2026/05/24

Reflexión de vida..

 Creo que la sociedad está cada vez más enferma, o quizá más desconectada de lo esencial, y lo más triste es que a veces parece que ya casi nadie se detiene a mirarlo de verdad.


Cada vez escucho más preguntas tipo “A qué te dedicas?”, pero no siempre desde la curiosidad genuina de conocer a alguien, sino desde la necesidad de encajarle un valor, una etiqueta, una medida de respeto que muchas veces depende más del dinero, del estatus o de lo que aparentas que de quién eres realmente.


Y sin quererlo, acabamos entrando en ese juego... Un juego donde el valor de alguien parece depender del trabajo, del dinero, del estatus, de lo que enseña, de lo que consigue… como si eso fuera lo que realmente define a una persona.


Nos han hecho pensar que somos libres, pero vivimos condicionados por lo que tenemos, por lo que mostramos, por lo que otros ven de nosotros.


Buscamos validación en redes sociales, contamos likes como si fueran abrazos reales, medimos momentos en pantallas, y a veces terminamos construyendo versiones de nuestra vida que no existen del todo, solo para encajar en una imagen que tampoco es real y con personas que ni siquiera nos conocen.


Y en medio de todo eso, lo auténtico se va perdiendo... 


Me niego a seguir alimentando esa realidad. Cada vez siento más clara una especie de rebeldía interna, una necesidad de salir de ese juego donde todo parece estar diseñado para el ego, para la comparación, para la apariencia.


Porque el valor de una persona no debería medirse por lo que tiene, sino por cómo trata, cómo siente, cómo respeta, cómo se relaciona con los demás cuando nadie está mirando.


Quizá lo más revolucionario hoy en día no sea destacar, sino ser real.


Y tal vez ha llegado el momento de dejar de pedir permiso para ser uno mismo, de dejar de encajar donde no hay verdad, de simplemente ser... sin máscaras, sin comparaciones, sin miedo... Con todas las consecuencias.

2026/05/19

No a personas tóxicas..

 No sé fingir… y sinceramente, a veces siento que eso, en el mundo en el que vivimos, casi parece un problema.


Porque cada vez hay más personas que saben manipular sonriendo, herir haciéndose las víctimas y hacerte sentir culpable por reaccionar a cosas que jamás tendrías que haber soportado.


Y una acaba cansándose… cansándose de tanta falsedad emocional, de tanta gente incapaz de mirar hacia dentro pero experta en hacerte dudar de ti misma:


Culpable por poner límites, culpable por alejarte, culpable por decir “hasta aquí”, culpable incluso por abrir los ojos.


Y qué triste es eso… cuando las personas que sienten de verdad viven cuestionándose constantemente mientras quienes hacen daño siguen su vida como si nada.


Yo no sé vivir así.


No sé fingir cariño donde ya solo queda decepción, ni sostener sonrisas vacías delante de quien me rompió por dentro y después intentó convencerme de que el problema era mi manera de sentir.


Porque hay personas que no te destruyen de golpe… te van apagando poco a poco, con silencios, con indiferencia, con medias verdades, con frialdad, con pequeños gestos que terminan haciéndote sentir demasiado sensible por pedir algo tan básico como amor, respeto, sinceridad y tranquilidad.


Y lo peor es que acabas pensando que quizá exiges mucho… cuando en realidad solo estabas pidiendo lo mínimo que cualquier corazón merece.


Por eso ya no admiro a quien aparenta perfección, admiro a quien todavía sabe ser auténtico en un mundo lleno de máscaras, a quien sabe querer sin manipular, a quien cuida sin hacer daño, a quien sabe pedir perdón, a quien no necesita apagar la luz de otros para sentirse importante.


Y sí… quizá soy demasiado transparente para estos tiempos, demasiado emocional para tanta superficialidad disfrazada de madurez, pero prefiero seguir sintiendo de verdad antes que convertirme en alguien vacío por dentro.


