2026/02/10

Aprender algo..

 Dicen que el ser humano todos los días aprende algo nuevo… ¡Ojalá eso fuera cierto!


Está claro que algunos días no aprendemos nada, y por eso volvemos a cometer los mismos errores.


Aprender es lo que nos hace crecer y ser mejores personas. He aprendido que existen personas con un serio problema a la hora de ser sinceras y que les cuesta muy poco fingir una sonrisa. 


Y es que ya lo decía mi abuela.. ni todas “las sonrisas” son de verdad, ni todos los

“te quiero” son sinceros. 


La verdad es que lo que duele no es la mentira, lo que

de verdad duele es que no sean sinceros, duelen las palabras no dichas, las miradas de reproche y las palabras que callan. 


Y es que algunos golpes duelen

más que otros, todo depende de quién te los de.


He aprendido que no todo lo que reluce es oro y que la confianza se debe ganar con el tiempo. 


Que prefiero la gente sencilla que me aporta tranquilidad y estabilidad, que tener cincuenta amigos de

postureo.


He aprendido que sufrimos más por lo que pensamos que por lo que suele ser... y es que algunas veces damos demasiada importancia a las cosas

superficiales.


Que el amor es bonito cuando es correspondido, cuando nos tomamos nuestro tiempo para conocer.Y

que nos conozcan, cuando queremos las

imperfecciones y adoramos las manías de la otra persona.


Y lo más importante que he aprendido es que debemos preocuparnos por nuestro presente, soñando con el futuro y olvidando el pasado..

Y es que el tiempo todo lo cura, porque lo que hoy es un sentimiento mañana solo será un recuerdo.


Ten paciencia...

 Ten paciencia...✨


Todo en la vida sucede por una razón. Todo vuelve, todo encaja. Quizás el momento es ahora y no antes. Si te caíste, ya estás de pie. Si lloraste, ya no te quedan lágrimas. Si esperas, llegará tu momento.  


No hay pena que cien años dure, ni cuerpo que lo aguante. Después de la tormenta, el arcoíris siempre aparece. Los brotes verdes florecerán en tu vida, y lo que creías perdido, cuando menos lo esperes, regresará.  


Volverás a mirar la última conexión del móvil como un niño espera el Día de Reyes. Volverás a temblar en ese preciso instante en que aparezca la palabra "escribiendo", y por primera vez en mucho tiempo, no sentirás miedo.  


Todo llega. Escucha a tu corazón y no a tu cabeza. Si alguna vez dudas entre ambos, elige el corazón. Y a las malditas excusas, mándalas a tomar viento.  


Ten paciencia. No desesperes. No hay juez más sabio que el tiempo, porque él lo pone todo en su lugar en el momento justo. Recuerda siempre: lo que es para ti, aunque te quites, será tuyo. Y lo que no, aunque te pongas, se irá.  


Solo hay que saber esperar. Siempre hay una última llave capaz de abrir la puerta de tu felicidad… y tal vez, en esa llave, esté todo lo que llevabas tanto tiempo esperando.

EL JUICIO DEL SILENCIO

 ADVERTENCIA DE CONTENIDO.


Este relato contiene descripciones de muerte, profanación de un cadáver, violencia simbólica y situaciones perturbadoras inspiradas en hechos históricos reales. Lectura recomendada para público adulto o con sensibilidad histórica.


EL JUICIO DEL SILENCIO.



Roma olía a humedad y a pecado antiguo.

Nueve meses después de muerto, el papa Formoso volvió a la basílica. No caminando, no hablando, no respirando. Volvió arrastrado por manos temblorosas, envuelto en telas que ya no le pertenecían, con la piel endurecida por la muerte y el poder.

Yo estaba allí.

No como juez, ni como acusador.

Estaba allí porque alguien tenía que mirar.

El cuerpo fue sentado en el trono papal. La tiara ladeada, los dedos rígidos, la boca incapaz de defenderse. Frente a él, el papa Esteban VI, vivo, furioso, inseguro. Un hombre que gritaba para no oír sus propios miedos.

—Formoso, se te acusa… —tronó la voz.

Un diácono respondió por el cadáver, como si la justicia pudiera fingirse entera cuando el acusado no podía ni caer.

