2026/10/04

CINCO FAVORES A LA VIDA

 CINCO FAVORES A LA VIDA


No quiero pedirle demasiado a la vida.

Bastante ha hecho con traerme hasta aquí.

Me ha dado personas

que jamás habría sabido inventar,

días que todavía me alumbran cuando cierro los ojos y también algunas noches que creí que no terminarían nunca.

Me ha llenado las manos

y después me las ha dejado vacías.

Así es ella. Da sin firmar contratos

y quita sin pedir permiso.


Lo entendí tarde:

nada de lo que amo me pertenece.


Por eso, antes de irme,

quisiera pedirle cinco favores.

Solo cinco gracias más...


El primero: que no me vuelva inmune.


Que todavía me conmueva una voz,

una mirada, alguien llegando.

Que los años no me conviertan

en una persona que ya lo vio todo.

Quiero conservar un pedazo de asombro

para seguir descubriendo que estar vivo, incluso después de tanto, continúa siendo una rareza extraordinaria.


El segundo: que me deje querer sin administrar el amor.


Sin guardar abrazos para después.

Sin hacerme el ocupado

cuando alguien me necesite.

Sin esa absurda costumbre de creer

que habrá otra ocasión.

Quiero que la gente que amo se entere mientras pueda escucharme.

La muerte ya tendrá tiempo

para los silencios.


El tercero: que cuando me rompa, no me abandone yo también.


Porque caer, caeré.

Perderé personas, lugares, certezas.

Habrá días en que apenas pueda conmigo. Solo pido recordar, cuando esté en el suelo, que desde ahí también se empieza.

Que levantarse no siempre significa ponerse de pie; algunas veces comienza simplemente decidiendo quedarse un día más.


El cuarto: que nunca me falte alguien a quien agradecer.


Aunque ya no esté.

Aunque nombrarlo duela.

Que pueda mirar hacia atrás sin exigir

que todo haya durado para reconocer

que valió la pena. Porque también fueron vida quienes pasaron por la mía y dejaron su silla vacía. Tal vez amar sea precisamente eso: haber recibido algo tan grande que ni siquiera la ausencia consigue devolvernos

a quienes éramos antes.


Y el quinto… que cuando llegue mi hora, me encuentre usado.


Sí, usado.


Con el corazón gastado de querer.

Con algunas cicatrices abiertas a la luz.

Con errores que finalmente

aprendí a perdonarme.

Que no encuentre intacta la vida

que me prestaron.

No quiero devolverla nueva.

Quiero devolverla vivida.


Y si todavía me concede una gracia más —aunque prometí pedir solamente cinco—, que hoy no se me olvide que todavía estoy aquí.


Porque algún día pediré tiempo

y ya no habrá.

Hoy lo tengo.

Y eso es la vida diciéndome:

"todavía puedes".



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