2026/02/03

Aveces pasa por algo.

 A veces no es la vida la que pesa…

es todo lo que seguimos cargando dentro.


Esa conversación que ya terminó,

pero que tu mente repite como si aún estuviera ocurriendo.

Ese “¿y si hubiera…?”,

ese miedo que se disfraza de precaución,

esa ansiedad que llega cuando intentas controlar lo que no está en tus manos.


Nos aferramos porque creemos que soltar es perder,

cuando en realidad soltar es descansar.


Soltar no significa olvidar ni minimizar lo que dolió.

Soltar es dejar de permitir que eso gobierne tu presente.

Es comprender que no todo necesita una respuesta,

que no toda herida requiere una explicación,

y que no todo pensamiento merece tu energía.


Respirar profundo no es solo llenar los pulmones.

Es darle espacio al alma.

Es decirle a tu cuerpo: ya no estamos en peligro.

Es recordarte que este momento, aquí y ahora,

es suficiente.


Lo que sigues repitiendo en tu mente

no te está protegiendo,

te está agotando.


Y la paz no llega cuando todo se resuelve,

llega cuando decides dejar de pelear con lo que ya fue.


Suelta la culpa de no haber sabido antes.

Suelta la exigencia de hacerlo todo perfecto.

Suelta la necesidad de cargar con emociones que ya cumplieron su función.


No necesitas ese peso para avanzar.

No te hace más fuerte.

No te hace más consciente.

Solo te mantiene atado a un lugar al que ya no perteneces.


Respira.

Confía.

Y suéltalo.


No lo necesitas

a donde vas. 

Reflexión de vida..

 Nos preocupamos tanto a veces de las relaciones que tenemos con la gente de nuestro alrededor. Que todo fluya, que haya buen rollo, todo por intentar  caer bien. 


Y sin embargo no nos ocupamos de lo realmente importante, de la relación que tenemos con nosotros mismos. Nosotros que somos nuestros críticos más exigentes y no podemos poner distancia de lo que sentimos, como haríamos con alguien que no quisiéramos en nuestra vida. 


No nos queda más remedio que perdonar los errores cometidos, aceptar e intentar minimizar nuestros defectos y por encima de todo, debemos encontrar siempre la manera de amarnos, incluso en los momentos en que somos mas vulnerables, que estamos más irascibles y no podemos estar a la altura de lo qué quizá se espera de nosotros.


No somos perfectos.


Creo que por eso estaría bien empezar a vernos a nosotros mismos, a mirarnos en serio, en vernos con otros ojos, más benévolos quizá. No exigirnos tanto y tal vez eso nos ayudaría a ser más tolerantes con los demás.







Aprende a elegir despacio.

 A veces pienso que estar sola no tiene nada que ver con que falten opciones, opciones hay, personas guapas, dinero... Pero todo eso son solo pluses y una ya no se conforma. No es orgullo, ni frialdad, es haber aprendido a estar en calma y no querer romperla por cualquiera. Cuando te acostumbras a vivir en paz, empiezas a mirar distinto a quien entra en tu vida.


Con el tiempo dejas de buscar brillo y empiezas a buscar profundidad, madurez emocional, coherencia, alguien que sepa hablar sin huir, que entienda lo que sientes y lo que provoca, que no se asuste cuando la conversación se pone incómoda. Porque lo físico atrae, sí, pero lo que sostiene es otra cosa, y eso no abunda, no es tan común.


Muchas personas estamos solas por decisión, no por falta de amor alrededor, porque hemos aprendido a estar en paz con nosotras mismas. Y cuando conoces esa paz, ya no quieres cambiarla por vínculos vacíos o a medias, ni llenar silencios con cualquiera, porque estar sola no pesa tanto como compartir espacio con alguien que no cuida, no entiende o no está a la altura de lo que tú ya te das. Por eso se aprende a elegir despacio, e incluso a no elegir.


En un mundo que corre, que aparenta y que confunde valor con precio, a veces estar sola es el acto más consciente y más sano. No es aislamiento, es elección y no es soledad, es respeto propio... Al final la pregunta no es por qué hay tantas personas solas, sino cuántas están realmente preparadas para compartir una vida con alguien que ya aprendió a no necesitar, sino a elegir. 




2026/02/02

Interesante leelo ..

 La ciencia forense llega a límites inimaginables cuando se trata de identificar a una persona. El llamado “guante epidérmico” es una técnica clave usada por peritos para identificar cadáveres en avanzado estado de descomposición, cuando otros métodos ya no funcionan.    