Las acusaciones eran antiguas, políticas, viscosas. No hablaban de fe, sino de poder. No hablaban de Dios, sino de tronos, alianzas, traiciones. El juicio no buscaba verdad: buscaba borrar.

Cuando declararon culpable al muerto, nadie se sorprendió.

Cuando le cortaron los dedos de la bendición, algunos lloraron.

Cuando lo arrojaron al Tíber, Roma tembló.

Dicen que el río lo devolvió a la orilla.

Dicen que el cuerpo no quiso desaparecer.

Dicen que hasta los muertos se rebelan cuando la injusticia es demasiado ruidosa.

Poco después, Esteban VI murió estrangulado en su celda. El pueblo habló con piedras y silencio. Los siguientes papas intentaron recomponer lo irreparable, pero la mancha ya estaba escrita.

Desde entonces, Roma recuerda.

No porque Formoso fuera santo.

Sino porque incluso un cadáver merece descanso.

Y porque cuando el poder juzga a los muertos, los vivos ya están condenados.

Yo me fui de la basílica al amanecer.

El trono seguía vacío.

Y por primera vez, el silencio parecía justo.


Toda estas historias están en libertad y los italianos podemos leer.Te puedo asegurar que si Roma hecho al vaticano fuera del país fue por algo ..

P.D Soy anti religiones.

La migraña..

  EL DESCUBRIMIENTO QUE CAMBIÓ LO QUE SABÍAMOS SOBRE LA MIGRAÑA Y EL DOLOR INTENSO:


Durante décadas, a quienes sufrían migraña les dijeron lo mismo:

👉 “Es estrés.”

👉 “Es emocional.”

👉 “Es algo que tienes que aguantar.”

La ciencia tardó… pero llegó.

El neurólogo Lars Edvinsson ayudó a demostrar algo clave:

👉 La migraña no es solo un dolor de cabeza.

Es un trastorno neurológico con una señal química específica.

La clave fue una molécula llamada CGRP

(péptido relacionado con el gen de la calcitonina).

Cuando esta sustancia se libera en exceso en el cerebro:

• los vasos se dilatan

• se activa el sistema del dolor

• aparece la migraña intensa

• el cuerpo entra en hipersensibilidad

No es imaginación.

No es exageración.

Es biología.

Este hallazgo explicó por qué:

• la luz duele

• el ruido duele

• el movimiento duele

• incluso pensar duele

El sistema nervioso entra en modo sobrecarga.

Y aquí viene lo importante:

👉 Por primera vez, el dolor tenía un mecanismo claro.

Gracias a este descubrimiento se desarrollaron tratamientos dirigidos específicamente a bloquear el CGRP, algo que antes no existía.

No analgésicos generales.

No sedantes.

Tratamientos diseñados para interrumpir la señal del dolor.

Esto cambió la vida de millones de personas que durante años escucharon:

“no tienes nada”.

La migraña dejó de verse como debilidad.

Y empezó a entenderse como lo que es:

👉 un cerebro que procesa el dolor de forma extrema.

La idea incómoda es esta:

👉 No todo dolor es psicológico.

👉 No todo dolor se ve en estudios simples.

👉 Pero eso no lo hace menos real.

Ciencia que tardó.

Pero cuando llegó,

le quitó la culpa a quien llevaba años sufriendo en silencio.

EL ESTRÉS PUEDE ENFERMAR…

  EL CIENTÍFICO QUE DEMOSTRÓ QUE EL ESTRÉS PUEDE ENFERMAR… SIN QUE TE DES CUENTA :


Durante años se creyó que el estrés solo era una molestia emocional.

Algo incómodo, pero inofensivo.

Algo que “se quita descansando”.


La ciencia descubrió que no.


El neurocientífico Robert Sapolsky, de la Universidad de Stanford, pasó décadas estudiando qué le hace el estrés prolongado al cuerpo y al cerebro.


Lo que encontró fue inquietante:


👉 El cuerpo humano no está diseñado para vivir en alerta constante.


Cuando el estrés se vuelve crónico, el cerebro actúa como si el peligro nunca terminara.


¿El resultado?


