2026/02/07

Sincera con educación..

 Tengo la santa costumbre de decir lo que pienso, incluso cuando no es lo más conveniente, y no, no siempre es cómodo, ni para quien escucha ni para mí, pero nunca he sabido vivir desde la falsedad, no soy políticamente correcta y nunca lo he sido, pero sí soy profundamente educada. La educación no tiene que ver con disfrazar la verdad, sino con la forma en la que la entregas.


Soy de hablar claro, de no marear, de no adornar lo que siento para encajar mejor, y eso, a veces, incomoda. Pero también creo que ser cristalina es una forma de honestidad, y la honestidad, cuando nace del respeto, no debería molestar tanto. No grito, no humillo, no falto, pero tampoco me escondo ni me muerdo la lengua para que otros estén tranquilos.


Porque hay un momento en el que callar deja de ser educación y empieza a ser renuncia. Y ahí es donde elijo ser, si hace falta, elegantemente maleducada, poner límites, decir basta, marcar territorio emocional, también es una forma de cuidado propio... Así que sí, no siempre digo lo que se espera, digo lo que es, con calma, con clase y sin rodeos. Y eso no me hace dura, me hace coherente conmigo misma, que es mi camino personal.




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