2026/11/03

No necesitas estar, siempre bien..

 Hay días en los que soy una persona bastante fácil de querer. Estoy de buen humor, tengo ganas de hablar, me río de cualquier tontería y parece que todo me queda bien. Hay otros en los que me cuesta hasta explicar qué me pasa. No porque quiera complicarte la vida, sino porque a veces ni yo misma consigo ordenar lo que llevo dentro.


Y me gustaría que el cariño no dependiera tanto de cuál de esas versiones te encuentras. No espero que tengas paciencia infinita ni que aguantes cualquier cosa. Yo también tengo que aprender a comunicarme, a no descargar mis días malos sobre quien no tiene la culpa y a reconocer cuándo necesito parar. Pero sí quiero sentir que puedo estar triste sin que eso te haga querer menos estar conmigo.


Que no tenga que ser siempre divertida. Que no tenga que tener una respuesta para todo. Que no tenga que esconder el cansancio detrás de una sonrisa para que la convivencia sea más cómoda. Que pueda decirte que hoy no estoy bien y que no se convierta automáticamente en un problema que hay que resolver cuanto antes.


A veces no necesito que me arregles el día. Necesito que no me hagas sentir culpable por tenerlo. Que puedas sentarte conmigo, preguntarme qué necesito y aceptar que quizá ni siquiera lo sé. Que no interpretes cada silencio como una acusación ni cada lágrima como una petición de que cambies el mundo.


Yo quiero quererte así también. No solamente cuando estás encantador, cuando tienes energía o cuando todo te sale bien. Quiero aprender a estar cerca de ti en esos días en los que no eres la persona más fácil de entender, sin dejar de cuidar mis propios límites.


Porque el amor no debería ser una recompensa por portarse bien emocionalmente. No tendría que ganármelo siendo siempre agradable, ni tú tendrías que ganarte el mío fingiendo que nunca te pasa nada.


Me gustaría que pudiéramos ser personas completas dentro de lo nuestro. Con días luminosos y días torcidos. Con responsabilidad, con cuidado y con esa tranquilidad de saber que no hace falta estar brillando para merecer un abrazo.

  


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