2026/07/02

Pregunta antes de juzgar..

 El tonto va de listo.

El listo a veces se hace el tonto.

El que ríe el último a veces no ríe mejor, pero le da bastante igual lo que el resto piense.

El amor es una mierda sobre todo los domingos si lo buscas en cualquiera.

No en cualquier boca cabe la palabra amor.

La lealtad no es talla única. 

Hay abrazos que desactivan bucles imposibles.

El mediocre levantará siempre la mano y jamás se rendirá al talento.

El talento se irá de cañas para olvidar de vez en cuando.

“Iremos viendo” es un “no” muy claro, “el tiempo dirá” una putada. 

Sonará una canción en el momento idóneo para joderte la tarde.

No sé qué modelo es su coche, pero van a pasar miles de esos por tu calle. Ganarán las elecciones los del otro partido.

Jugarás partidos sin elección que valga. Los perdedores no te darán la mano si vences.

Los enemigos mejor al lado.

Y si vas a querer algo o a alguien ojalá se te paren todos los relojes y aunque la vida no se trate de un contrato, ese momento se haga indefinido.

Cuando quieras saber… Pregunta 

No presupongas, ni te montes mil historias.

A veces las cosas son bastante más simples, 

de lo que parecen…

P.D. ¿Cuántas veces ante un cambio de actitud o de costumbres de alguien cercano a nosotros, nos extraña y nos descoloca? ¿Cuántas veces nos montamos una historia, que se convierte en trilogía? ¿Cuántos malos momentos, pesares y quebraderos de cabeza nos ahorraríamos simplemente… Preguntando?

Practiquemos mas el arte de preguntar, antes de aventurarnos a elucubrar mil situaciones que casi nunca llegan a ser la realidad… 



EL TAMAÑO DE LAS PERSONAS.

 ✨ EL TAMAÑO DE LAS PERSONAS ✨


"UNA PERSONA ES ENORME cuando habla de frente y vive de acuerdo con lo que dice, cuando trata con cariño y respeto, cuando mira a los ojos y sonríe con franqueza.


UNA PERSONA ES GIGANTE cuando se interesa por tu vida, cuando busca alternativas para tu crecimiento, cuando sueña junto contigo... cuando trata de entender aunque no piense igual que tú.


PERO ES PEQUEÑA cuando se deja regir por comportamientos clichés, cuando quiere quedar bien con todos, cuando maneja a la gente que menos puede como titiritero.


UNA PERSONA ES GRANDE cuando perdona, cuando comprende, cuando se coloca en el lugar del otro, cuando obra no sólo de acuerdo con lo que esperan de ello, sino con lo que espera de sí mismo.


PERO ES PEQUEÑA cuando decepciona, cuando hiere, cuando actúa con orgullo, cuando no es solidaria, cuando miente, cuando no sabe pedir perdón.


UNA PERSONA ES GRANDE cuando sabe dar, cuando no tiene miedo de recibir, cuando la caracteriza la alegría, cuando enfrenta la tristeza, cuando domina la ira.

PERO ES INSIGNIFICANTE cuando desprecia, cuando olvida los favores, cuando sólo busca su brillo, sus intereses, su bienestar. Se empequeñece aún más cuando agrede, cuando falsea su testimonio, cuando mata con maledicencia.


UNA PERSONA ES GRANDE cuando extiende su mano, cuando cierra su boca y abre su corazón, y cuando su sensibilidad es tan grande como su tamaño."



2026/07/01

Crecimiento personal..

 Ya no soy la misma persona que era hace años...


La vida tiene una forma muy curiosa de enseñarnos... A veces lo hace a través de alegrías, pero otras veces lo hace a través de decepciones, de personas que no eran lo que parecían, de situaciones que nos obligan a abrir los ojos y de lecciones que jamás habríamos elegido aprender.


