2026/01/02

Momentos imperfectos

 A veces harían falta siete vidas para entenderlo… para comprender por qué las cosas pasan como pasan... por qué algunas personas llegan solo para quedarse un instante... y otras permanecen incluso cuando ya no están.

Harían falta siete vidas para entender el porqué de los silencios... de las despedidas sin explicación... de los finales que no quisimos... y de los comienzos que nunca imaginamos.

Quizás con más tiempo aprenderíamos a no tomarlo todo tan a pecho... a soltar sin tanto miedo... a aceptar que no siempre hay culpables... solo caminos que debían cruzarse para enseñarnos algo.

Porque la vida no siempre es justa... ni clara... ni predecible.

A veces es solo un conjunto de lecciones envueltas en dolor... en recuerdos... en personas que nos cambian sin saberlo.

Harían falta siete vidas para entender por qué tuvimos que perder tanto para valorar lo que ahora somos... por qué nos costó tanto aprender a estar en paz con lo que no fue. Pero tal vez —solo tal vez—en esta única vida... no se trata de entenderlo todo... sino de aceptar... de sentir... de aprender a vivir con lo que el alma no logra explicar.

Y entonces... aunque no entendamos nada... aprendemos a seguir... con la esperanza de que todo... de algún modo... tenía su razón..... 


 

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