A veces pienso que la sociedad se ha convertido en un espejo sucio donde nadie quiere mirarse demasiado rato, todos se sacuden la culpa como migas de pan en la ropa, pero nadie pregunta quién ha horneado el pan, las relaciones humanas se han vuelto como vasos desechables, aguantan poco, sirven para lo justo, y luego al cubo de la basura... sin pena, sin reciclaje emocional, sin hacerse cargo de nada.
Lo que más me duele es que la empatía se ha vuelto motivo de sospecha, si eres amable creen que manipulas, si te abres, te juzgan, si sientes demasiado, te etiquetan de intensa, como si sentir fuera un defecto de fábrica... Es como si estar anestesiada emocionalmente fuera la nueva norma social.
Nos enseñaron tanto a protegernos que olvidamos cómo entregarnos. Ahora todo se mide, cuánto das, cuánto recibes, cuánto te afecta... todo se calcula, se negocia, se condiciona, nadie quiere amar primero, nadie quiere disculparse sin que sea a cambio de algo. Nos estamos volviendo expertos en no necesitar a nadie, no contar con nadie y mirar solo por lo nuestro... y eso, desde mi punto de vista, lejos de hacernos fuertes, nos está vaciando por dentro.
No quiero una sociedad donde la ternura tenga que disfrazarse de sarcasmo para no parecer frágil. Quiero un mundo donde mirar a los ojos no incomode, donde un "cómo estás?" no sea una frase de compromiso, donde decir “quedamos a tomar algo” no dependa de si aparece un plan “mejor”... Pero parece que desear eso es casi una rebeldía.
Y sí, me declaro rebelde, rebelde por seguir creyendo en la profundidad en medio de tanta superficialidad, rebelde por no querer anestesiarme como el resto, por seguir apostando por la honestidad aunque duela, por el cariño sin condiciones, por la presencia real en un mundo cada vez más ausente.
Porque hoy, si defiendes lo justo dicen que te falta flexibilidad, si no tragas con lo que no va contigo eres complicada... Pues sí, prefiero ser complicada antes que cómplice, no pienso adaptarme a una frialdad que no siento mía, y si eso me vuelve incómoda para esta sociedad, entonces bienvenida sea mi incomodidad... Aunque me produzca tristeza ver en lo que nos estamos convirtiendo... Soy de esas personas que no encajan.
No hay comentarios:
Publicar un comentario