiento bonito al que uno siempre quiere regresar.
