🔥DAÑOS Y PERJUICIOS A DISNEY
Cuando era niña me encantaba creer en los cuentos de Disney… he dicho cuando era niña.
Porque claro, ahí te ponían a la princesa tonta esperando al príncipe más tonto todavía —porque tonto era un rato, no nos engañemos—, y luego soltaba la narradora: “Se casaron, fueron felices para siempre y comieron perdices”.
Y yo, con mi cara de criatura lógica, le preguntaba a mi madre:
“Mamá… ¿qué son perdices?”
Y mi madre tan tranquila: “Unos pájaros parecidos a las palomas”.
Y yo con cara de asco absoluto pensando:
“¿Y por qué diablos hay que comerse eso para ser feliz? ¿No había otra cosa?”
En fin.
Que toda la culpa se la echo a Disney por tanto final absurdo, tanta comida rara y tanto príncipe inútil.
Y desde aquí exijo una indemnización por daños y perjuicios emocionales causados por crear falsas expectativas.
Tanto príncipe, tanto cuento… y ni uno supo estar a la altura.
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