2026/10/20

No quiero ser diferente..

 No quiero tener que recordarle a nadie que existo.


No quiero ser siempre quien inicia las conversaciones, quien pregunta cómo están los demás, quien se acuerda de las cosas importantes y quien intenta mantener cerca a personas que, si yo dejara de hacer el esfuerzo, quizá ni siquiera notarían la distancia.


Y no lo digo porque espere que todo el mundo esté pendiente de mí.


Entiendo que cada persona tiene su vida, sus responsabilidades y sus propias preocupaciones.


Pero también creo que, cuando alguien te importa, hay pequeñas maneras de hacérselo saber.


Un mensaje.

Una pregunta.

Un detalle.

Un momento en el que te acuerdas de esa persona sin que haya tenido que aparecer primero.


Y a veces echo de menos precisamente eso.


Sentir que alguien piensa en mí sin que yo tenga que darle motivos para hacerlo.


Porque estoy acostumbrada a estar pendiente de las personas que quiero, a recordar lo que les preocupa, a preguntar cómo les ha ido y a intentar que sepan que pueden contar conmigo.


Pero hay días en los que también me gustaría experimentar lo que se siente cuando alguien hace eso por mí.


Sin tener que insinuarlo.

Sin tener que pedirlo.

Sin tener que alejarme para comprobar si se da cuenta de que ya no estoy tan presente.


No necesito ser imprescindible en la vida de nadie.


Solo quiero sentir que tengo un lugar que no depende exclusivamente de todo lo que yo haga para mantenerlo.


Porque también cansa ser siempre quien recuerda que existe un vínculo.


Y estoy aprendiendo que no tengo que desaparecer para descubrir cuánto importo.


A veces basta con dejar de sostenerlo todo y observar si hay alguien dispuesto a sostenerlo conmigo.

Hay días en los que el mundo pesa de más, en los que el ruido ensordece y las dudas intentan ganarle la partida al espejo.


 Es ahí, precisamente ahí, donde me abrazo más fuerte.


 No necesito que nadie me rescate porque aprendí a hacerme hogar en medio del caos.


 Mis contradicciones me pertenecen, mis risas a carcajadas sanan lo que otros rompieron en silencio, y mi paso firme es la respuesta a cada caída. 


No soy una versión acabada, soy un proceso hermoso, indomable y constante.


 Brindo por la mujer que fui, por la que soy hoy y por la valiente que sigue eligiéndose todos los malditos días.

He dicho!



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