Prefiero mil veces ser la tormenta que incomoda, la que sacude lo que parecía inmóvil y no pide permiso para existir, antes que ser el charco que todos pisan sin respeto ni cuidado... Hay quienes huyen de la fuerza, de la claridad, de quien sabe quién es y no se deja usar, yo no, yo elijo eso: ser verdad antes que costumbre, carácter antes que un silencio impuesto.
La tormenta no intenta agradar, llega, limpia el aire y se va siguiendo su camino, dejando todo más nítido... El charco, en cambio, permanece ahí, soportando pisadas ajenas, acostumbrándose a ser nada para todos, y yo no vine a esta vida a adaptarme a lo pequeño, ni a encogerme para encajar, vine a sostener mi esencia, incluso cuando incomoda, porque mi vida me pertenece solo a mi.
Así que sí, elijo ser tormenta, aceptando toda mi fuerza, mis límites y mi manera de expresarme, aunque a veces pueda incomodar o asustar, aunque no todos puedan entenderme, porque no busco aceptación, porque quien realmente sabe mirar más allá entiende que no soy caos ni destrucción... Soy fuerza y esencia y eso forma parte de mi valor, de mi identidad y de mi verdad, que se mantienen firmes aunque el viento me sacuda... No soy apta para cualquiera.
No se puede desear tener un caracter fuerte
y una vida facil.
El precio de uno es el otro
-Aunque se dice que las personas más duras son las más sencibles e intensas, pero las que más se les va la puta olla, y no duda en pegar pelotazos tambien.
Intensidad, sinónimo de.esmero cuidado al roce y no es facil que la vida no te roce... no lo es.
No hay comentarios:
Publicar un comentario