2026/05/12

Que te den,a tiempo libera mucho estrés..

 Los que más necesitan venir a terapia casi

nunca vienen.

Vienen las personas que tuvieron que soportarlos y los que cargaron con las consecuencias de lo que no quisieron trabajar.

Porque cuando alguien no se hace responsable de sí mismo, alguien más termina pagando el precio.


A mi edad ya no tengo tiempo, ya no tengo paciencia, ya no tengo más ganas de entenderlo todo y a todos. 

Ya no busco lo que les contente a los demás, busco lo que me complace a mí. 

Ya no tengo tiempo ni ganas de falsas sonrisas y cortesías ineficaces.

 Ya no tengo ganas de buscar a quien no me busca a mí, ni de hacer cosas si no las quiero hacer. 

A mi edad se tiene esa parte de sabiduría y despreocupación que hace que en lugar de decir "no te preocupes, no importa" digas: "¿Sabes lo que te digo? ¡Que te den!". 

Y es verdad que es una grosería, pero te sientes tan bien y tan liberado al decirlo, porque a mi edad tengo demasiados "que te den" acumulados y ya no me queda paciencia.

SI QUIERES CAMBIARME, QUIERES A ALGUIEN QUE NO SOY YO

 Cuando tu día apesta a mierda y todo conspira para que pierdas la poca paciencia que te queda, llega alguien.

No un santo, no un terapeuta con cara de yogur sino esa persona que te suelta una frase directa, hiriente en cariño y sincera como un puñetazo de ternura:

 “Eres un desastre hermoso y me encanta que lo seas”. No te arregla la vida, no borra la bronca ni los callos del alma, pero te devuelve un pedazo de humanidad que creías perdido.

 Te salva el día como quien te tira una cuerda en medio del barro: no te limpia, pero te jala, te deja en pie y un poco menos rota. Y ahí, entre la rabia y la risa amarga, te das cuenta de que no necesitas que te arreglen; 

Necesitas que alguien te confirme que sigues siendo peligrosa, divertida y digna de ser salvada, aunque sea a empujones..

Si quieres cambiarme,

entonces nunca me quisiste de verdad.

Quisiste una idea,

una versión moldeable,

una mujer que encajara en lo que tú imaginabas.

Pero yo no soy barro para tus manos

ni un personaje que puedas corregir a tu gusto.

Soy lo que soy:

con mis luces,

mis sombras,

mis cicatrices

y mi forma indomable de estar en el mundo.

Querer cambiar a alguien

no es amor.

Es ego disfrazado de cariño.

Así que si necesitas transformarme

para poder quererme…

no me quieres a mí.

Quieres a alguien que nunca existió.

2026/05/10

Amor, desamor o falta de ganas..

 Con el tiempo dejas de creer tanto en las palabras… y empiezas a fijarte más en quién realmente encuentra la manera de quedarse.


Porque quien quiere algo de verdad, llega, aunque sea tarde, aunque tenga mil cosas encima, aunque el orgullo le grite que no escriba, aunque la vida le desordene los planes… llega. Quizá cansado, quizá roto, quizá lleno de dudas… pero llega.


Los demás siempre tendrán una excusa preparada, demasiado trabajo, demasiado estrés, demasiado lío, demasiado complicado… y al final te das cuenta de que el problema nunca fue el tiempo, fue la falta de ganas.


Porque cuando alguien te importa de verdad, no desapareces durante días como si nada, no conviertes el cariño en algo intermitente, no haces sentir a la otra persona que pedir un poco de atención es pedir demasiado.


Y sí, claro que todos tenemos vida, problemas, heridas y momentos donde no podemos con todo, pero hay una diferencia enorme entre no poder… y no querer.


A veces nos empeñamos en justificar ausencias, silencios y frialdades solo porque queremos mucho a alguien, pero el amor no debería sentirse como estar mendigando interés, ni esperando migajas emocionales mientras intentas convencerte de que “ya cambiará”.


Porque quien quiere estar, está, y quien no… siempre encontrará una forma elegante de no hacerlo.


Y al final entiendes algo muy simple, pero muy real: no existe ningún viaje bonito si no tienes un lugar al que quieras volver, una persona que se sienta hogar incluso en mitad del caos, alguien con quien descansar el alma después de todo.


Porque cuando le importas a alguien de verdad… nunca te hace sentir "en pausa". 



2026/05/09

La verdad sobre el hantavirus.