Porque al final, cuando todo se calla y llega la noche, la paz más bonita sigue siendo poder dormir sabiendo que nunca necesitaste romper a nadie para sentirte fuerte. 

2026/05/18

Bienvenidos al circo..

 Bienvenidos al maravilloso mundo virtual!!

Acomódese en su sillón favorito y prepárese para ser querido, odiado, envidiado, ninguneado, bloqueado, vuelta a empezar y todo esto sin salir de casa y por el mismo precio!!

Que ríase usted de las luchas de gladiadores en el circo romano...

Ave Cesar!!

los que van a publicar te saludan!!

Pulgar hacia abajo y te mandan derechito a los leones...

Maravilloso mundo

del "love is in the air" ,

que de love poco y de aire mejor el que te entra por la ventana en una mañana de invierno...

Bienvenidos al maravilloso mundo virtual, un circo de varias pistas donde los acróbatas se esmeran en subir a las alturas sin red de protección desplegando todo su arte, los payasos que con tres o cuatro gracias aprendidas hacen reír al personal en medio de enormes aplausos...

Y en la pista central y la más grande, los monitos de repetición, que por su falta de destreza imitan a los unos y a los otros...

Y así día tras día....

Si cada uno juega a su modo, juguemos entoces!!

El gran espectáculo del circo!!

Agárrense fuerte a sus asientos y que continúe el show!!

Ya lo decía Roberto Carlos.. 

"yo quiero tener un millón de amigos y así más fuerte poder cantar" 

si ese es su caso enhorabuena!!

Yo me quedo con mi Sinatra que vivió a su manera y no le fue nada mal 

PD:Vive y deja vivir 

Que estamos aquí cuatro días y tres ya han pasado!!

Que a veces es preferible la calidad a la cantidad!!


2026/05/17

Aléjate de personas así..

 Hay personas incapaces de sostener la incomodidad de verse como realmente actuaron. Y entonces hacen algo muy común: cambian la historia. Quitan partes, exageran otras, se colocan como víctimas y convierten a quien sufrió las consecuencias en “el problema”.


Porque aceptar que hiciste daño requiere madurez emocional. Requiere responsabilidad, autocrítica y valentía para mirar conductas propias sin maquillarlas. Y no todo el mundo está dispuesto a hacerlo. Hay personas que prefieren proteger su ego aunque eso implique distorsionar completamente la realidad.


Y lo más desesperante es que muchas veces lo hacen con tanta convicción que terminas dudando hasta de tu propia experiencia. Ahí es donde ciertas dinámicas se vuelven muy dañinas: cuando además de herirte, intentan reescribir lo ocurrido para no cargar con la culpa de sus actos.


Pero recuerda algo importante: que alguien cuente una versión distinta no cambia lo que viviste. No necesitas convencer a todo el mundo de tu dolor para que sea real. Las personas emocionalmente inmaduras suelen necesitar quedar bien consigo mismas; las personas sanas necesitan hacerse responsables.


Y sí, decepciona muchísimo descubrir que hay gente más comprometida con mantener su imagen que con reparar el daño que causaron.

Lo mejor es alejarse de ese tipo de personas y sin necesidad de aclarar nada , hay personas tan necias y ensimismadas , con falta de educación emocional y tan faltas de validación externa que nunca aceptarán sus errores..

2026/05/14

Me gusta el silencio 🤫

 Me gusta el silencio, creo que tiene algo especial… algo que no sé explicar del todo pero que me calma. Es como si me diera permiso para simplemente ser, sin tener que demostrar nada, no hace preguntas incómodas, no espera respuestas, no exige, solo está, me acompaña en esos momentos en los que me pierdo en mis pensamientos, en mis viajes mentales, esos que a veces ni yo entiendo del todo, no me juzga, no me acelera... Me deja respirar.


