2019/03/05

SI YA NO TE NECESITAN..

Una vez alguien me dio un consejo que no he querido ni he podido olvidar nunca.
“no corras detrás de alguien que sabe en donde estas” ni siquiera por una exigencia moral.
Cuando pregunte por que debería de ser tan radical en mi forma de actuar, lo que me contestaron me ha servido para abrir los ojos en muchos momentos de mi vida.
En primer lugar me dijeron, no corras detrás de nadie, ni siquiera detrás de ti mismo, porque nadie necesita alguien detrás, necesita alguien al lado.
Después me afirmaron, si ya no te aporta nada en tu vida déjalo ir.
Por qué si aún tiene algo que ofrecer a tu día no hará falta que se lo supliques. Por eso no corras detrás de alguien que ya sabe en donde estas. No corras detrás de lo que fue y hoy no es.
Si te necesitan detrás no te necesitan. No es fácil aceptar que tienes que salir de la vida de esa persona. Que no puedes seguir haciendo llamados y no contesten. Si, se que es difícil frenar tu mundo por alguien, y que ese alguien no haga el mínimo intento por ayudar a girar el tuyo. Que duele tener que correr de alguien que no te quiere a un lado.
Que no quiero estar aquí esperando a que des la vuelta y me mires.
No correré detrás de ti.

NO SEAS NUNCA UNA SOMBRA.

Quise mirar en tu alma para ver si había espacio en ella para esta loca inconformista, llena de caos en la suya, un hermoso desastre dispuesta a exiliarse ahí dentro para custodiarla siempre, para protegerla de tus monstruos y para alimentarla con la mía. Cerré mi ojos para poder verte y cerré los tuyos para que me vieras, solo que al hacerlo me di cuenta que tu alma no estaba preparada para tanto caos, pues lo único que habitaba en ella era una cordura asfixiante, dispuesta a cortarle las alas a mi esencia, jamás apta para lidiar con mis sobras y mucho menos para ayudarme brillar como merezco..

LO VOLVI CACTUS..

Me crecieron espinas sin yo saberlo, sin darme cuenta, ya no soy como antes, hubo un cambio que yo quise, pero no hasta tal extremo. Si antes me dejaba llevar, ahora no puedo, si me ilusionaba en segundos, ahora no encuentro la magia, si daba de más sin darme cuenta, ahora voy a cuenta gotas. Resulta que no solo lo anestesie, sino que las corazas que lo cubren están hechas de picos afilados, para protegerlo al máximo, para hacerlo inmune, para marcar distancias. Lo volví inerte, lo volví hielo, lo volví cactus..

2019/02/20

A MENTE NO NECESITA CONOCER EL NOMBRE DE LO QUE HACE PARA HACERLO: AQUÍ 10 FENÓMENOS PSICOLÓGICOS QUE QUIZÁ DESCONOZCAS EN SU DEFINICIÓN PERO NO EN SU EXPERIENCIA.

La mente humana es simple y complicada a la vez. Sus conflictos de pronto se resuelven de la manera más inesperada y sencilla y, en otro momento, tiene que transitar por caminos confusos antes de encontrar una respuesta.
Curiosamente, a veces parece que la mente hace esto por sí misma, sin que importe mucho que conozcamos o no el nombre de aquello en lo que incurre.
A continuación enlistamos 10 de estos fenómenos psicológicos que quizá sean poco conocidos pero no así poco frecuentes.

1. Disforia
Lo contario a la euforia, la disforia se caracteriza por un estado general de tristeza, cansancio, ansiedad, falta de energía e irritación. En algunos se manifiesta luego de haber consumido algún estimulante como chocolate o café, pero igualmente puede ser respuesta a la tensión, el aburrimiento o la depresión.

2. Embeleso
El embeleso (una traducción lo más cercana posible al “Enthrallment” definido por el psicólogo W. Gerrod Parrott) se identifica como un rapto intenso, una emoción tan fuerte que parece sacar a la persona de sí misma, específicamente en situaciones de profunda alegría o satisfacción. Como el arrebato de las distintas tradiciones místicas, durante el embeleso el espíritu parece elevarse a alturas insospechadas.