 Para este punto ya todos escuchamos hablar del crucero con hantavirus y del todo el caos y miedo que generó en los que viajaron con los infectados y claro, luego de días de estar escuchando y leyendo noticias sobre este brote, ha surgido una pregunta que nos tiene nerviosos a todos, ¿estamos frente a una nueva pandemia?, y peor aún, ¿este será el nuevo 2020?

Si de solo leer la palabra ‘infectados’ ya sientes que te falta el aire y quieres salir corriendo a comprar papel de baño como si fuera marzo de 2020, respira profundo. En los últimos días, el internet se volvió loco con la noticia de un crucero de lujo en el Atlántico Sur donde un brote de hantavirus causó varias muertes. La embarcación terminó en Cabo Verde y ahora España se prepara para recibir a los pasajeros no afectados en las Canarias

Obviamente, el trauma del encierro salió en minutos, pero antes de que entres en pánico total y empieces a cancelar todos tus planes del año, vamos a analizar qué onda con este virus de la mano de expertos, porque la información falsa vuela extremadamente rápido cuando se trata de redes sociales.


¿Qué rayos es el hantavirus y por qué está en un crucero?

Lo primero que tienes que saber es que el hantavirus no es el “nuevo villano” de la temporada; de hecho, lo conocemos desde los años 50 y tampoco es un virus que salió de la nada, se trata de una enfermedad zoonótica. Esto significa que se transmite de animales a humanos, específicamente a través de roedores


El contagio pasa cuando tienes contacto con la saliva, orina o excrementos de estos animales infectados. Según explica Víctor Jiménez Cid, catedrático de Microbiología, existen muchas variantes, pero la que causó el caos en el crucero es la cepa Andes, que es típica de Sudamérica. Lo “raro” de esta cepa es que es la única que ha reportado contagios entre personas, pero no te asustes, no funciona como el COVID.


Aquí es donde todas podemos soltar un suspiro de alivio, a diferencia del bicho que nos encerró hace unos años, el hantavirus no se transmite por el aire, para que tú te contagies de otra persona, se necesita un contacto íntimo y prolongado, así que no, no es como que alguien estornude a tres metros de ti en el metro y ya te vas a morir, No..


El mecanismo más común de contagio es inhalar aerosoles que se forman de las heces de los roedores en ambientes cerrados o sucios. El Dr. José Barberán López, del Hospital HM Montepríncipe, aclara que, aunque el virus puede ser grave y afectar pulmones o riñones causando fiebres hemorrágicas, no tiene ese potencial explosivo de contagio masivo que nos traumó en el pasado.


Deberíamos preocuparnos por una pandemia?

La respuesta corta de los expertos es un rotundo NO. No estamos ante un escenario de pandemia global, el hantavirus es endémico, lo que significa que solo aparece en zonas específicas donde viven los animales que lo portan. Además, es un virus “fácil” de controlar con protocolos de aislamiento sencillos.

Si se aplica un protocolo razonable, el riesgo es mínimo”. El brote en el barco probablemente afecte solo a quienes estuvieron muy cerca de los enfermos en la fase inicial de los síntomas (fiebre, cansancio, dolor muscular) y sí, la tasa de mortalidad puede dar miedo, pero la verdad es que muchas veces la infección pasa casi desapercibida como una gripa fuerte.

La persona correcta..

 Después de algún que otro “para siempre” que duró menos que un paquete de hielo en agosto, un par de cuentos chinos nivel Netflix y varias decepciones con gente que prometía el cielo pero no sabía ni sostener una conversación incómoda… acabas entendiendo algo muy simple: cuando aparece la persona correcta, todo deja de sentirse tan complicado.


Porque la persona correcta no juega al ahora sí, ahora no, no desaparece cuando las cosas se ponen reales, no te deja adivinando lo que siente como si estuvieras resolviendo un escape room emocional.


La persona correcta no dura dos noches ni tres copas de más, dura en los días normales, en los silencios, en los domingos tontos, en los “avísame cuando llegues”, en las buenas noches que no se olvidan, en los pequeños detalles que hoy parecen casi ciencia ficción.


Es alguien que te hace sentir tranquila sin aburrirte, que te da alas sin soltarte la mano, que no necesita controlarte para elegirte cada día, alguien capaz de recordarte el primer beso, la primera risa absurda, el primer abrazo de esos donde ya notas que algo cambia por dentro.