Y no, eso no me volvió desconfiada, me volvió prudente, que es diferente... Porque cuando has vivido ciertas cosas aprendes a observar más y a creer menos en las apariencias, aprendes que no todo el mundo es como dice ser, que no todas las sonrisas son sinceras y que las personas se conocen mucho mejor por cómo actúan que por cómo hablan.


Por eso quizá algunos piensen que soy más distante... Pero la realidad es muy distinta.


Sigo teniendo el mismo corazón, sigo emocionándome con las mismas cosas y sigo creyendo en las personas buenas...


La diferencia es que ahora ya no entrego mi confianza a cualquiera, y eso no es frialdad, es experiencia.


Estoy orgullosa de cada una de mis cicatrices porque ninguna apareció por casualidad... Cada una me enseñó algo, cada una me hizo más fuerte y cada una me ayudó a entender mejor quién soy y qué lugar quiero dar a las personas en mi vida.


Por eso ya no me preocupa que alguien se quede solo con la primera impresión. Porque quien solo mira la fachada se pierde lo mejor de la historia: su estructura, sus habitaciones, su interior completo...


Y las personas que realmente merecen la pena siempre encuentran la forma de llegar mucho más allá de lo que se ve a simple vista...


Como decía Maquiavelo: "Todos ven lo que aparentas; pocos advierten lo que eres." 



2026/06/30

No tengo mal carácter..

 No tengo mal carácter, tengo límites...


Lo que ocurre es que hay personas que llaman mal carácter a cualquier cosa que les impida salirse siempre con la suya.


Me he dado cuenta de que mientras sonríes, cedes, comprendes y haces el esfuerzo de mantener la armonía, todo el mundo habla maravillas de ti. El problema llega cuando un día decides que también vas a escucharte a ti mismo.


Porque parece que hay gente que confunde la bondad con la obligación, la paciencia con la disponibilidad permanente y la educación con la ausencia de límites.


Y no es lo mismo.


Hay una enorme diferencia entre ser una persona tranquila y ser una persona que acepta cualquier cosa.


Durante mucho tiempo pensé que madurar consistía en aprender a entender a todo el mundo... Ahora creo que también consiste en aprender cuándo dejar de justificar lo injustificable.


Porque no todo merece una explicación, no todo merece una segunda oportunidad y no todo merece el mismo acceso a nuestra vida.


Y qué liberador es descubrirlo.


Qué descanso tan grande dejar de sentirte responsable de la comodidad emocional de todo el mundo, dejar de suavizar verdades para no incomodar, dejar de cargar con actitudes ajenas como si fueran problemas tuyos, dejar de pensar que poner límites te convierte en alguien difícil.


Con los años he aprendido que las personas que realmente te aprecian no se molestan cuando les marcas un límite, lo respetan.


Quien se enfada porque has puesto un límite, muchas veces no está echando de menos tu cariño, está echando de menos el acceso que tenía a una versión de ti que ya no existe.


Y la verdad... No tengo mal carácter.


Lo que tengo es menos miedo a decepcionar a los demás y más respeto por no decepcionarme a mí. 



2026/06/29

El tren que pasa una y mil veces..

 Hay una cosa que cada vez tengo más clara... La vida cambia en un instante.


A veces creemos que todo seguirá igual, que las personas siempre estarán ahí, que tendremos tiempo para hacerlo más adelante, para decir lo que sentimos o para cumplir nuestros sueños... Pero la vida tiene la costumbre de cambiar cuando menos lo esperamos, y basta una conversación, una decisión o una casualidad para que todo sea diferente de repente.


Por eso me cuesta entender que haya personas que vivan esperando el momento perfecto... El momento perfecto para decir "te quiero", el momento perfecto para empezar ese proyecto, el momento perfecto para viajar, el momento perfecto para ser felices...


Como si la vida nos debiera tiempo, como si tuviéramos la certeza de que siempre habrá otro día, otra oportunidad o una segunda ocasión esperándonos a la vuelta de la esquina.


Y la verdad es que no lo sabemos.


