2026/09/24

Lecciones de vida..

 Hoy no quiero discutir... Hoy me siento triste.


He leído algo de una chica a la que su oncólogo le ha dicho que la quimioterapia no está dando resultado... y que ya no hay nada más que hacer.


Y me he quedado pensando.


Pensando en toda esa gente que, mientras nosotros nos enfadamos por tonterías, está luchando con todas sus fuerzas por algo tan sencillo y tan enorme como seguir aquí.


Personas peleando contra enfermedades físicas, contra enfermedades mentales, contra días que pesan muchísimo... y aun así intentando sonreír, cuidar a los suyos, tranquilizarlos para que no sufran, disfrutar de un café, de una conversación, de un abrazo... de cualquier pequeño momento que nosotros muchas veces ni siquiera miramos.


Y entonces me pregunto: qué hacemos los demás con el tiempo que tenemos?... Lo dejamos pasar, nos enfadamos, discutimos por tener razón, nos preocupamos por cosas que mañana quizá ni recordemos.


Queremos más, acumulamos más, corremos más... como si tuviéramos todo el tiempo del mundo.


Y quizá lo más triste sea eso.


Que muchas veces necesitamos que la vida nos recuerde que podemos perderla para empezar a valorarla.


Hoy no quiero entrar en discusiones... No quiero convencer a nadie... No quiero tener razón, no quiero entrar en el juego, ni seguir el ritmo de personas así..


No quiero gastar un minuto de mi vida intentando explicar algo que quizá alguien no quiera entender.


Para qué???


Tengo demasiadas cosas que sentir, demasiadas personas que quiero, demasiados momentos que todavía quiero vivir.


Así que hoy digo basta.


Basta de enfados que no llevan a ninguna parte... Basta de guerras pequeñas... Basta de darle mi paz a cosas que no la merecen.


Quiero aprender a vivir más despacio, a mirar más, a abrazar más, a decir "te quiero" sin esperar un momento especial, a disfrutar de lo que tengo mientras lo tengo.


Porque quizá algún día entendamos que el verdadero lujo no era tener más...


Era tener tiempo para disfrutar de lo que ya teníamos.


Y hoy, sinceramente... No quiero desperdiciar ni un segundo más... No discuto. No porque no tenga nada que decir... Sino porque hay cosas que, de repente, dejan de importar cuando recuerdas lo importante que es simplemente estar aquí.


Como decía Charles Bukowski: "Ya no tengo tiempo para las cosas que no tienen alma".



2026/09/23

Aprender a vivir de los errores..

 Aprender a vivir es un oficio.


Siempre nos toca volver a encontrarnos después del incendio, después del caos, después de quemar los caminos y de querer encajar donde no era nuestro lugar. Quizás sea ese perdonar por perdonar a aquellos que no supieron querernos como merecíamos, o comprar esa amistad que solo fue una necesidad que terminó por decepcionarnos. Y es que algunos términos se nos pierden en este universo lleno de intereses, de corazones de piedra, de un mundo que sigue girando gracias a la generosidad de unos pocos. Pero siempre, siempre después de todo eso, entiendes que el amanecer nunca discute con la noche, acepta cuál es su lugar y aparece para iluminar con su luz un nuevo día, un nuevo comienzo.


Y así comienzas tu proceso de sanación, ese “me perdono”, ese “me abrazo”... porque solo quien se ha perdido tratando de encontrar amor en lugares equivocados puede entender que algunos pasados no se pueden cambiar; solo se viven y te hacen más sabia y más fuerte.


Ojalá recuerdes siempre que existen personas que son ruido y personas que son luz en la oscuridad; eso fuimos siempre.



2026/09/20

Males ajenos..

 Esperar que el mundo te trate bien porque eres una buena persona es como pensar que un toro no te va a atacar porque eres vegetariana. 


Y es que una cosa es tener buen corazón... Y otra pensar que la vida lleva un Excel con tus buenas acciones y, al final del mes, te manda un correo:


"Enhorabuena, Rebeca. Por buen comportamiento, este mes no te tocará ningún gilipollas." 


Ojalá... Pero no.


Tú puedes ser buena persona, ayudar, preocuparte por los demás, estar cuando alguien te necesita y procurar no hacer daño...


Y aun así aparecerá alguien dispuesto a comprobar hasta dónde llega tu paciencia.


Porque la vida no funciona así.


No te ve haciendo el bien y piensa:


"Esta no, que es buena. A esta vamos a dejarla tranquila."


Qué va.


La vida tiene menos sensibilidad que un cajero automático. 


Es como pensar que si le das de comer a un cocodrilo todos los días, el domingo te va a preparar el desayuno por agradecimiento.


No, cariño... El cocodrilo seguirá siendo cocodrilo... Y algunas personas también. 


Ser leal no garantiza que te sean leales, ser sincera no evita que te mientan, ayudar no significa que te ayuden... Y querer bonito no impide que alguien pueda quererte mal.


Pero eso no significa que yo vaya a cambiar.


