Todos llevamos algo roto por dentro, alguna tristeza que todavía aprieta cuando menos lo esperas, algún amor que no se terminó de cerrar, algún sueño que se quedó a medio camino, heridas pequeñas o grandes que forman parte de lo que somos, y que a veces nos hacen más sensibles de lo que mostramos.
Pero incluso así, incluso con todo eso, nunca es tarde, mientras sigamos aquí, mientras el corazón siga latiendo y las ganas no se apaguen del todo, siempre hay tiempo para empezar distinto, para volver a intentar, para elegir mejor, para querernos un poco más y para dejar entrar cosas nuevas que también curan.
Porque estar vivo no es tenerlo todo resuelto, es tener todavía tiempo y quizás, incluso para una segunda oportunidad, y a veces eso, aunque no lo parezca, ya es muchísimo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario