Hay personas que todavía creen que conquistar a alguien consiste en mandar un "buenos días, preciosa" todos los días...
Como si la constancia se demostrara con un mensaje copiado y pegado... y no con la forma de tratar a alguien cuando nadie está mirando.
Parece que algunos piensan que con dos corazones rojos, tres halagos y un "buenas noches, guapa"... ya han cumplido con la cuota diaria de responsabilidad afectiva.
Qué práctico.
Las palabras bonitas impresionan cinco minutos...
La coherencia... esa ya necesita un poquito más de esfuerzo.
Porque flores puede comprar cualquiera, promesas puede hacerlas cualquiera... Y decir "eres diferente"... debe venir ya instalado de fábrica, porque lo repiten tantos que empieza a parecer un saludo.
Lo verdaderamente raro no es encontrar a alguien que sepa hablar bonito...
Lo raro es encontrar a alguien que no tenga que estar recordándote constantemente lo maravilloso que es.
Que no desaparezca para comprobar si le escribes...Que no llame misterio a la falta de interés.
Ni madurez al "te contesto cuando me apetece".
Porque no... Eso no es ser interesante.
Eso es tener muy buena opinión de uno mismo... Y muy poco tiempo para los demás.
A estas alturas de la vida...
Ya no impresiona quien sabe exactamente qué decir.
Impresiona quien no necesita un manual de seducción para comportarse como una persona decente.
Porque hablar bonito puede hacerlo cualquiera... Sostener con hechos todo lo que se dice...
Ahí ya empieza a quedarse bastante menos gente.
Y curiosamente... Son esos los que nunca necesitan venderse tanto.
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