El procedimiento consiste en retirar cuidadosamente la epidermis desprendida de los dedos del fallecido y colocarla sobre el dedo del perito, como un guante, para rescatar las huellas dactilares. “Las crestas papilares siguen intactas”, explican manuales forenses citados por expertos. Esta técnica ha permitido cerrar casos sin nombre y devolver la identidad a víctimas olvidadas. La ciencia forense siempre tiene una carta bajo la manga.



Exponerte, y afrontar críticas.

 ¡Asi es!  

Pero cuanto cuesta exponerse! …

Que todo el mundo juzgue tu trabajo, lo que se te ocurre escribir, lo que te nace de dentro. 

Exponerte, y afrontar que puedes equivocarte, que tal vez a nadie le interese tu trabajo, que no guste, que piense que sólo escribes chorradas … tantas y tantas cosas así. 

O eres mierda o te hacen mierda, así de simple. No hay más vueltas que darle;  

la vida es un juego de supervivencia,  

y si no te pones las pilas, te van a tragar. Así que despierta, porque aquí no hay espacio para los débiles. 

Cuesta mucho, porqué es como exponer en un escaparate tus sentimientos, el amor que pones cuando haces algo. Como desnudarte completamente. 

Tu imaginación, tus ilusiones, tu fantasía y tus locuras; es muy difícil pero a la vez es gratificante. Es gratificante cuando sientes que algo, un poco de ti, marca la diferencia para otra persona, ya sea algo que tú realizaste con tus propias manos, así como algo que escribiste que salió directo de tu corazón y llego en el momento justo.


Es muy gratificante, y te hace sentir simplemente que eres alguien. 


P.D. Porque todos somos más… siempre mucho más de lo que mostramos a simple vista.

P.D. Porque nadie es más que tú, ni tu eres menos que nadie. Todos tenemos algo que ofrecer a la o las personas adecuadas, siempre. 



Ser tormenta..

 Prefiero mil veces ser la tormenta que incomoda, la que sacude lo que parecía inmóvil y no pide permiso para existir, antes que ser el charco que todos pisan sin respeto ni cuidado... Hay quienes huyen de la fuerza, de la claridad, de quien sabe quién es y no se deja usar, yo no, yo elijo eso: ser verdad antes que costumbre, carácter antes que un silencio impuesto.


La tormenta no intenta agradar, llega, limpia el aire y se va siguiendo su camino, dejando todo más nítido... El charco, en cambio, permanece ahí, soportando pisadas ajenas, acostumbrándose a ser nada para todos, y yo no vine a esta vida a adaptarme a lo pequeño, ni a encogerme para encajar, vine a sostener mi esencia, incluso cuando incomoda, porque mi vida me pertenece solo a mi.


Así que sí, elijo ser tormenta, aceptando toda mi fuerza, mis límites y mi manera de expresarme, aunque a veces pueda incomodar o asustar, aunque no todos puedan entenderme, porque no busco aceptación, porque quien realmente sabe mirar más allá entiende que no soy caos ni destrucción... Soy fuerza y esencia y eso forma parte de mi valor, de mi identidad y de mi verdad, que se mantienen firmes aunque el viento me sacuda... No soy apta para cualquiera.

No se puede desear tener un caracter fuerte

     y una vida facil.

El precio de uno es el otro

-Aunque se dice que las personas más duras son las más sencibles e intensas, pero las que más se les va la puta olla, y no duda en pegar pelotazos tambien.

Intensidad, sinónimo de.esmero cuidado al roce y no es facil que la vida no te roce... no lo es.


GENTE..

 El tonto va de listo.

El listo a veces se hace el tonto.

El que ríe el último a veces no ríe mejor, pero le da bastante igual lo que el resto piense.

El amor es una mierda sobre todo los domingos si lo buscas en cualquiera.

No en cualquier boca cabe la palabra amor.

La lealtad no es talla única. 

Hay abrazos que desactivan bucles imposibles.

El mediocre levantará siempre la mano y jamás se rendirá al talento.

El talento se irá de cañas para olvidar de vez en cuando.

“Iremos viendo” es un “no” muy claro, “el tiempo dirá” una putada. 

Sonará una canción en el momento idóneo para joderte la tarde.

No sé qué modelo es su coche, pero van a pasar miles de esos por tu calle. Ganarán las elecciones los del otro partido.

Jugarás partidos sin elección que valga. Los perdedores no te darán la mano si vences.

Los enemigos mejor al lado.

Y si vas a querer algo o a alguien ojalá se te paren todos los relojes y aunque la vida no se trate de un contrato, ese momento se haga indefinido.



Un poquito de por favor..

 BLA. BLA. BLA.

Lo tengo comprobado. Lo veo en la tele, en reuniones, comidas y cenas. En conversaciones ajenas y de ascensor: Siempre habla quien más tiene que callar. Así que…


A los hipócritas disfrazados de maestros de nada.

