No merecen la pena.
Gente que quieren brillar soplando para que tú te apagues. Los que mienten y se aprovechan de tu honestidad.
Esos que crees que se interesan pero solo les interesan sus intereses. Personas envolventes como serpientes, te envuelven en halagos hasta que consiguen lo que desean de ti.
No merecen la pena que muevas un dedo por ellos, porque a la larga te pedirán que les des tu mano entera.
Los que no merecen tu atención ni tu tiempo, ni siquiera haberlos conocido.
A veces me pregunto por qué somos así.
¿Por qué nos dejamos llevar si llueve, si hace sol,
si discutimos con nuestra hermana o con un amigo?
¿Por qué dejamos que lo pequeño nos separe,
cuando allá afuera hay tanto dolor, tanta injusticia,
tanta gente que daría lo que fuera
por un poco de la paz que nosotros desperdiciamos?
Con todo lo que pasa en el mundo,
¿no sería mejor detenernos un momento,
mirarnos de verdad,
y decidir crear algo más bonito entre todos?
No hace falta mucho:
un gesto, una palabra, una mirada limpia.
Quizás así, poco a poco,
el mundo dolería un poco menos,
y la vida tendría más sentido.
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