Me cansa la incoherencia, ese abismo constante que algunas personas tienen entre lo que dicen y lo que hacen... Las palabras bonitas abundan, los discursos bien compuestos también, pero cuando los hechos no acompañan, todo queda vacío, sin verdad y sin alma.
De qué sirve decir que eres de una forma si después te comportas justo al contrario?, por qué quieres dar a entender algo que realmente no eres? ... La coherencia no se proclama ni se justifica, se demuestra. Está en los gestos pequeños, en las decisiones incómodas, en cómo actúas cuando no te conviene, cuando nadie te mira, cuando no hay aplausos ni recompensa, en defender con tu forma de actuar lo mismo que sale por tu boca, en comportarte en sintonía con lo que hablas...
Porque al final no somos lo que prometemos ni lo que aparentamos, somos lo que hacemos de manera constante. Y ahí es donde se revela la esencia real de cada persona. Todo lo demás es solo fachada… y yo, hace mucho, que no comulgo con fachadas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario