Como siempre, mi mente no para ni un segundo...
Imagínate que el problema nunca fue que no fueras suficiente, que quizá has pasado demasiado tiempo intentando demostrar tu valor, ganarte el cariño, merecer oportunidades, convencer a otros de todo lo que eres.... Imagínate que no tienes que hacerlo más.
Que las personas correctas no necesitan que te expliques tanto, que quienes te quieren de verdad no te hacen sentir que siempre estás a prueba... y que los lugares donde perteneces no te obligan a encogerte para poder encajar.
A veces vivimos agotados porque creemos que tenemos que ser más inteligentes, más fuertes, más guapos, más interesantes, más de todo...
Pero llega un momento en el que entiendes algo importante: no naciste para convertirte en alguien digno de amor, de respeto o de oportunidades, ya lo eres...Y desde ahí cambia todo.
Porque dejas de perseguir la aprobación y empiezas a elegir tu paz, dejas de preguntarte quién te quiere y empiezas a fijarte en quién te cuida, dejas de correr detrás de lo que no te ve y empiezas a valorar lo que sí.
Y entonces ocurre algo curioso... Cuando ya no intentas demostrar constantemente quién eres, empiezas a descubrirlo... Imagínate que siempre fuiste suficiente.
Para ti que siempre sacas unos minutos para leerme un abrazo 🤗
No hay comentarios:
Publicar un comentario