Por eso disfruto tanto de la meditación, no porque sea experta ni porque siempre consiga vaciar la mente (a veces es todo lo contrario), sino porque en ese ratito encuentro un espacio que es solo mío, un lugar dentro de mí donde no hay ruido del mundo ni expectativas... Me siento y simplemente estoy. A veces me desordeno ahí dentro, otras veces me encuentro, pero siempre consigo escucharme.


Y es que en un mundo tan ruidoso, donde todo el tiempo estamos contestando mensajes, corriendo, reaccionando, trabajando... el silencio se ha vuelto mi refugio. No es ausencia de cosas, es presencia de paz, que es diferente. Tal vez por eso lo valoro tanto, porque me recuerda que puedo parar, que no todo tiene que ser entendido, dicho o solucionado. A veces, solo hay que sentir y estar.


Quizás por eso cada vez busco más esos momentos donde el silencio me abraza, aunque sea un ratito. Porque en medio de todo lo que me pasa, de todo lo que soy y lo que intento ser, necesito ese espacio donde no tengo que rendirle cuentas a nadie, ni siquiera a mí misma. Solo cerrar los ojos, respirar hondo y recordar que, aunque todo se mueva afuera, yo también tengo un lugar donde todo puede quedarse quieto un momento. Y ese lugar, muchas veces, empieza en el silencio y siempre en mi..



2026/05/13

SANAR..

 Me conozco perfectamente… sé muy bien de qué estoy hecha, aunque a veces desde fuera no se note. Estoy hecha de cicatrices que aprendieron a caminar erguidas, de golpes que no pudieron romperme, de silencios tragados, de noches reconstruyéndome sola, de lágrimas que nadie vio y de una fuerza que nació justo donde más me dolía.


Hay días en los que soy hormigón armado, imposible de mover aunque el mundo tiemble alrededor, y otros en los que soy vidrio soplado… aparentemente fuerte, pero tan sensible que una sola palabra puede atravesarme por dentro.


También tengo algo de fuego, de uranio y plutonio emocional, porque cuando algo me importa de verdad lo siento intensamente, para bien y para mal, y cuando me decepcionan… ardo.


Hay cosas que ya no me afectan porque aprendí a poner distancia, a entender que no todo merece mi energía, que no todas las batallas necesitan mi presencia, que no todas las personas tienen acceso a mí.


Otras, en cambio, todavía consiguen destruirme un poco, porque por mucho que una se haga fuerte, hay heridas que siempre encuentran el mismo sitio donde doler.


Y luego están esas otras cosas… las que directamente destruyo yo, sin culpa y sin mirar atrás, porque llega un momento en la vida en el que entiendes que proteger tu paz también es una forma de amor propio.


Y sí… soy todo eso junto, fuerza y sensibilidad, calma y explosión, refugio y tormenta… pero sobre todo soy alguien que, después de todo, sigue aquí. 



2026/05/12

Que te den,a tiempo libera mucho estrés..

 Los que más necesitan venir a terapia casi

nunca vienen.

Vienen las personas que tuvieron que soportarlos y los que cargaron con las consecuencias de lo que no quisieron trabajar.

Porque cuando alguien no se hace responsable de sí mismo, alguien más termina pagando el precio.


A mi edad ya no tengo tiempo, ya no tengo paciencia, ya no tengo más ganas de entenderlo todo y a todos. 

Ya no busco lo que les contente a los demás, busco lo que me complace a mí. 

Ya no tengo tiempo ni ganas de falsas sonrisas y cortesías ineficaces.

 Ya no tengo ganas de buscar a quien no me busca a mí, ni de hacer cosas si no las quiero hacer. 

A mi edad se tiene esa parte de sabiduría y despreocupación que hace que en lugar de decir "no te preocupes, no importa" digas: "¿Sabes lo que te digo? ¡Que te den!". 

Y es verdad que es una grosería, pero te sientes tan bien y tan liberado al decirlo, porque a mi edad tengo demasiados "que te den" acumulados y ya no me queda paciencia.