3. Normopatía
Las normas sociales —y dicho más precisamente: su cumplimiento— pueden convertirse en algunos en una obsesión lindante con la manía y aun la locura. Se dice que quienes se inclinan hacia la normopatía no tienen personalidad propia, pues solo hacen lo que la sociedad espera de ellos. Paradójicamente, también es usual que este comportamiento alcance un límite, un conflicto, el cual la persona resuelve usualmente volviéndose violento y, sí, violando las reglas que antes tanto le habían preocupado.

4. Abyección
Un término de amplia herencia cultural, la abyección ha sido definida por la filósofa francesa Julia Kristeva, quien parte de la experiencia traumática que surge al darnos cuenta de que fuimos separados del cuerpo de nuestros padres, para después referirse a la experiencia que sobreviene cuando vemos algo tan horroroso que nos perturba incluso fisiológicamente (y, por ejemplo, vomitamos). En buena medida se trata de una sensación que nos recuerda, irrefutablemente, que entre un cuerpo muerto o herido y nuestro propio cuerpo no hay mucha diferencia.

5. Sublimación
Este es uno de los conceptos fundamentales de la teoría psicoanalítica desarrollada por Sigmund Freud. En esta, la sublimación se identifica con ese fenómeno mediante el cual la pulsión sexual, como una corriente imparable y sin embargo frenada por las convenciones sociales vueltas subjetivas, se manifiesta bajo otra forma. Así, por ejemplo, en vez de dar rienda suelta a las perversiones o tener una sesión de sexo desenfrenado, hay quien pinta un cuadro o compone una canción. Lo mismo aplica para la pulsión destructiva: en vez de matar a su adversario, hay quien escribe una crítica demoledora contra su novela recién publicada.

6. Compulsión a la repetición
“El deseo de regresar a un estado anterior de las cosas”, escribió alguna vez Freud para definir la repetición, ese mecanismo psicológico mediante el cual el sujeto se siente compelido a hacer lo mismo una y otra vez: desde ir al mismo restaurante hasta atarse a más o menos el tipo de personas en sus relaciones significativas. Para Freud el lado más siniestro de la repetición coqueteaba con la no-existencia, el verdadero “último estado anterior” a todo.

7. Desublimación represiva
Herbert Marcuse, teórico social cercano a las ideas de Freud, dio la vuelta al concepto de sublimación para explicar por qué una liberación sexual no redunda necesariamente en una liberación general o auténtica y, por el contrario, contribuye a fortalecer mecanismos represivos. Marcuse vivió las protestas mundiales de la década de 1960, caracterizadas en muchos casos por esta apertura masiva de la sexualidad, al mismo tiempo que en otros ámbitos como la familia o el gobierno, las restricciones sociales ganaban presencia. En cierta forma puede decirse que la desublimación represiva distrae de la consecución de la verdadera libertad.

8. Aporía
Otro concepto de profundas resonancias en la psique humana, la aporía se refiere a la sensación de vacío que ocurre cuando nos damos cuenta de que algo en lo que creíamos al final no es verdad o, lo que al parecer es más frustrante, cuando esa creencia cae en el abismo ambiguo de lo que puede ser tan verdadero como falso.

9. Compersión
Este neologismo, relativamente contemporáneo, busca nombrar el sentimiento opuesto a los celos cuando se descubre que la pareja está saliendo con algo más. En buena medida se encuentra ligado a relaciones abiertas y de poliamor, en las cuales existe un acuerdo que permite esta situación. Alguien involucrado en este tipo de afecto puede sentir cierta satisfacción cuando ve a la otra persona besarse con alguien distinto. En un ejemplo tanto o más asequible, la compersión también puede ser eso que se siente cuando un amigo gana un premio por el cual tú también competías.

