A veces la vida se llena de nubes... Nubes de dudas, de miedo, de cansancio, de esos días en los que parece que todo pesa un poco más de la cuenta y en los que la voz que llevamos dentro insiste en recordarnos todo lo que podría salir mal...
... Hay momentos en los que sentimos que no somos suficientemente fuertes, suficientemente valientes o suficientemente capaces para afrontar lo que tenemos delante.
Y sin embargo, siempre ocurre algo curioso: aunque el miedo hable, aunque las heridas del pasado intenten convencernos de que tengamos cuidado, aunque las decepciones nos inviten a retroceder, hay una parte de nosotros que se niega a rendirse, una parte pequeña, silenciosa, pero inmensamente poderosa... esa que después de llorar vuelve a levantarse, la que después de caer vuelve a intentarlo, la que después de perder sigue creyendo, la que incluso en los días más oscuros conserva una chispa de esperanza que se resiste a apagarse.
Y quizá ahí esté la verdadera fuerza, no en no tener miedo, sino en seguir caminando a pesar de él, no en no caer nunca, sino en recordar que siempre hemos sabido levantarnos... Porque muchas veces estamos tan ocupados mirando las nubes que olvidamos que detrás de ellas sigue estando el cielo.
La vida tiene esa bonita costumbre de sorprendernos cuando estamos a punto de perder la fe, de abrir puertas donde solo veíamos muros y de regalarnos motivos para sonreír justo cuando creíamos que ya no quedaban... Y cuando miramos hacia atrás, nos damos cuenta de que muchas de las cosas que hoy forman parte de nuestra historia, también parecían imposibles en algún momento.
Por eso, cuando todo parezca incierto, respira, respira y recuerda todo lo que ya has superado, recuerda cuántas veces pensaste que no podrías y al final pudiste, recuerda que dentro de ti hay mucha más luz de la que a veces eres capaz de ver.
Y confía... Confía porque algunas de las cosas más bonitas de nuestra vida llegaron cuando menos las esperábamos, confía porque hay etapas que terminan para que otras mucho mejores puedan empezar, confía porque, aunque a veces se nos olvide, seguimos siendo mucho más fuertes de lo que creemos.
Y sobre todo, confía, porque mientras exista una pequeña luz dentro de ti, por diminuta que parezca, siempre habrá algo bonito esperando florecer.
No hay comentarios:
Publicar un comentario