FE EN LA HUMANIDAD, NO EN EL CASTIGO
No creo en un Dios que guarde ira ni rencor; eso se lo dejo a la humanidad, que lo practica con una facilidad alarmante. Pero sí creo en la maldad del ser humano, en esa que no se equivoca: elige. Porque al final nos dividimos en dos tipos de personas… las que intentan ser mejores cada día, no sembrar dolor, no vivir del daño ajeno; y las que, por el contrario, venden su alma al mejor postor sin remordimientos ni conciencia.
Creer en un Dios que castiga sería aceptar un Dios sin amor, y eso no cabe en mi forma de sentir ni de mirar la vida. Yo no puedo cambiar a quienes son crueles por naturaleza, y tampoco quiero. Eligieron el lado oscuro, el fácil, el que destruye. Que se queden ahí. Pero ojalá nunca tengan el poder de tocar a quien aún conserva humanidad.
Brindo por un nuevo año donde la gente buena crezca un poco más cada día, donde se entienda que el dolor que hoy se causa no desaparece… se convierte en deuda con la vida. Y la vida, tarde o temprano, siempre cobra.
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