10. Sentimientos grupales
Para algunos psicólogos ciertos sentimientos solo son posibles en grupo, esto es, surgen solo cuando estamos con otros. Su particularidad es que por la interacción es común que estos entren en conflicto con nuestras creencias personas. Así, por ejemplo, si una discusión colectiva alguien habla en contra de la homosexualidad o de la religión, de pronto otra persona que quizá nunca había pensado sobre el asunto, se descubre defendiendo el asunto (aunque individualmente le sea indiferente tomar una posición al respecto)
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2019/02/13

LA LEÍ POR AHÍ Y ME GUSTÓ PARA VER QUE OPINAS.
Te invito a leer este mensaje desde la serenidad y la inteligencia que te caracteriza, después revisa los comentarios y verás a qué me refiero con odio por USA en el comentario de muchos que se sentirán ofendidos por razonar:
¿Por qué algunos odian a los Estados Unidos de Norte América ( USA )?
1.- Le ganaron la guerra a los nazis y "no se quedaron" con ningún pais europeo. ¿Cómo está Europa hoy en día?
2.- Le ganaron la guerra a los japoneses y "no se quedaron" en (con) Japón. ¿Cómo está Japón hoy en día?
3.- Recuperaron parte de Corea hasta el paralelo 38 y "no se quedaron" con Corea. (Basta comparar el desarrollo, economía, fuentes de trabajo y bienestar social de Corea de Sur hoy en día con el de Corea del Norte para evaluar quien salió mejor parado).
¿Y entonces?
A veces se vuelve fastidioso que el hobby de toda la humanidad sea hablar mal de los Estados Unidos.
No solo los Chavistas comunistoides de América Latina , sino en general todo el mundo.
En los últimos años en Venezuela se considera socialmente negativo decir algo bueno de los Estados Unidos. El colmo es que hasta los latinos que tienen en los Estados Unidos más de media vida, no encuentran nada bueno qué decir de USA , pero ahí siguen, pegados como garrapatas y no regresan a sus países de origen...
Aquí hay tres ejemplos de respuestas ejemplares a dichos comentarios..
Primero: Cuando en Inglaterra, durante una gran conferencia, el Arzobispo de Canterbury le preguntó a Colin Powell si los planes de USA hacia Irak no eran otra cosa que mas construcción de "el imperio" por parte de George Bush, este le respondió lo siguiente:
“Con el transcurrir de los años, los Estados Unidos han enviado a muchos de sus mejores jóvenes, hombres y mujeres hacia el peligro, para luchar por la causa de la libertad más allá de nuestras fronteras. Las únicas tierras que hemos pedido a cambio han sido apenas las necesarias para sepultar a aquellos que no regresaron”.
Se hizo un gran silencio en el recinto.
Segundo: Durante una conferencia en Francia, en la cual participaba un gran número de ingenieros de diversas nacionalidades, incluyendo franceses y americanos, en el receso, uno de los ingenieros franceses dijo serenamente: "¿Han escuchado la última estupidez de George Bush?... Envió un portaaviones a Indonesia para ayudar a las víctimas del tsunami.
¿Qué es lo que pretende hacer, bombardearlos?”
Un ingeniero de Boeing se levantó y respondió serenamente:
