Tómate un purgante pa ver si cagas todo ese odio que me tienes.
Jajaja.
Porque cariño, eso ya no es envidia normal, eso es estreñimiento emocional crónico.
Te noto tensa, cargada, obsesionada… pensando en mí más que en tu propia vida.
Y oye, preocuparte tanto por mí sin cobrar nada tiene mérito, pero no es sano.
Así que hazte un favor: depura, suelta, evacúa.
Que vivir con tanta mierda dentro solo te amarga la cara, la lengua y el alma.
Yo mientras tanto tranquila, ligera y feliz…
que lo mío no es odio, es paz intestinal .
Cuando las verdades no alcanzan, algunos sienten la necesidad de inventar historias. Historias para ensuciar lo que nunca podrán igualar, porque la grandeza y la autenticidad incomodan.
Quien no sabe ganar con argumentos, se refugia en su arma más baja: la mentira. La que hiere, distorsiona y deja claro que la mediocridad siempre buscará sabotear lo que brilla.
No pierdo tiempo en aclarar lo evidente; la mentira siempre se descubre sola. Y mientras ellos se hunden en su fango, yo sigo arriba, observando y sonriendo.
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