Todo lo que os comparto es información como enfermera...No te mediques por tu cuenta gracias.
💊 Partir una pastilla por la mitad parece lo más inocente del mundo. Con tres tipos concretos, es peligroso.
Las de liberación prolongada. Están construidas como una cebolla, con capas que se van disolviendo poco a poco para que el fármaco salga a lo largo de doce o veinticuatro horas. Si la partes o la trituras, rompes esa arquitectura: toda la dosis del día entra de golpe. En un medicamento para la tensión eso puede ser un desmayo; en un opioide, una intoxicación.
Las de cubierta entérica. Llevan una capa que aguanta el ácido del estómago y solo se abre en el intestino. A veces es para proteger el fármaco del ácido, y a veces es para proteger tu estómago del fármaco. Partirla es quitarle el casco.
Las de fármacos peligrosos al tacto o al respirar. Algunos citostáticos y hormonales no deben triturarse nunca, porque el polvo se inhala o se queda en las manos de quien la parte —que suele ser la hija o la cuidadora, no el paciente.
Cómo se reconocen sin ser farmacéutico: casi siempre lo dicen las letras del nombre. XR, ER, SR, LP, CR, MR, Retard, Depot, Flas, EC. Si el nombre de tu pastilla lleva alguna de esas, no se toca sin preguntar.
Y una señal más simple todavía: si no tiene ranura, no está pensada para partirse. La ranura es una decisión del fabricante, no un adorno.
Esto importa porque partir pastillas es de las cosas más frecuentes que se hacen en casa, casi siempre con buena intención: para ajustar una dosis, para que pase mejor, para que le entre a un mayor que se atraganta.
Si a alguien de tu casa le cuesta tragar, eso tiene solución y no es partir la pastilla: existen presentaciones líquidas, en gotas, bucodispersables y parches. Se pide, y casi siempre hay.
¿Has partido alguna pastilla sin saber si se podía?
🩺 Consulta siempre en la farmacia antes de partir o triturar cualquier medicamento o a tu médico.
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