“Nuestros portaaviones tienen tres hospitales a bordo, que pueden tratar a varios cientos de personas. Son nucleares, por lo que pueden suministrar electricidad de emergencia a tierra, tienen tres comedores con capacidad para preparar comidas para 3.000 personas tres veces al día, pueden producir diariamente varios miles de galones de agua potable a partir de agua de mar, y tienen media docena de helicópteros para transportar victimas desde y hacia el buque. Nosotros tenemos once barcos iguales”.
¿Cuántos buques así ha mandado Francia?
De nuevo, silencio sepulcral.
Tercero: Un almirante de la Armada de los Estados Unidos estaba en una conferencia naval que incluía almirantes de la Armada americana , canadiense, inglesa, australiana, y francesa.
Durante un cóctel se encontró con un grupo de oficiales que incluía representantes de todos esos países. Todo el mundo conversaba en inglés mientras tomaban sus tragos, pero de repente, un almirante francés comentó que, si bien los europeos aprenden muchos idiomas, los americanos se bastan tan solo en el inglés.
Entonces preguntó: ¿Por qué tenemos que hablar inglés en estas conferencias? ¿Por qué no se habla francés?
- El almirante americano, sin dudarlo, respondió: "Tal vez es porque los británicos, los canadienses, los australianos y los americanos nos las ingeniamos para que ustedes no tuvieran que hablar alemán, por el resto de sus vidas”.
¡Se podría haber escuchado la caída de un alfiler...!
¿Saben dónde está el secreto de los americanos? Muy sencillo, hace más de 150 años aprendieron algo que en Latinoamérica pareciera que no hemos ni queremos aprender.
Son sólo diez muy simples premisas:
DECÁLOGO DE ABRAHAM LINCOLN
1.- Usted no puede crear prosperidad desalentando la Iniciativa Propia.
2.- Usted no puede fortalecer al débil, debilitando al fuerte.
3.- Usted no puede ayudar a los pequeños, aplastando a los grandes.
4.- Usted no puede ayudar al pobre, destruyendo al rico.
5.- Usted no puede elevar al asalariado, presionando a quien paga el salario.
6.- Usted no puede resolver sus problemas mientras gaste más de lo que gana.
7.- Usted no puede promover la fraternidad de la humanidad, admitiendo e incitando el odio de clases.
8.- Usted no puede garantizar una adecuada seguridad con dinero prestado.
9.- Usted no puede formar el carácter y el valor del hombre quitándole su independencia (libertad) e iniciativa.
10.- Usted no puede ayudar a los hombres realizando por ellos permanentemente lo que ellos pueden y deben hacer por sí mismos.
A esto se pudiera agregar otra lección de Abraham Lincoln:
“Un político puede engañar a unos todo el tiempo, y puede engañar a todos por algún tiempo.
Pero lo que no podrá lograr es engañar a todos todo el tiempo”.
“Socialism is a philosophy of failure, the creed of ignorance, and the gospel of envy, its inherent virtue is the equal sharing of misery..”
Traducción: - El socialismo es una filosofía del fracaso, el credo de la ignorancia, y el evangelio de la envidia, su virtud inherente es la distribución equitativa de la miseria.
Winston Churchill..

