Hay personas incapaces de sostener la incomodidad de verse como realmente actuaron. Y entonces hacen algo muy común: cambian la historia. Quitan partes, exageran otras, se colocan como víctimas y convierten a quien sufrió las consecuencias en “el problema”.
Porque aceptar que hiciste daño requiere madurez emocional. Requiere responsabilidad, autocrítica y valentía para mirar conductas propias sin maquillarlas. Y no todo el mundo está dispuesto a hacerlo. Hay personas que prefieren proteger su ego aunque eso implique distorsionar completamente la realidad.
Y lo más desesperante es que muchas veces lo hacen con tanta convicción que terminas dudando hasta de tu propia experiencia. Ahí es donde ciertas dinámicas se vuelven muy dañinas: cuando además de herirte, intentan reescribir lo ocurrido para no cargar con la culpa de sus actos.
Pero recuerda algo importante: que alguien cuente una versión distinta no cambia lo que viviste. No necesitas convencer a todo el mundo de tu dolor para que sea real. Las personas emocionalmente inmaduras suelen necesitar quedar bien consigo mismas; las personas sanas necesitan hacerse responsables.
Y sí, decepciona muchísimo descubrir que hay gente más comprometida con mantener su imagen que con reparar el daño que causaron.
Lo mejor es alejarse de ese tipo de personas y sin necesidad de aclarar nada , hay personas tan necias y ensimismadas , con falta de educación emocional y tan faltas de validación externa que nunca aceptarán sus errores..
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