2026/06/29

El tren que pasa una y mil veces..

 Hay una cosa que cada vez tengo más clara... La vida cambia en un instante.


A veces creemos que todo seguirá igual, que las personas siempre estarán ahí, que tendremos tiempo para hacerlo más adelante, para decir lo que sentimos o para cumplir nuestros sueños... Pero la vida tiene la costumbre de cambiar cuando menos lo esperamos, y basta una conversación, una decisión o una casualidad para que todo sea diferente de repente.


Por eso me cuesta entender que haya personas que vivan esperando el momento perfecto... El momento perfecto para decir "te quiero", el momento perfecto para empezar ese proyecto, el momento perfecto para viajar, el momento perfecto para ser felices...


Como si la vida nos debiera tiempo, como si tuviéramos la certeza de que siempre habrá otro día, otra oportunidad o una segunda ocasión esperándonos a la vuelta de la esquina.


Y la verdad es que no lo sabemos.


No sabemos cuántas veces volveremos a ver a las personas que queremos, cuántas oportunidades pasarán delante de nosotros o cuántos momentos aparentemente normales terminarán convirtiéndose en recuerdos irrepetibles.


Quizá por eso cada vez me gustan más las personas que se atreven, las que sienten y lo dicen, las que sueñan y lo intentan, las que quieren y lo demuestran, las que se lanzan aunque tengan miedo.

Porque el miedo nunca desaparece del todo.


Lo que cambia es que un día entiendes que perder una oportunidad duele mucho más que intentarlo.


Y qué curioso...


La mayoría de las cosas bonitas que me han pasado en la vida llegaron cuando dejé de esperar garantías, cuando dejé de exigirle certezas al futuro, cuando simplemente abrí la puerta y me permití vivir.


Porque al final la felicidad no suele aparecer en las vidas perfectas, aparece en las vidas valientes, en las de quienes entienden que nada está asegurado, pero aun así deciden amar, confiar, empezar, arriesgarse y seguir adelante.


Y quizá ese sea uno de los secretos más importantes de la vida... No esperar a estar completamente segura para dar el paso.


Porque hay trenes que vuelven a pasar, pero hay otros que solo pasan una vez... 

Y sería una pena perderlos por quedarse demasiado tiempo en el andén. 



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