A los piratas sin barco, a los payasos sin gracia, a los que predican y no saben ni hablar.

A los sinceros de saldo que tienen la mentira pegada a la piel veinticuatro horas al día.

A los que señalan avenidas cuando en realidad viven en callejones sin salida.

A los que van de buenos y son más malos que el veneno.

A los corruptos con traje de chaqueta que exigen legalidad desde un pedestal comprado con dinero robado al personal.

A los que tiran la casa por la ventana cuando no tienen ni casa ni ventana. Sí, a los que presumen sin asumir la realidad. A los que menos tienen y más aparentan. A es@s: Que os vayan dando. 


A los que critican y condenan a la hoguera algunas relaciones sentimentales y separaciones de pareja: Estáis más quemados que cualquiera.

A los que se vanaglorian de su educación cuando son los primeros que la han perdido por el camino.

A los que alardean de su cultura de pacotilla cuando ni siquiera han abierto un libro.

A los que ríen mostrando los dientes pero no tienen ni put* idea de sonrisas.

A los que se revuelven en la propia mierd* que disparan por su boca. No, no estoy dispuesta a escuchar a los que se creen Dios y no saben rezar ni un Padre Nuestro. Ni a los que dan lecciones sin haber aprobado, para más tarde aprobar copiando.

A es@s: Callaos un poquito, que me duele la cabeza. 


……………………………………………

PD.1. Entiéndase ‹‹los›› como ‹‹las››. Que esto de hablar, mentir y aparentar, no es cuestión de género sino de dignidad. 

PD.2. Comprobadísimo.

PD.3. Con lo maravilloso que es el silencio. (Excepto cuando aquel chico jamás me contestó, ahí el silencio me dolió).

En fin. Besazos 



2026/02/01

Interesante leelo..


 ¡LA TROMPETA DEL ÁNGEL CAÍDO! 

La flor más bella del jardín que puede borrar tu memoria y tu voluntad


El Floripondio es un arbusto de flores colgantes y aromáticas que decora, innumerables jardines en todo el mundo. Sin embargo, tras su rostro de apariencia celestial se esconde una ingeniería neurotóxica basada en alcaloides tropánicos como la escopolamina y la hiosciamina. El opio de la india la heroína.

Estos compuestos son potentes tanto de anticolinérgicos que, técnicamente, bloquean los receptores de acetilcolina en el cerebro, alterando la comunicación entre neuronas y sumergiendo a la víctima en un trance de delirio donde la realidad se desvanece por completo.

El rostro de su peligro es dual: accidental y deliberado. El simple acto de aspirar profundamente el aroma de sus flores durante mucho tiempo puede provocar mareos y alucinaciones leves debido a la liberación de compuestos volátiles. Sin embargo, la ingesta de  de infusiones hechas con sus hojas o flores dispara un alto nivel de psicosis tóxica que puede durar días. A diferencia de otros alucinógenos, el Floripondio provoca una pérdida total del  juicio y la voluntad, dejando a la persona en un nivel de personalidad y de vulnerabilidad absoluta ante su entorno.

Físicamente, el olor, del Floripondio es devastador. Provoca dilatación extrema de las pupilas (midriasis), taquicardia, rastro de parálisis muscular y una sequedad extrema de las mucosas que hace imposible tragar. El daño puede ser permanente si la dosis es alta, afectando la memoria a corto plazo y la capacidad de concentración. Es una ingeniería de la planta diseñada para el ataque y defensa contra grandes mamíferos, pero que el ser humano ha intentado,de manipular históricamente con fines rituales o criminales con resultados a menudo fatídicos.

Experimentos en Alemania nazi.

Hoy, el Floripondio representa el rostro de la delgada línea entre lo ornamental y lo letal. Nos enseña que la naturaleza no es un juego  de parque de diversiones, sino un laboratorio de sustancias que pueden anular nuestra esencia humana. Representa la ingeniería de la planta como un de arma psicotrópica, un recordatorio de que la belleza puede ser el aviso de una advertencia que decidimos ignorar. Es el registro de una flor que, mientras apunta al suelo, nos advierte sobre el peligro de la oscuridad que puede desatar en nuestra mente..




EL DEMONIO DEL ESTRÉS

 EL DEMONIO DEL ESTRÉS

No tiene templo.


No tiene nombre en lenguas antiguas.

No exige rezos ni sacrificios.

Aun así, nunca se va.


Lo llaman El Demonio del Estrés, y no aparece con fuego ni gritos. Llega en silencio, como una presión en el pecho, como un peso que no se ve pero dobla la espalda. Su forma es la de una mano gigantesca que desciende desde la oscuridad, sosteniendo una jaula de hierro oxidado. Dentro de ella no hay bestias… hay horas, pensamientos, obligaciones sin rostro.