No quiero volverme una persona peor porque otras personas no hayan sabido tratarme bien.


Lo que sí quiero es aprender... Aprender a poner límites, a reconocer ciertas cosas antes, a no darle las llaves de mi vida a cualquiera que llegue diciendo:


"Confía en mí."


Porque también podría venir un mapache con americana y decirme que me va a gestionar las inversiones. 


Ser buena persona no significa ser ingenua.


Puedo tener buen corazón y tener memoria, puedo perdonar y mantener la distancia, puedo ayudar y saber decir que no, puedo querer muchísimo y, aun así, cerrar una puerta cuando alguien cruza determinados límites.


Porque una cosa es ser buena... Y otra hacer oposiciones para que te tomen por tonta. 


Así que sí...


Seguiré siendo buena persona, seguiré ayudando cuando pueda, seguiré estando para quien quiero, seguiré intentando hacer las cosas bien.


Pero ya no espero que eso haga que todo el mundo me trate bien.


Sería como pensar que un gato va a respetar tu sofá porque le has explicado con mucha educación que acabas de comprarlo. 


O que una cucaracha va a salir de tu casa porque le has dicho: "Perdona, pero aquí no puedes estar."


No... Te mira...Y probablemente se queda. 


Por eso ahora tengo algo bastante claro... Voy a seguir teniendo buen corazón, pero con límites, con experiencia...Y, sobre todo, con la puerta bien cerrada cuando haga falta.


Porque hasta los corazones más buenos necesitan cerradura. Y no... No pienso convertirme en una mala persona.


Simplemente he aprendido que ser buena no significa ser gilipollas. 



2026/09/17

El mes de mis recuerdos..

 Desde que tengo uso de razón, creo que siempre he vivido un poco dentro de mi cabeza...


Dándole vueltas a las cosas, pensando demasiado, haciéndome preguntas, intentando entender lo que siento y, muchas veces, buscando respuestas que ni siquiera sabía si existían.


He recorrido muchos caminos dentro de mí.


Algunos bonitos, otros bastante complicados... y algunos por los que, sinceramente, no me apetecía volver a pasar.


Pero todos me han enseñado algo... Sobre la vida, sobre los demás y, sobre todo, sobre mí.


Y quizá por eso escribo. Porque hay cosas que no sé decir de otra manera.


Hay sentimientos que se quedan dentro dando vueltas, recuerdos que aparecen cuando menos los esperas, heridas que creías cerradas y que de repente vuelven a doler un poquito...


Y entonces escribo. Pongo en palabras lo que llevo dentro y, de alguna manera, parece que pesa un poco menos.


No sé cómo explicarlo...


Es como sacar algo de dentro de mí y dejarlo sobre el papel, mirarlo desde fuera, entenderlo un poco mejor... Y seguir.


Porque creo que todos llevamos alguna herida que no enseñamos.


Alguna historia que nos cuesta contar, algún recuerdo que todavía duele, alguna parte de nosotros que aprendió a esconderse para poder seguir adelante.


Yo también las tengo.


Y quizá escribir sea mi manera de hacer las paces con ellas. No de olvidarlas, sino de conseguir que ya no duelan tanto.


Por eso, cuando escribo, no siempre sé exactamente qué voy a decir. Simplemente empiezo... Y dejo que salga.


A veces salen recuerdos, otras veces sentimientos, otras simplemente pensamientos que llevaba demasiado tiempo guardados.


Y entre palabra y palabra, voy encontrando un poquito de calma.


Quizá por eso sigo escribiendo... Porque mientras escribo, me encuentro.


Y a veces, entre todo ese ruido que llevo dentro, aparece una pequeña certeza, una idea, una emoción... algo que me recuerda que todavía hay mucho por sentir, por descubrir y por soñar.


Y entonces entiendo que escribir no solo me ayuda a sacar lo que duele...


También me ayuda a volver a encontrarme. Porque quizá cada palabra sea una pequeña puerta. Y quién sabe...


A lo mejor detrás de alguna de ellas todavía me espera una parte de mí que no conocía... O un sueño... O una historia que todavía está por escribir. 



2026/09/14

De verdad nos escuchan...

 Te pedí un poco de sal y tú sacaste la pimienta.

'No, no, quería sal', te dije. 'Solo le falta un poquito y estará perfecto'.

Entonces me diste una servilleta. Después un vaso de agua, otro tenedor, un plato más grande, pan recién cortado y todas las especias que encontraste en la cocina: romero, tomillo, orégano, canela.

Las pusiste frente a mí, una detrás de otra, como si la cantidad pudiera corregir que ninguna fuera sal.

'¿Qué más quieres?', preguntaste. 'Te estoy dando todo'.

Y era verdad. Me dabas de todo, menos lo que te pedía.

Volví a preguntarte por la sal, y me trajiste el postre.

Volví a preguntarte por la sal, y llenaste mi copa.

Volví a preguntarte por la sal y empezaste a enumerar todo lo que habías puesto encima de la mesa, hasta que la palabra 'sal' empezó a parecerme enorme. Exigente, desagradable, imposible.

