La cara oculta de la Luna no es realmente “oscura”. También recibe luz del Sol, igual que el lado que vemos desde la Tierra. Lo que ocurre es que nunca apunta hacia nosotros.
La Luna tarda exactamente el mismo tiempo en girar sobre sí misma que en dar una vuelta alrededor de la Tierra. Por eso siempre nos muestra la misma cara. A este fenómeno se le conoce como rotación sincronizada.
Pero el lado oculto es muy diferente visualmente.
Mientras la cara visible tiene grandes zonas oscuras y relativamente lisas, conocidas como “mares lunares”, la cara oculta está mucho más cubierta de cráteres, montañas y terrenos irregulares.
Allí se encuentra la enorme cuenca Polo Sur-Aitken, una de las cicatrices de impacto más grandes de todo el sistema solar. Tiene unos 2.500 kilómetros de diámetro y se formó hace más de 4.000 millones de años, cuando un gigantesco objeto chocó contra la Luna.
También hay cráteres enormes con fondos oscuros, restos de antiguas erupciones volcánicas y zonas donde el terreno parece más montañoso y accidentado que en la cara visible.
Si Artemis II pasa por detrás de la Luna, los astronautas podrían ver regiones completamente cubiertas de impactos, cordilleras gigantes y un paisaje mucho más salvaje que el que estamos acostumbrados a observar desde la Tierra.
Además, durante unos minutos perderán comunicación con la Tierra mientras la Luna quede entre la nave y nuestro planeta.

No hay comentarios:
Publicar un comentario