No sabemos cuántas veces volveremos a ver a las personas que queremos, cuántas oportunidades pasarán delante de nosotros o cuántos momentos aparentemente normales terminarán convirtiéndose en recuerdos irrepetibles.


Quizá por eso cada vez me gustan más las personas que se atreven, las que sienten y lo dicen, las que sueñan y lo intentan, las que quieren y lo demuestran, las que se lanzan aunque tengan miedo.

Porque el miedo nunca desaparece del todo.


Lo que cambia es que un día entiendes que perder una oportunidad duele mucho más que intentarlo.


Y qué curioso...


La mayoría de las cosas bonitas que me han pasado en la vida llegaron cuando dejé de esperar garantías, cuando dejé de exigirle certezas al futuro, cuando simplemente abrí la puerta y me permití vivir.


Porque al final la felicidad no suele aparecer en las vidas perfectas, aparece en las vidas valientes, en las de quienes entienden que nada está asegurado, pero aun así deciden amar, confiar, empezar, arriesgarse y seguir adelante.


Y quizá ese sea uno de los secretos más importantes de la vida... No esperar a estar completamente segura para dar el paso.


Porque hay trenes que vuelven a pasar, pero hay otros que solo pasan una vez... 

Y sería una pena perderlos por quedarse demasiado tiempo en el andén. 



2026/06/25

Gente muy miserable que pena..

 Hay algo que siempre me ha parecido profundamente triste... Y es el hecho de ver a personas tan vacías de sí mismas que terminan viviendo pendientes de la vida de los demás.


Personas que observan, interpretan, inventan historias, hablan sin saber y sacan conclusiones sobre realidades que desconocen por completo, personas que dedican horas a mirar lo que hace otro, mientras descuidan su propia vida, sus propios sueños y sus propios problemas.


Y lo más llamativo es que muchas veces ni siquiera lo hacen dando la cara, se esconden detrás de perfiles falsos, de nombres inventados, de pantallas que utilizan como refugio para atacar, molestar, acosar o intentar hacer daño desde la distancia.


Y qué pena me da, de verdad.


Porque nadie que sea feliz necesita perseguir a otros, nadie que esté en paz consigo mismo necesita vigilar, controlar o intentar alterar la tranquilidad ajena, las personas que tienen una vida plena suelen estar demasiado ocupadas construyendo la suya.


Con los años he aprendido que detrás de muchos ataques no suele haber fortaleza, suele haber carencias, inseguridades, heridas mal cerradas y una enorme falta de luz propia.


Porque cuando una persona está bien consigo misma no necesita apagar a nadie para sentirse mejor, no necesita inventar, ni perseguir, ni esconderse tras una identidad falsa para sentirse importante.


Y cuanto más lo pienso, más claro lo tengo... debe de ser muy triste levantarse cada mañana teniendo como principal ocupación la vida de otra persona... Muy triste no tener proyectos propios que te ilusionen, metas que te motiven o una vida suficientemente interesante como para vivirla.


Por eso ya no siento enfado, siento compasión... Porque mientras unas personas construyen recuerdos, otras construyen obsesiones, mientras unas viven, otras observan vivir, mientras unas avanzan, otras siguen atrapadas exactamente en el mismo lugar.


Y al final siempre termino pensando lo mismo... Los gusanos siempre necesitarán la luz de las luciérnagas porque carecen de luz propia... Y por mucho que intenten acercarse a ella, nunca podrán apagar aquello que nació para brillar.



2026/06/24

Un poco de historia de misterio..

 En el cementerio del Verano, en Roma, hay una tumba frente a la cual es difícil pasar sin sentir algo.


Entre mausoleos monumentales y esculturas de mármol, se encuentra la figura de una niña pequeña. Parece caminar hacia nosotros, sosteniendo con fuerza un gran cuaderno contra el pecho.


Su nombre era Raffaella La Crociera.


Y su historia casi ha sido olvidada.


El 25 de octubre de 1954, comenzó a llover en la ciudad italiana de Salerno.