2019/01/24

El instinto de supervivencia y la ley de la inercia. Cómo y cuándo acabar con ellos.

El universo está regido por leyes universales, perfectas e inquebrantables, como la ley de causa y efecto.
Estas leyes universales son omnipresentes, es decir, actúan en todo momento y en todas las facetas de nuestra vida. Por tanto, es bueno conocerlas ya que, de este modo, jugaremos con ventaja cuando tengamos que salir ahí fuera y vivir nuestra vida.
Es por ello que hoy quiero hablarte del instinto de supervivencia y de la ley de la inercia, dos leyes íntimamente relacionadas capaces de salvarte la vida y mantener lo establecido; pero también de limitarte, estancarte y evitar tu crecimiento personal.
En este artículo descubrirás cómo operan estas 2 leyes en tu vida y te contaré cómo y cuándo deberías acabar con ellas para seguir desarrollándote sin impedimentos.

¿Qué es el instinto de supervivencia y dónde actúa?

El instinto de supervivencia es la habilidad no aprendida que tienen todos los seres vivos de superar las agresiones o cambios del medio (externo o interno) con el objetivo de preservar la especie.
Si intentas matar a una mosca, ésta saldrá volando a toda velocidad para salvarse. Si intentas matar a un gato, éste erizará la piel y te llevarás unos cuantos arañazos. Y si intentas matar con tus propias manos a un león, probablemente quien acabe muerto seas tú.
Sin embargo, mi definición se queda corta, pues el instinto de supervivencia es una ley universal y, como tal, afecta todos los ámbitos de la realidad, desde la política hasta la sociedad, pasando por las ideas e incluso los objetos. Te daré algunos ejemplos.
Si intentas hacer cambiar de idea a tu interlocutor, éste va a resistirse y, antes de lograrlo (si lo logras), será necesario un intenso intercambio de argumentos que ponga en evidencia su punto de vista. Y es que las ideas, al igual que los seres vivos, también tienden a sobrevivir.
Si intentas cambiar la sociedad sucede lo mismo. Antiguamente, la mujer no votaba, no había jornada laboral de 8 horas, ni existía seguridad social o pensiones de jubilación. Lógicamente, estos privilegios no se implementaron de la noche a la mañana; tuvo que haber manifestaciones, encarcelamientos e incluso muertos durante años antes que éstos pudieran ver la luz. Porque la sociedad, como cualquier ser vivo, se resiste a cambiar hasta que dicho cambio se convierte en una necesidad.
En la política, la dinámica se repite. Si Cataluña quiere independizarse de España, por ejemplo, esta última va a resistirse con todas sus fuerzas, ya que ello supone la “muerte” de su integridad nacional. Sin embargo, España ya perdió a México, Guatemala, Filipinas, Argentina y muchas de sus otras colonias; pero no sin que antes hubiera guerras, muerte y devastación de por medio. Un país sólo acepta dividirse cuando mantener una región es insostenible o deja de ser rentable.
Y en tu vida personal también sucede lo mismo. Si quieres emanciparte, tienes que estar dispuesto a valerte por ti mismo y a pagar tu propia casa. Y si te apetece vivir con tu pareja, tener un hijo o montarte tu propia empresa, sabes que vas a tener que alimentar tu “nueva vida” a base de trabajo y esfuerzo. ¿Por qué? Porque la vida que llevas ahora mismo también tiene su propio instinto de supervivencia y, por tanto, se resiste a cambiar. Y para cambiar se necesita energía, a veces tanta que sólo cambiamos cuando no nos queda más remedio.
Instinto de supervivencia. Sobreviviendo.

La ley de la inercia: el guardaespaldas del instinto de supervivencia

Como ves, el instinto de supervivencia de animales, objetos, sociedades o estilos de vida hace que sea difícil matarlos (cambiarlos, transformarlos, modificarlos…).
Eso es así porque dicho instinto de supervivencia está protegido y garantizado por otra ley universal: la ley de la inercia. La primera ley de la mecánica clásica de Newton.
Esta ley afirma que: “Todo cuerpo tiende a mantener su estado inicial (reposo o movimiento) a menos que se le aplique una fuerza externa”.
Es decir, si tienes un palo clavado en el suelo, éste va a estar ahí toda la eternidad a menos que un fuerte viento, un movimiento de tierra o una persona pasen por allí y lo arranquen. Y si vas a 200 km/h en tu coche, éste va a seguir avanzando eternamente a menos que aprietes el freno, que haya un impacto o que la fuerza de fricción del asfalto contra las ruedas acabe por frenarlo.
La ley de la inercia, al igual que sucedía con la del instinto de supervivencia, es aplicable a todos los ámbitos de la vida.
Un mosquito seguirá vivo hasta que no le des un guantazo (fuerza externa), o hasta que otras agresiones de la vida lo maten, pues la ley de la inercia tiende a mantenerlo vivo.
Una persona va a seguir con su forma de pensar a menos que la fuerza de los argumentos de alguien (o las hostias que le dé la vida) sean lo suficientemente convincentes. La inercia tiende a mantener nuestras ideas tal y como están.
Una sociedad no cambia su forma de organizar la vida de sus ciudadanos hasta  que éstos no ejercen la suficiente presión diplomática, intelectual, política o incluso violenta para cambiarla. De nuevo, la ley de la inercia hace que los sistemas establecidos tiendan a permanecer inmóviles.
Un país nunca va a dividirse hasta que otro más fuerte le obligue a hacerlo o hasta que las condiciones económicas, sociales o ambientales hagan que dicha división sea el mejor camino para seguir sobreviviendo.
Una persona nunca va a mover el culo para irse de casa de sus padres a menos que lo echen, o a menos que esté convencido de que su vida sólo va a mejorar emancipándose. Tampoco va a pasarse cinco años estudiando si no ve claro que necesita esos estudios para obtener el dinero, el prestigio o la realización que anhela.
Porque romper la ley de la inercia requiere un gasto energético importante (fuerza externa), y todos tendemos a cumplir otra ley, la del mínimo esfuerzo, a menos que nuestra integridad esté comprometida. O a menos que nuestra vida que llevemos en ese momento deje de tener sentido. En ese instante, cambiarla se convierte en la única forma de “sobrevivir” 

