Nos preocupamos tanto a veces de las relaciones que tenemos con la gente de nuestro alrededor. Que todo fluya, que haya buen rollo, todo por intentar caer bien.
Y sin embargo no nos ocupamos de lo realmente importante, de la relación que tenemos con nosotros mismos. Nosotros que somos nuestros críticos más exigentes y no podemos poner distancia de lo que sentimos, como haríamos con alguien que no quisiéramos en nuestra vida.
No nos queda más remedio que perdonar los errores cometidos, aceptar e intentar minimizar nuestros defectos y por encima de todo, debemos encontrar siempre la manera de amarnos, incluso en los momentos en que somos mas vulnerables, que estamos más irascibles y no podemos estar a la altura de lo qué quizá se espera de nosotros.
No somos perfectos.
Creo que por eso estaría bien empezar a vernos a nosotros mismos, a mirarnos en serio, en vernos con otros ojos, más benévolos quizá. No exigirnos tanto y tal vez eso nos ayudaría a ser más tolerantes con los demás.
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