Al principio parecía una tormenta común. Pero, hora tras hora, la lluvia se volvió más intensa. Al llegar la noche, se transformó en una inundación devastadora. En pocas horas, una enorme cantidad de agua cayó sobre la ciudad.


Las calles desaparecieron bajo los torrentes.

Las casas se derrumbaron.

La gente lo perdió todo.


La tragedia se llevó cientos de vidas.


Después del desastre, la radiotelevisión italiana RAI lanzó un llamado urgente de ayuda. Las familias afectadas necesitaban de todo: comida, ropa, dinero, apoyo, esperanza.


Ese llamado también llegó a Roma.


Y lo escuchó una niña llamada Raffaella.


Llevaba casi un año postrada en cama por una enfermedad incurable.


Su familia vivía con modestia, y los gastos médicos habían consumido casi todo lo que tenían. Raffaella sabía que no tenía dinero para donar. No tenía ropa. No tenía objetos materiales que enviar a los niños de Salerno.


Pero tenía algo más.


Un don.


Raffaella escribía poemas.


Y escribía tan bien que los adultos la escuchaban en silencio.


Pidió papel y una pluma. Luego escribió una carta a la RAI, explicando con honestidad que no podía ofrecer nada porque estaba enferma y sus padres habían gastado todo intentando cuidarla.


Después añadió:


“Les ofrezco mi poema”.


El poema se llamaba “El delantal”.


En él recordaba su viejo delantal escolar: negro, roto, remendado y gastado por el tiempo. Era un pequeño objeto de una vida que alguna vez había sido suya: la escuela, las risas, los pupitres, las compañeras, la voz de la maestra y la lista de asistencia en la que podía responder: “Presente”.


Pero ahora ya no podía volver a la escuela.


Porque sus nuevos “maestros” eran los médicos.


El 31 de octubre, su poema fue leído en un popular programa de radio.


Y entonces ocurrió algo extraordinario.


El poema fue puesto de inmediato en una subasta benéfica para recaudar fondos para las víctimas de la inundación de Salerno. Los teléfonos de la RAI comenzaron a sonar sin parar. La gente ofrecía cantidades cada vez más altas.


Hasta que llegó una oferta asombrosa desde Suiza, una suma tan grande que conmovió a toda Italia.


En su casa, la pequeña Raffaella escuchaba la transmisión.


Y lloraba de felicidad.


Ella, una niña que pensaba que no tenía nada para dar, había encontrado una forma de ayudar. Sus palabras se volvieron más valiosas que el dinero. Su poema se transformó en apoyo para niños a los que nunca había conocido.


Al día siguiente, los periódicos escribieron sobre la pequeña poeta de Roma.


Poco después, el dueño de una tienda de juguetes anunció que quería regalarle una hermosa muñeca.


Esa noche, Raffaella se durmió feliz.


Ya no despertó.


En su funeral, aquella misma muñeca descansaba sobre un cojín de flores blancas y fue llevada delante del pequeño ataúd. La gente permanecía a ambos lados del camino, en silencio y con lágrimas en los ojos.


Hoy, dos escuelas —una en Roma y otra en Salerno— llevan el nombre de Raffaella La Crociera.


La niña que no tenía dinero, pero tenía corazón.

Que no podía levantarse de la cama, pero llegó a todo un país.

Que no podía ayudar con sus manos, pero ayudó con sus palabras.


A veces creemos que para hacer el bien necesitamos mucho.


Mucho dinero.

Muchas oportunidades.

Mucho tiempo.

Mucha fuerza.


Pero esta niña demostró algo distinto.


A veces basta con tener un corazón sincero — y el valor de ofrecer al mundo aquello que realmente nos pertenece.


Una palabra.

Un talento.

Calidez.

Compasión.


Raffaella vivió una vida muy corta.


Pero su bondad la sobrevivió.


Y quizá por eso, en el cementerio del Verano, permanece para siempre con un cuaderno entre los brazos.


Como si todavía llevara a alguien su último regalo. 🤍