Hay una escena de la película: ANTES DE TI (Me Before you), que nunca se me ha olvidado.
Ella, un día cualquiera, comentó que le encantaban unas medias de abejitas... Solo lo dijo una vez... No insistió... No volvió a mencionarlo...
Y, tiempo después, él apareció con ellas como regalo.
No eran las medias... Era todo lo que significaban... Porque, cuando alguien recuerda un detalle tan pequeño, en realidad no te está diciendo: "Me acordé.", Te está diciendo: "Mientras tú hablabas... yo estaba prestándote atención."
Y creo que pocas cosas me parecen tan bonitas como eso.
Sentir que la persona que tienes delante no solo escucha tus palabras, escucha también esas pequeñas cosas que te hacen ilusión, que te sacan una sonrisa o que forman parte de quien eres.
Porque cualquiera puede oírte... Pero muy pocas personas saben escucharte.
Escuchar de verdad es recordar aquello que para el resto pasó desapercibido... Es fijarse en esos pequeños detalles que ni siquiera imaginabas que alguien conservaría en su memoria.
Y, para mí... Ahí vive una de las formas más sinceras de amar.
No en los grandes regalos... Ni en las promesas... Ni siquiera en las palabras... Sino en esa atención que nace cuando alguien siente que todo lo que viene de ti merece ser guardado.
Porque, al final, todos queremos sentir que somos importantes para alguien... Y hay una forma muy sencilla de demostrarlo: Prestar atención.
Porque cuando una persona recuerda algo que dijiste una sola vez, no está demostrando que tiene buena memoria, está demostrando que, mientras tú hablabas... Tú eras lo suficientemente importante como para escuchar con el corazón.
No hay comentarios:
Publicar un comentario