No eres difícil de querer, simplemente no eres fácil de manipular… y eso no todo el mundo lo sabe entender.
Eres de las que sienten de verdad, de las que no se conforman con lo superficial, de las que no se dejan llevar por palabras vacías ni por juegos que no llevan a nada. Y cuando alguien tiene claro lo que quiere, lo que merece y lo que no está dispuesto a aceptar, deja de ser cómodo para quienes no están a la altura.
No es que seas complicada, es que no te dejas moldear, no entras en dinámicas que te hacen pequeña, que no te gustan o que no te llenan, porque no te pierdes por agradar. Y eso, a quien busca lo fácil o lo rápido, le incomoda.
Pero quien sabe mirar de verdad, quien está preparado, no lo ve como un problema, al contrario, lo valora. Porque una persona así no es difícil, es consciente, es coherente y es, sin ninguna duda, la persona correcta para un hombre de verdad.



