De verdad que me intento portar bien…
Pero la vida tiene un sentido del humor retorcido y solo me cruza gente tonta, pendeja y con ego inflado.
Intento ser amable, sonrío, ayudo… y ellos siguen compitiendo por ver quién es más ridículo.
Intentan superarse en tonterías , y yo me quedo observando, tomando nota y diciendo: “madre mía, otra función del circo ambulante”.
Porque hay que reconocerlo: la estupidez humana es infinita y algunos se esfuerzan demasiado.
Así que sí, me intento portar bien, pero aviso: paciencia tengo la justa.
Si alguien decide poner a prueba mi humor, que se prepare…
No permitas nunca que nadie cruce tus límites, tu espacio, ni te juzgue por tu forma de pensar. Tu cabeza no es plaza pública ni tu vida un debate abierto. Como suelo decir, si no les gustas… pueden morirse, pero bien lejos.
No nacimos para encajar en moldes ajenos, ni para ser la obra de nadie, ni para vivir pidiendo permiso. Tu pensamiento es territorio sagrado: no se invade, no se manosea y no se negocia. A quien no le alcance para entenderlo, que no intente ocuparlo.
Me podrán juzgar por ser directa, por no obedecer y por no bajar la cabeza. Pero jamás por permitir que nadie decida por mí, piense por mí o cruce donde no le corresponde.
Que conmigo, cariño, la diversión se acaba cuando yo digo, y las risas se convierten en aplausos para mi indiferencia letal.
No hay comentarios:
Publicar un comentario