Así que probé la comida y dije que estaba buena. Aunque faltara algo. Aunque yo supiera qué. Aunque el salero estuviera justo en tu mano.

A veces todavía me pregunto si pedí demasiado. Pero no, yo solo quería una pizca de sal.

Pero tú habrías vaciado la cocina entera antes de escucharme...


2026/09/09

AGOTA.MIENTO

 AGOTA.MIENTO

Físico, mental, cósmico, místico, ‘scrollístico’… Quizás debería irme al último pueblo de Nebraska y ‘farmear aura’ con una vaca, porque este mundo, casi inmundo, parece una emboscada parodiable.


Qué agotamiento tener que lidiar con la especie humana; con la que no entiende nada, con la que critica todo, pero no hace ni el huevo.

 Con la que tiende sus mentiras al sol y acaban disecadas. Sí, un agotamiento profundo cuando intento nadar en una psique ajena llena de vanidades o vacía de verdades. Nada, que me hundo. Joder, es como tirarse a una piscina sin agua.


Qué agotamiento las colas, la burocracia, las aglomeraciones, el desapego, los péndulos, los pedestales de cartón, los pedales que no tiran. Las esperas interminables y los sin sangre. 

Que sí, que slow life, que yo también quiero vivir en paz y bonito, pero aligeren por Dios, que no tengo vidas de repuesto. 

Qué cualquier día me voy con lo puesto intentando recuperar una contraseña y escaneando un QR. Ando en otra onda. No miento.


Qué agotamiento la gente maleducada. No me inciten, que el cansancio me provoca locura y me pierde la boca. 

Lo tengo claro, me agota depender de terceros que no aprobaron primero de eficiencia.

 Poniendo de manifiesto que no soy la más eficiente ni hábil, pero consciente de que el futuro no existe y la cura para l@s imbéciles tampoco. Sí, me agota y me aburre ir en automático, así que prefiero meter marchas. 


Feliz vuelta a la rutina 😉

…………………………......

PD.1. Si no has pensado en irte al último pueblo de Nebraska, dejarlo todo y montar un chiringuito en la playa o hacer una mochila y viajar al primer destino que salga en el panel del aeropuerto, tranquil@, aún soportas esta realidad. 

PD.2. Benditos animales.


Besazos apretaos’

Estar resfriada es un desastre..

 Hay días en los que se nos olvida todo lo que ya hemos superado.

Nos olvidamos de aquellas tormentas que casi nos doblaron, de las noches de llorar a escondidas, de las veces que seguimos tirando cuando por dentro estábamos funcionando con un mísero 3% de batería... Y sin encontrar el cargador.

Y entonces pasa cualquier gilipollez...Y pensamos:

“Ya está... No puedo más.” 

Perdona, pero...NO PUEDES MÁS???... Vamos a ver criatura... Haz memoria, alma de cántaro!!!.

Que tú has sobrevivido a cosas bastante más serias que ese pequeño desastre que tienes hoy delante.

Has pasado por rupturas, decepciones, pérdidas, traiciones, cambios, sustos, personas que te hicieron daño y situaciones en las que pensaste que no ibas a salir.

Y saliste... Regular algunas veces, es verdad... Con el corazón hecho croquetas otras... Pero saliste. 

Te han visto caer, sí.

Lo que no han visto son todas las veces que te levantaste cuando no había nadie mirando.

No han visto las lágrimas... Ni las dudas... Ni esas conversaciones contigo misma en las que básicamente estabas negociando si seguir o mandar todo a la mierda.

Y seguiste. 

Quizá no igual... Porque después de ciertas cosas una ya no vuelve exactamente a donde estaba.

Vuelves con alguna cicatriz, bastante menos paciencia y una capacidad extraordinaria para detectar gilipolleces a kilómetros. 

Y eso también es aprendizaje.

Así que si hoy estás cansada, estás triste o simplemente tienes un día de esos en los que no quieres saber nada de nadie...

Tranquila, no has vuelto al principio... Estás teniendo un mal día.

Y un mal día no borra todo lo que ya has conseguido.

Puedes llorar... Puedes parar... Puedes pedir un abrazo... Puedes decir “hoy no puedo”... Y mañana ya veremos.

Que tampoco hace falta solucionar la vida antes de desayunar. 

Porque ser fuerte no significa estar estupenda todos los días.

Significa que incluso cuando te rompes, de alguna manera encuentras la forma de volver a juntarte.

A veces con pegamento... A veces con cinta adhesiva...Y alguna vez directamente con un milagro. 

Pero aquí seguimos... Después de todo lo vivido... Después de tantas guerras que nadie vio... Después de tantas veces pensar que no podíamos más...

podemos.

Así que recuerda quién eres. Recuerda todo lo que has atravesado...Y, sobre todo, recuerda una cosa:

Has sobrevivido a demasiadas cosas como para dejar que un mal día te haga pensar que no puedes.

Porque después de todo lo que has sobrevivido... ya tienes demasiadas guerras ganadas como para morir ahora de un catarro.