No tengas miedo de estar con una mujer fuerte...
Quizá al principio te sorprenda su manera de mirar la vida, su forma de decir lo que piensa, esa costumbre de levantarse sola cuando algo la rompe y de no quedarse donde siente que tiene que dejar de ser ella para que alguien se quede.
Pero no confundas su fuerza con dureza.
Una mujer fuerte también siente muchísimo.
Ama profundamente, se preocupa, se entrega, cuida, abraza, escucha... y muchas veces lleva por dentro batallas que nadie conoce.
Solo ha aprendido a no hacer de sus heridas una excusa para dejar de ser buena.
Y si algún día te quiere de verdad, no tendrás simplemente una pareja a tu lado...
Tendrás a alguien que estará contigo cuando todo vaya bien, pero que no saldrá corriendo cuando las cosas se pongan difíciles.
Será esa mano que aparece cuando más la necesitas.
La que creerá en ti cuando tú mismo estés cansado de hacerlo.
La que celebrará tus victorias como si fueran suyas y se sentará a tu lado en tus derrotas sin hacerte sentir menos.
Porque una mujer fuerte no necesita que la rescaten...
Pero cuando ama, sabe convertirse en refugio.
Y quizá esa sea una de las cosas más bonitas que puedes encontrar en una persona...
Alguien que sepa caminar sola, pero que cuando te elija, decida caminar contigo.
Así que no tengas miedo de una mujer fuerte.
Ten miedo, más bien, de no saber reconocer lo que tienes delante.
Porque cuando una mujer así te quiere de verdad...
No solo tendrás su amor.
Tendrás su lealtad, su corazón y un ejército entero detrás de ti... aunque ella solo tenga dos manos.
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