Instinto de supervivencia. ¿Cuándo empezar a matar?
Si todo va bien y estás contento con la vida que ves, que vives y que tienes, no tienes que hacer absolutamente nada. En ese caso, estas 2 leyes juegan a tu favor:
El instinto de supervivencia (de los países, objetos, ideas, rutinas, sociedades…) hace que todo tienda a sobrevivir y a seguir como está.
Y la ley de la inercia asegura que, para que algo cambie, haya que hacer un considerable esfuerzo y un notable gasto de trabajo y energía. Así que todo en orden.
El problema empieza cuando las cosas dejan de ir bien; cuando no estás de acuerdo con algo, cuando quieres hacer un cambio en tu vida o cuando tienes dificultades, necesidades o sueños difíciles de cumplir. ¿Por qué?
Porque para cambiar las cosas vas a tener que currártelo, vas a tener que invertir tu tiempo, tu dinero y/o tu energía. De otro modo, todo va a permanecer igual. Ese mosquito de la habitación te seguirá picando, vas a seguir en ese trabajo de mierda que tan poco te gusta, vas a continuar en el paro o vas a seguir alimentando esa relación tóxica que te amarga la vida.
A nivel colectivo, también tenemos que actuar si no estamos de acuerdo con la corrupción política, con los recortes en sanidad y educación, con la deforestación de los bosques, con los desequilibrios sociales, con la pobreza…
¿Cómo sería nuestra sociedad si las generaciones pasadas no se hubiesen movilizado contra aquello que sentían que no era justo? Seguiríamos estando esclavizados 14 horas el día en nuestro trabajo, no tendríamos seguridad social, las mujeres seguirían sin poder votar, no habría pensiones y las vacaciones pagadas serían una utopía.
Pero mi pregunta era: ¿cuándo tienes que romper la inercia?, ¿cuándo hay que superar el instinto de superviviencia y empezar a matar ideas, rutinas, formas de pensamiento y viejas costumbres?
La respuesta es fácil: cuando haya algo en tu vida que no te guste. Cuando ese algo te haga sentir estancado, frustrado o infeliz. Cuando lo que haces ya no te dé el resultado que esperas. Cuando tu vida ya no te ilusione. Cuando te apetezca crear algo nuevo. Y cuando veas a tu alrededor injusticias que ya no puedas soportar.
Entonces piensa. Visualiza tus metas e tus ideales, y decide si realmente quieres luchar por ellos hasta el final.
No te centres en lo que puedes perder, sino en todo lo que puedes ganar, en cómo te sentirás cuando logres tu nuevo objetivo. Piensa en la “criatura” que va a nacer después de esa muerte simbólica. ¿Te hará feliz?, ¿habrá valido la pena?, ¿anhelas que vea luz?, ¿lo deseas con todas tus fuerzas? Si la respuesta un sí, no lo dudes, ha llegado el momento.
Ya no hay vuelta atrás, tienes que empezar a matar lo viejo. Tienes que ponerte manos a la obra.
Y no desfallezcas.

¿Qué ocurre después (y durante) la muerte?