El condenado de la imagen no fue elegido por maldad. Fue elegido por resistencia. Era de los que aguantan. De los que dicen “puedo con esto” una vez más. El demonio ama a esos.


Cada noche, cuando la luna se vuelve opaca, la jaula baja un centímetro más. No aprisiona el cuerpo, sino la respiración. Los barrotes están hechos de plazos, de culpas, de expectativas ajenas. Cada clavo es un “todavía falta”.


El ser arrodillado empuja una piedra circular grabada con símbolos antiguos: relojes sin agujas, listas interminables, rostros que juzgan sin hablar. Esa piedra no bloquea una tumba… sella la salida. Porque el Demonio del Estrés no mata: encierra.


Dicen que, si miras de cerca, el demonio no tiene rostro. Usa el tuyo. Usa tu voz. Te susurra con palabras familiares:

Apúrate.

No es suficiente.

Mañana será peor.


Y lo más aterrador no es la jaula suspendida sobre la cabeza, ni la postura quebrada del cuerpo. Lo más aterrador es que nadie más ve al demonio. Desde fuera, el condenado parece normal. Funcional. Vivo.

Pero por dentro, cada latido es un golpe de hierro.

Cada pensamiento, un barrotes que se cierran.


Cuando finalmente la jaula toca la cabeza, no hay grito. Solo un silencio denso. El Demonio del Estrés se retira entonces, satisfecho, porque sabe algo que nadie más entiende:

No necesita cadenas eternas.


Le basta con que olvides cómo era respirar sin peso.

Y así continúa su obra, invisible, paciente…

esperando a que alguien más diga, una vez más:

“Puedo con esto.”



Ser real..

 Hay personas que han pasado por tanto que, sin darse cuenta, arrastran un “defecto” no saben fingir. Sienten de verdad, lo dicen, miran a los ojos y no entienden de máscaras. Cuando pienso en eso, inevitablemente me reconozco, porque quizá esa verdad incómoda también forma parte de quien soy.


He llorado cuando dolía, he reído cuando el alma lo pedía, me he enfadado y también he sabido pedir calma. A veces me he protegido alejándome incluso de lo que me gustaba, porque comprendí que no todo lo que atrae conviene, nunca he sabido quedarme donde se huye ante la primera dificultad, quizá porque sé lo que cuesta reconstruirse cuando te rompen sin cuidado.


He sido intensa algunas veces y demasiado prudente otras, he cerrado puertas dando un portazo cuando ya no quedaba respeto, y he dejado algunas entreabiertas por si el tiempo sabía algo que yo aún no. He escrito palabras llenas de amor con el corazón desnudo y también he sabido decir adiós sin alargar lo que ya no era verdad.


No siempre he acertado, estoy hecha de contradicciones, de heridas que enseñan, de aprendizajes que duelen y de una sensibilidad que no siempre encaja en este mundo tan rápido. Pero todo nace de ahí: de sentir de verdad, de no jugar con lo que toca el alma. Y sí, tengo defectos, pero también una lealtad profunda a lo que soy. No siempre encajo, no siempre soy fácil, pero soy real... tanto, que a veces pienso que si yo fuera hombre, yo misma sería la mujer perfecta para mí, porque sé amar, sé irme cuando toca y nunca traiciono lo que siento.





AGRADEZCO MUCHO 😚.

 ¿Cuándo nace el proceso creativo o las ganas de escribir? ¿O quién me puede explicar cuál es el miedo que rompe el terror de salir del armario emocional y publicar tus sentimientos? Para mí fue algo necesario; no sé si tiene que ver con que siempre me sentí un poco rota, un poco sola, un poco perdida.

Con las ganas de contar lo que sucedía en mi cabeza y en mi fantasía. Quizás tiene que ver con la juventud perdida que yo no disfruté,por estudiar  y trabajar,con esos primer amor que para mí llego años más tarde que para el resto de mis amigos. ¡No lo sé!

Pero lo que entiendo es que cada artista tiene un proceso creativo diferente, único y maravilloso; ya seas pintor, compositor, actor o escritor, a cada uno nos llega la necesidad de una manera diferente. También tengo claro que es algo que nos conecta con el alma, con la sensibilidad, con la transparencia y con todo el abanico de sentimientos que un ser humano puede llegar a tener.y cuando entro a blog y veo cuántas personas lo miraron se pararon a leerme o dejarme un comentario me dais más fuerza y animo para seguir aunque aveces no pueda.

—Ser artista es instintivo, es sentimiento, es disciplina, es paciencia, es entrega, es fe… es aprender cada día cómo llevar lo que sientes al mundo.