• El cortisol se mantiene elevado

• El sistema nervioso no se apaga

• El cuerpo deja de reparar

• El dolor se vuelve más intenso

• La ansiedad se vuelve permanente


Sapolsky mostró que el estrés sostenido puede:

• debilitar el sistema inmune

• empeorar el dolor crónico

• afectar la memoria

• aumentar el riesgo de depresión y ansiedad


No porque seas débil.

No porque “no sepas manejarlo”.


Porque el cuerpo paga la factura de vivir en modo supervivencia.


Y aquí viene lo más importante:


👉 Muchas personas no saben que están estresadas.

👉 Solo sienten cansancio, dolor, irritabilidad, insomnio.


El cuerpo grita

lo que la mente normalizó.


Sapolsky lo dijo con crudeza:


👉 “El estrés psicológico activa las mismas respuestas que una amenaza física.”


Para el cerebro,

una deuda constante,

un miedo persistente,

una presión diaria

son tan reales como un depredador.


La ansiedad no es exageración.

El dolor no es drama.


Son señales de un sistema nervioso que lleva demasiado tiempo encendido.


La ciencia dejó claro algo incómodo:


👉 No siempre estamos enfermos.

👉 A veces estamos sobrecargados.


Y ningún cuerpo aguanta eso indefinidamente.

Se perfectamente. Que mis escritos pueden molestar o tal vez te ayudan.

Ciencia que incomoda.

Pero explica mucho.

2026/02/08

San Valentín historia.

 Cada 14 de febrero celebramos el amor con flores, cartas y promesas, pero casi nadie recuerda que San Valentín no tiene una historia dulce… sino peligrosa.


En el siglo III, el Imperio romano vivía tiempos de guerra constante. El emperador Claudio II estaba convencido de que los soldados solteros peleaban mejor, así que tomó una decisión radical: prohibió los matrimonios entre los jóvenes.


Pero Valentín, un sacerdote cristiano, decidió desobedecer.


En secreto, comenzó a casar a parejas enamoradas, convencido de que el amor no podía ser un delito ni una orden del Estado. Lo hacía a escondidas, de noche, sabiendo que si lo descubrían, pagaría el precio.


Y así fue.


Valentín fue arrestado y encarcelado. Según la tradición, durante su encierro conoció a la hija de su carcelero, una joven ciega. Valentín oró por ella y, milagrosamente, recuperó la vista. Antes de ser ejecutado, le dejó una carta firmada con una frase que cruzaría siglos:


“De tu Valentín.”


El 14 de febrero del año 269, Valentín fue ejecutado por defender algo que hoy damos por hecho: el derecho a amar libremente.


Con el tiempo, la Iglesia lo convirtió en mártir y su historia se mezcló con antiguas celebraciones romanas, hasta transformarse en la fecha que hoy conocemos.


Así que el Día de San Valentín no nació de chocolates ni cenas románticas.

Nació de un acto de rebeldía.


De alguien que eligió el amor…

aunque le costara la vida.

2026/02/07

Sincera con educación..

 Tengo la santa costumbre de decir lo que pienso, incluso cuando no es lo más conveniente, y no, no siempre es cómodo, ni para quien escucha ni para mí, pero nunca he sabido vivir desde la falsedad, no soy políticamente correcta y nunca lo he sido, pero sí soy profundamente educada. La educación no tiene que ver con disfrazar la verdad, sino con la forma en la que la entregas.


Soy de hablar claro, de no marear, de no adornar lo que siento para encajar mejor, y eso, a veces, incomoda. Pero también creo que ser cristalina es una forma de honestidad, y la honestidad, cuando nace del respeto, no debería molestar tanto. No grito, no humillo, no falto, pero tampoco me escondo ni me muerdo la lengua para que otros estén tranquilos.


Porque hay un momento en el que callar deja de ser educación y empieza a ser renuncia. Y ahí es donde elijo ser, si hace falta, elegantemente maleducada, poner límites, decir basta, marcar territorio emocional, también es una forma de cuidado propio... Así que sí, no siempre digo lo que se espera, digo lo que es, con calma, con clase y sin rodeos. Y eso no me hace dura, me hace coherente conmigo misma, que es mi camino personal.