SILENCIO:
Hay algo que me molesta muchísimo, es más, me jode a niveles olímpicos:
la gente que reparte consejos como si fueran folletos… sin que nadie se los haya pedido.
Que opinan, analizan, diagnostican y solucionan mi vida desde la barrera.
Perdona, ¿te pregunté algo?
Porque juraría que no.
No necesito que me digas cómo vivir, qué sentir, a quién perdonar o por dónde ir.
Mi vida no es un debate abierto ni una mesa redonda de expertos frustrados.
Si no te pedí opinión, guárdatela.
No es educación, es invasión.
Mi silencio no significa que esté de acuerdo contigo.
Es que tu nivel de estupidez me ha dejado sin palabras.
Y mira que yo tengo vocabulario… pero contigo el cerebro entra en modo avión.
Tal vez si cayera una bomba nuclear podríamos reiniciar y salvarnos de tanto tonto,
porque así va el mundo, coño.
Demasiada gente opinando, demasiado poco pensando y demasiada seguridad para no decir absolutamente nada con sentido.
Así que no, no es calma, no es educación, no es paciencia.
Es pura incredulidad.
Porque cuando alguien te deja sin palabras, lo mínimo es plantearse extinguir la especie y empezar de cero.
Así que antes de meterte en mi vida, hazte una pregunta muy sencilla:
¿Me pidió consejo?
Si la respuesta es no… sonríe, respira…
y sigue con la tuya.
⸻
No hay comentarios:
Publicar un comentario