ECLIPSE
Hay momentos en la vida en los que uno siente que la luz ha desaparecido.
Y, sin embargo... No ha desaparecido.
Solo hay algo delante de ella.
Quizá por eso me emocionan tanto los eclipses.
Porque nos recuerdan que hasta el Sol acepta que habrá instantes en los que dejará de brillar para quienes lo miran.
Y no por eso deja de existir.
Qué fácil es olvidar eso cuando somos nosotros quienes atravesamos la oscuridad.
Cuando una decepción nos rompe... Cuando alguien se va... Cuando un sueño se queda por el camino... Cuando sentimos que ya no somos capaces de encontrar la salida.
Pero la vida tiene algo maravilloso. Nada permanece oculto para siempre.
Ni siquiera la luz.
Tal vez todos seamos un poco como un eclipse.
Hay días en los que alguien solo alcanza a ver nuestra sombra.
Nuestros silencios... Nuestro cansancio... Nuestros miedos.
Y, aun así...
Detrás de todo eso seguimos siendo exactamente la misma luz.
Solo necesitamos tiempo.
Porque hasta el cielo sabe que hay oscuridades que no vienen para apagar nada.
Solo vienen para recordarnos que la luz siempre encuentra el momento de volver. 🌑💛
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