Repito. No desfallezcas. Porque toda muerte es dolorosa.
De hecho, todo cambio o nuevo inicio supone una muerte, real o simbólica. Y, como sabemos, los cambios y nuevos inicios requieren adaptación, trabajo y perseverancia. Suponen recomenzar, reaprender y, por supuesto, invertir una gran cantidad de tiempo y energía.
Durante ese proceso de cambio vas a recibir críticas, vas dudar de tus decisiones y tendrás que hacer frente a un sinfín de dificultades que mermarán tu energía y tu fuerza vital.
Instinto de supervivencia. Lo que ocurre después y durante la muerte
Pero si has pensado bien en lo que quieres, sabrás que el esfuerzo vale la pena, porque eres consciente que al final del túnel encontrarás la luz. Y porque sabes que ya no hay vuelta atrás.
Porque cuando algo dentro de ti cambia, sabes que tu vida también debe cambiar, pues ya no le encuentras sentido a vivirla como lo habías hecho hasta ahora. Y entonces no te importará luchar hasta el final para conseguir aquello que anhelas.
Por ello, hoy te invito a que mates todo aquello que ya no te sirva, y que des todo lo que tengas para lograrlo, para obtener aquello sin lo cual tu alma ya no quiere vivir.
¿Quieres dejar ese trabajo que consume tu tiempo y tu energía?
¿Sueñas con crear un nuevo estilo de vida en otro lugar, en otro país y en otro ambiente?
¿Quieres dejar de lado tu timidez, tu orgullo o tu ira para mejorar tu relación con los demás?
¿Quieres convertir la sociedad en un lugar mejor haciendo algo que te llene?
Pues hazlo, y empieza hoy mismo. Una nueva y mejor vida te espera al otro lado.
Para hacerlo, deberás acabar con viejos patrones, que te limitan y que no tiene intención de irse. Y, para lograrlo, deberás luchar hasta el final.
Pero, si realmente deseas una nueva y mejor vida, lo harás, porque esa nueva vida, aunque sólo esté en tu mente, ya habrá nacido. Y también quiere sobrevivir, con todas sus fuerzas. Pero debes alimentarla.
¿A qué esperas?
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¿Y tú? ¿Estás dispuesto a luchar por cambiar tu vida? ¿Qué viejas costumbres, pensamientos o creencias tienes que “matar” para lograr tus objetivos? ¿Cuáles son los logros que cambiaron tu vida?, ¿Fueron difíciles de conseguir?

2018/12/30

30 DE DICIEMBRE BALANCE DE AÑO..

Tocó el balance final de otro año, puedo decir que ha sido un año intenso, que como en todos ha sido una montaña rusa de subidas donde no han faltado las alegrías y bajadas pronunciadas con momentos que se llevan lo mejor posible. He conocido gente en lugares donde nunca lo pensé y siguen en mi vida, he hecho las paces con quien me ofusque, he reido, bailado y disfrutado como nunca, he buscado un amor que sigue sin llegar a mi vida, sin darme cuenta que solo tengo que dejarme encontrar. A mi lado siguen mis leales mosqueteros que no me dejan en las buenas, pero sobre todo en las malas, estos últimos meses, mi cierre de año ha sido duro personalmente en varios aspectos importantes para mi vida que me hicieron tocar fondo, pero siempre levantandome a dar pelea con lo que venga.
A fin de cuentas, toda leona lleva sus marcas de guerra impuestas por la vida para que nunca olvide sus lecciones, yo he sido feliz a ratos, he salido a flote otro año más, he perdido algo muy importante, me han decepcionado enormemente y me han roto a base de falsas ilusiones, pero aquí sigo, me he fortalecido de nuevo, brillo con una luz propia nunca vista en mi, intentar ser más cauta en un futuro, tengo a los importantes en mi vida y voy hacía el nuevo año con lo mejor que tengo en mi interior, mi esencia en estado puro, con paso firme a lograr mis objetivos y a superar lo mejor que pueda los nuevos retos que me ponga el destino. Sé que mi vida no es perfecta, ni lo pretendo y aunque tenga pinceladas de grises, es bella tal como la estoy pintando..