La persona correcta no viene a salvarte la vida como en las películas, bastante tiene con gestionar la suya, pero sí se queda a tu lado mientras ordenáis juntos el caos, te escucha cuando ni tú te entiendes, te abraza cuando no sabes explicar qué te pasa y convierte lo cotidiano en un lugar bonito donde quedarse.


Y no, no es perfecta, gracias a Dios, porque bastante miedo dan ya las personas que parecen sacadas de una frase motivacional de taza de desayuno. La persona correcta también tiene heridas, días malos y manías raras… pero sabe cuidarte incluso en medio de todo eso.


Es la que entiende que amar no es poseer, que no le perteneces… pero aun así no quiere compartir tu ausencia con nadie más. La que construye contigo poco a poco, sin prisas, sin espectáculos, sin hacer del amor una competición de egos.


Y después de tantas historias mal escritas, te das cuenta de que el amor bonito sí existe y que ya llegará cuando tenga que llegar, sin regalarte amores equivocados, sin prisa, sin pausa, cuando tenga que hacerlo… y no hará ruido.



2026/05/05

Madurar eso es para las frutas.

 No soy una mujer que lo tenga todo claro, ni que vaya dando lecciones, soy más bien alguien que ha pasado media vida buscando, intentando entender, equivocándome, volviendo a empezar, madurando… y aún sigo en ello, pero ya no busco donde buscaba antes.


Antes miraba fuera, en lo que otros decían, en lo que parecía correcto, en lo que se suponía que tenía que ser o hacer, y con el tiempo entendí que muchas de esas respuestas no eran mías, que por mucho que encajaran… a mí no me llenaban.


Ahora escucho de manera distinta, más hacia dentro, más despacio, más honesto, como si algo en mí, muy profundo, me fuera hablando sin palabras, sin ruido, sin necesidad de convencerme de nada, solo mostrándome lo que realmente soy.


Mi historia no es perfecta, ni ordenada, ni bonita de principio a fin, tiene contradicciones, decisiones que no entendí en su momento, errores, aciertos, momentos de locura, de pérdida, de reconstrucción… pero es mía, real y sin adornos.


Y quizá por eso hoy me siento más en paz, porque ya no intento encajar en lo que no soy, porque he dejado de mentirme, porque he entendido que vivir de verdad no siempre es fácil, pero es lo único que realmente merece la pena y si lo haces al lado de personas de buen corazón, aunque sean pocas... La vida es maravillosa. 



2026/05/02

Porque lo llaman amor cuando es otra cosa..

 A veces me paro a pensar en el amor, en todo lo que se dice sobre él, en lo fácil que es nombrarlo… y en lo difícil que parece entenderlo cuando toca vivirlo de verdad, porque viendo, escuchando y leyendo tantas historias, me da la sensación de que muchas veces no hablamos de lo mismo.


Porque se confunde demasiado, se llama amor a lo que duele, a lo que desgasta, a lo que controla, a lo que genera inseguridad, y claro… así es normal que no funcione, porque lo que se intenta sostener no es amor, es otra cosa disfrazada.


Y sin embargo, el amor de verdad no debería sentirse así, no aprieta, no ahoga, no obliga, el amor cuida, respeta, acompaña… y también sabe soltar, porque querer de verdad es querer el bien del otro, aunque a veces no coincida contigo, y eso no es perder, eso es amar sin ego.


Pero hay algo que, para mí, lo cambia todo y casi siempre falta… hablar, decir lo que sentimos, lo que necesitamos, lo que nos duele, sin esperar a que el otro adivine, sin esconderse detrás del orgullo o del miedo, porque el amor no es suposición… es comunicación.


Porque muchas historias no se rompen por falta de sentimiento, se rompen por falta de palabras, por silencios mal gestionados, por no decir a tiempo lo que habría cambiado todo, y al final no es que no hubiera amor… es que no se supo cuidar.


Yo ya no quiero un amor a medias, ni algo que se mantenga por costumbre, quiero algo tranquilo, pero de verdad, amable, consciente, respetuoso… un amor que se note en los detalles, en la forma de estar, en cómo se habla y en cómo se cuida.


Porque no todo el mundo se queda, hay personas que pasan, otras que ni siquiera rozan… y luego están esas pocas que se quedan dentro, las que cambian algo en ti, las que importan de verdad, y eso, eso no debería perderse por no saber hacerlo bien.


Al final lo tengo claro… el amor no se adivina, no se sufre, no se fuerza… el amor se habla, se cuida, se construye… y cuando es de verdad… se queda... Llámame loca, pero así lo creo.